My Skill to Return from Death - Ch01
My Skill to Return from Death
Capítulo 01
A pocas calles del
Gremio de Mercenarios, existe un viejo bar en el cual la gran mayoría de los
mercenarios de la Ciudad de Costeller acostumbran reunirse. Es un viejo bar el
cual nunca cierra, está abierto día y noche a cualquier horario. El ruido de los
mercenarios ebrios y los cantos de los parroquianos que juegan y apuestas
mientras se emborrachan siempre se escucha desde el interior del viejo bar.
Aparte de ser el lugar
de reunión favorito de los mercenarios de la ciudad (que ni bien reciben su
primer pago del mes no dudan en venir a gastar su dinero en bebidas y apuestas), también suele ser el lugar de reunión preferido por los variados equipos
mercenarios de la ciudad.
Y al igual que muchos otros grupos de mercenarios, mi grupo
tomo la decisión de reunirnos a primera hora de la mañana en una de las mesas
del fondo del bar con el fin de discutir sobre la situación actual de la ciudad
y los próximos movimientos que haríamos. Se supone que esta era una reunión de
suma importancia para el grupo, ya que del resultado de esta reunión tomaríamos
la decisión de como proseguir como grupo mercenario. De aquí decidiríamos
cuales serían nuestros siguientes pasos a tomar.
Pero inesperadamente…
Yo, ahora… me encuentro tirado en el frio suelo del baño,
revolcándome del angustiante dolor en mi cabeza.
Mi cuerpo tiembla y se estremece mientras que sujeto con
fuerza mi cabeza en un intento por soporto el terrible
dolor por el que me encuentro sufriendo. No entiendo como sucedió esto, pero
luego de haberme tomado dos o tres jarras de cerveza, me vi obligado a pedir
tiempo a mis compañeros para venir al baño a toda prisa.
Desabroche mi viejo cinturón, y me disponía a descargar
cuando un repentino dolor desgarrador surgió en mi cabeza. El dolor fue tan
fuerte, que pegué un primer grito amortiguado y me sostuve con ambas manos. El dolor era tan escalofriante, que se sentía como si un clavo o una
astilla de madera se encontrase incrustado dentro de mi cerebro, intentando
salir hacia afuera.
Todo mi cuerpo de inmediato se vio sumergido en un sudor increíblemente frio. Mis piernas temblaron y caí al frio suelo del baño, revolcándome en el lugar mientras me sostenía mi cabeza. Al mismo tiempo que todo esto sucedía, hice lo imposible para evitar gritar de manera desgarradora y simplemente apreté con todas mis fuerzas mis dientes y aguante con todo.
Ahhhhh!!!! ¿¡¡Qué demonios…!!? ¿¡¡¡Qué demonios es esto!!?
Si bien me mantuve apretando mis dientes con todas mis
fuerzas y no solté casi sonidos de dolor, en mis pensamientos, mis gritos se
asemejaban a los aullidos desgarradores de un lobo torturado. Por segundos,
incluso pensé que terminaría muriendo del abrumador dolor.
… ¿Acaso aquí moriré?
Fue la pregunta que surgió en mis pensamientos cuando
comencé a notar que mi conciencia empezaba a flaquear entre la realidad e inconciencia. Y mi vista cada vez,
parecía volverse más borrosa y más atenuada como si estuviese por apagarse del
todo.
Por suerte, al cabo de varios minutos el agudo dolor empezó
a disminuir de intensidad y a desvanecerse por sí solo, dándome la oportunidad
de dejar escapar un agotado respiró. Cuando el dolor finalmente se desvaneció,
mi cuerpo perdió fuerzas y quedé tendido en el suelo por unos segundos, sin
poder moverme.
Mi acelerada respiración y las palpitaciones alteradas de
mi corazón también empezaron a regresar a la normalidad, y finalmente pude
dejar escapar un suspiro de alivio.
…Parece que no moriré todavía.
De todas formas…
“¿Qué diablos fue eso?”
Toqué mi frente con mi mano desnuda para sentir mi temperatura, pero nada, mi temperatura parecía estable y sin anomalía extraña. Tampoco note nada extraño, ni fuera de lugar en mi cuerpo. No lo entiendo, entonces, ¿Qué diablos me sucedió? ¿Por qué fui atacado por este intenso dolor de cabeza?
Nunca me sucedió algo así, por lo que me encuentro totalmente
confundido. Decenas de dudas surgieron en mi cabeza, pero por más que
reflexionase, no logre encontrar una razón justificable para el extraño y muy
doloroso suceso que me acababa de ocurrir.
Aunque por un segundo me pregunte si quizás la cerveza que
tome pudo haber provocado esto, pero rápidamente descarte esa duda. Llevo
tomando la misma cerveza desde que me convertí en mercenario y nunca me sucedió
algo así.
Un envenenamiento tampoco lo veo posible, ya que no hay
razón alguna para que me envenenasen.
¿Entonces, que demonios ocurrió? ¿Acaso estaré enfermo de
alguna extraña enfermedad que no me di cuenta?
Con mi cuerpo aún tembloroso, me levante del suelo y me
apoye con la pared del baño.
Mientras descanse allí por unos segundos, una repentina vos
llamó a la puerta del baño.
“Oi~ Cliff, ¿estás bien?”
“S-sí, ya salgo,” Contesté a toda prisa.
Me acomodé un poco mi ropa para que no se notase que me
había caído y abrí la puerta para salir del baño.
Entonces…
“Mou~ has tardado mucho que tuve que venir a buscarte,
¿sabes? Incluso Ruby y los demás pensaron que quizás habías tenido algún
accidente que no volvías.”
“Lo siento, tuve un leve mareo…” Respondí con ligera vergüenza
y tartamudeo en mi tono de voz. Me rasqué un poco mi mejilla y desvié
ligeramente mi vista hacia un costado. No puedo evitarlo, ¿sabes? Me pongo
nervioso enfrente de ella.
Con un hermoso cabello claro y unos ojos grande de color
avellana, afuera se encontraba una linda chica de aparentemente unos 16 a 18
años que estaba esperándome. Ella vestía al igual que la gran mayoría de
mercenarios, un vestido algo grisáceo con unas rodilleras en los brazos y
piernas, más un chándal y una pechera de metal como protector. Su nombre es Mio
y debido a que su complexión es delgada y bajita, siempre tengo que inclinar
ligeramente mi cabeza hacia abajo para poder verla.
Y por cierto…. ella también es la chica que me gusta.
Mirando mi expresión algo nerviosa, los labios de Mio se
doblaron hacia arriba y formaron una traviesa sonrisa mientras que, de manera
algo molesta, ella me guiño un ojo y me preguntó.
“¿Qué sucede, Cliff-kun? ¿Acaso estas nervioso al
finalmente darte cuenta de lo linda y bella que soy~ fufu?”
“¡No es eso!” Contesté a toda prisa, pero al poco segundo
me di cuenta de mi error y de inmediato quise remediarlo. “N-no, no me refería
a eso… simplemente yo, yo…”
Ahh!!! ¡Soy patético, maldición!
“¡Lo que quise decir es que…! ¡Es que! ¡Es que todavía
estoy algo confundido debido a la caída de recién!”
“¿Ah? ¿Te caíste en el baño?” Mio se mostró sorprendida por
lo que dije, y parpadeo sus lindo ojos con sorpresa mientras me pregunto.
… ¡Otra vez me volví a equivocar! ¡Demonios!
Quiero cavar un pozo y enterrarme allí.
Habiéndome equivocado dos veces, sentí mi rostro arder de
la vergüenza y desesperado, forcé la mejor sonrisa que pude y esquivé la
pregunta.
“¡No le demos importancia a eso!” A toda prisa puse mis dos
manos en los hombros de Mio, y comencé a empujarla para regresar con el resto
del grupo. “Vamos, vamos, ¡no perdamos el tiempo aquí y regresemos con los
demás!”
“¡Ah, espera! ¡No me has respondido!”
“¡Eso no importa ya, los demás esperan!”
Impulsada por mí, ambos cruzamos por el centro del bar que
se encontraba repleto de cantos y ruidos por todos lados. El bar como
costumbre, está bastante lleno, y los ebrios mercenarios no se contienen en lo
más mínimo al charlar en voz alta o reírse a todo pulmón. Si bien es bastante
ruidoso, y puede llegar a ser toda una molestia para las casas vecinas, no se
puede negar que este bar siempre se encuentra en un ambiente acalorado y muy
animado.
Tras cruzar varas mesas llenas de mercenarios borrachos y
charlatanes. Logramos llegar al fondo del bar, en donde se encuentra una última
mesa de madera vieja con varias sillas alrededor y todas ocupadas por nuestros
compañeros.
“Oh, así que finalmente estas de regreso, Cliff.” Quien nos
saludó con una alegre sonrisa fue el entusiasta líder de nuestro equipo.
Su nombre es Luther-san y es un hombre de bello rostro
claro que siempre lleva una deslumbrante y entusiasta sonrisa en sus labios,
mostrando sus blancos dientes como ningún otro. Cabello castaño peinado hacia
atrás, más un cuerpo alto, atlético y vistiendo una pulida y resplandeciente
armadura plateada de soldado.
Sin duda alguna, nuestro líder es un hombre increíblemente
apuesto que siempre está rodeado con un aire de confianza y valentía. Con solo
verlo, ya puedo decir que debe ser muy popular entre las señoritas de la
ciudad.
“Como te tardaste tanto en el baño, incluso creímos que te
pudo haber sucedido algo,” Comentó Luther mientras se rio y le dio otro gran
sorbo al tarro de cerveza que tenía al costado.
“Disculpen por la tardanza,” Me disculpe ante mis
compañeros haciendo una leve reverencia corta en señal de disculpa, ya que como
mencione al principio, por culpa mía y de mi vejiga, todos tuvieron que detener
la reunión y esperar a que yo regresase del baño.
Me apresuré a tomar mi asiento y Mio también regreso a su
asiento.
Finalmente, todos estábamos nuevamente en la mesa y la
reunión ahora podía continuar en donde se había quedado.
“Bien, ya que estamos todos nuevamente en la mesa,
continuemos,” Anuncio Luther mientras se acomodó sobre la mesa apoyando sus
codos y mirándonos a todo el grupo con una expresión seria.
“Como ya ustedes sabrán,
actualmente la ciudad de Costeller se encuentra en un ligero aprieto el cual no
solo involucra al Gremio de Mercenario, sino que también nos afecta
directamente a nosotros.” Dijo Luther mientras frunció el entrecejo
y agrego; “Según lo que he escuchado desde varios empleados del gremio, parece
ser que la noticia es cierta.”
Cuando el líder comento eso, pude notar como el ambiente en
la mesa se volvió algo pesado y tenso. Mirando a mi izquierda, pude ver a una
chica de cabello rojizo como el fuego que se encontraba recostada levemente
sobre su silla con una de sus piernas encima de la mesa. Su nombre es Ruby, y
podríamos decir que ella es la mejor luchadora a mano libre del grupo.
“Así que esa familia lo ha logrado, eh,” Murmuró Ruby mientras
bajo sus pies, y se acomodó en su asiento antes de preguntar:
“Entonces, líder-san, ¿Cuánto tiempo crees que tenemos
hasta que el problema gordo llegué a la ciudad?”
“Según mis estimaciones,” Luther se froto la barbilla y
luego, con una sonrisa algo amarga e impotente, añadió. “… Entre una a dos
semanas nos queda de tiempo antes de que las bestias mutadas sean totalmente
eliminadas de la región.”
“… Ya veo.”
Todos dejaron escapar un suspiro, y se echaron en sus
asientos.
“Maldición, y pensar que habíamos estado haciendo un buen
dinero estos últimos meses, pero ahora con las bestias mutadas totalmente
eliminadas, nos quedamos en bancarrota.”
“Vamos, Ruby-chan, no todo es tan malo. Al menos, ya no
veremos a esas horribles bestias atacando las murallas, ¿cierto, Cliff?” Mio se
rio un poco y se acercó por detrás de Ruby para envolverla en un cariñoso
abrazo sorpresa que demostraba la íntima amistad de las dos chicas. “Fufufu,
con las bestias mutadas extintas de los alrededores de la ciudad, al fin tendré
tiempo para divertirme con Ruby-chan.”
“Ahh!! ¡Mio, fíjate donde tocas!” Protesto Ruby mientras se
levantó de un salto y escapo del agarre de Mio para esconderse justo detrás de
mi silla.
Mio que vio a la miedosa Ruby, se lamio los labios y dejo
escapar una malvada risa mientras la miraba del mismo modo que un depredador
miraría a una presa.
Viento el jugueteo de las dos chicas y lo cercana que son
como amigas, no pude evitar dejar escapar un suspiro y dirigí mi mirada hacia
mi derecha en busca de ayuda.
A mi derecha, se encontraba la miembro más callada del
grupo.
Lisbelia Stella.
Una maga elemental de cabello azulado y ojos claro. Ella es
el tipo de chica silenciosa y poco conversativa, que en medio de una discusión
se hace a un lado y solo mira como los demás discuten. Según tengo entendido,
Stella es un año mayor que yo, y tiene un cuerpo delgado y alto, vistiendo una
túnica vieja y larga, acompañado de varios bolsillos largos y un sombrero
emplumado con un bastón mágico en su mano derecha.
Al notar mi mirada, Stella simplemente se sentó un poco más
recto en su asiento e ignoro por completo mi pedido de ayuda.
Pensándolo bien, tratándose de Stella, era de esperar que
evitaría meterse en asuntos problemáticos.
Sintiéndome algo triste de ser completamente ignorado por Stella, dirigí mi mirada en busca de ayuda hacia el ultimo miembro de nuestro equipo
que me falto presentar.
Sentado justo al lado del líder y de Stella, se encuentra
nuestro miembro más llamativo de todos.
Su nombre es Arnold.
Él es el apodado ‘tanque o escudo’ de nuestro grupo, y con
una edad similar a la del resto de mis compañeros, Arnold posee una contextura
increíblemente alta, superando incluso mi altura y la del líder. Pero la
extrañeza de Arnold no es únicamente su altura, sino que el punto más destacado
a primera vista de Arnold es su cuerpo increíblemente musculoso, su rostro
endurecido y de aspecto aterrador que fácilmente es capaz de intimidar a
cualquier persona que lo conociera por primera vez.
Con sus fornidos brazos cruzados, Arnold noto mi mirada de
socorro y al mirar hacia atrás de mí, a las dos chicas que parecen haber
empezado a pelearse justo por encima mío. Él simplemente me mostro una feroz sonrisa y me
levanto un pulgar arriba.
Deje escapar un agotado suspiro.
Mio y Ruby estuvieron luchando por un rato, conmigo estando
en medio de las dos y teniendo que aguantar sus empujones y estirones.
“Fufufu, Ruby-chan, déjate abrazar~”
“¡Me niego!”
“Vamos, Ruby-chan, solo será unos momentos. Deja de
utilizar a Cliff-kun como escudo y déjame abrazarte de una vez, somos amigas de
la infancia, ¿cierto?”
“¡Si, pero igual me niego!”
Mientras las dos chicas parecían competir entre perseguir y
escapar. Yo que estaba en medio de las dos, pude sentir los tirones y empujones al igual que también sentí como de vez en cuando, el cuerpo de las dos chicas se apretaban contra mi hombro y mis brazos.
Ser utilizado como escudo sin duda es algo molesto, pero…
no es del todo tan malo.
… Oh, la piel de Mio es increíblemente suave, y
la de Ruby también, aunque está claro que los pechos de Ruby son más pequeños
que lo de Mio.
Sintiendo los dos frutos presionándome desde ambos lados, un leve rastro de vergüenza volvió a surgir en mí e
incline mi cabeza hacia abajo en un intento de disimular que no soy consciente
de la placentera situación. Aunque claro, pude notar a mi derecha el leve
fruncimiento de ceño entre las cejas de Stella al mirarnos.
“…Pervertido.”
¿…?
…
Luego de que Mio y Ruby dejasen de perseguirse, ambas
regresaron a sus respectivos asientos. Pero Ruby parecía estar algo recelosa con Mio, por lo que movió su asiento lejos de ella y se colocó pegada a mi lado. De alguna manera, me parece como si Ruby tuviese una extraña alta
confianza en mí más que en Mio.
Habiéndose calmado las cosas, déjenme explicarles un poco
la situación actual.
Integrado por seis miembros, somos un equipo mercenario
apodado como —Los Lobos Salvajes— que operamos en la Ciudad de
Costeller. Como nuestro equipo no tiene muchos años desde su formación inicial,
podríamos decir que no somos casi conocidos y aun nos encontramos en un rango
de baja categoría en el gremio.
Nuestra principal labor como equipo mercenario, es la caza
y eliminación de las bestias mutadas que suelen atacar las murallas de la
ciudad o los alrededores. Principalmente, solemos ser contratados por
comerciantes para proteger las caravanas comerciantes de las bestias, y asegurarnos
de que todas logren llegar sanas y salvas a la ciudad vecina, la Ciudad de
Carmosa al oeste.
Este tipo de trabajo fue siempre nuestra principal fuente
de dinero, y nos manteníamos en base a los trabajos y solicitudes que el gremio
de mercenarios nos enviaba. Pero últimamente, la situación se ha vuelto algo
complicada debido a la poca aparición de bestias mutadas en los alrededores.
Al principio no encendíamos muy bien que sucedía, ¿Por qué
las bestias mutadas de repente empezaron a disminuir? ¿Qué está sucediendo?
Tras recopilar información por la ciudad, nos enteramos de
una noticia que no se sabía a ciencia cierta si era verdad o puro rumor
inventado.
La noticia era la siguiente.
Tras una serie de ataques de bestias mutadas en la vecina
Ciudad de Carmosa en donde hubo varias bajas civiles y reclamos por parte de
los comerciantes que dudaban de la capacidad de los soldados de la ciudad. La
actual gran familia noble que maneja la ciudad dio una orden a los soldados de
comenzar a limpiar todas las bestias mutadas en los alrededores de Carmosa.
La movilización de los soldados se llevó a cabo, y
rápidamente las bestias mutadas empezaron a ser eliminadas.
A primera vista, esto no parece ser un problema en lo más
mínimo. Que se logre eliminar a las bestias mutadas seria sin duda, una muy
buena noticia de no ser porque… las bestias mutadas para llegar a la Ciudad de
Costeller, primero tienen que cruzar los bosques de Carmosa.
Si las bestias son eliminadas ni bien ingresan a los
territorios de Carmosa, eso significa que también aquí, en Costeller, las
bestias no tardaran en desaparecer por completo, dejándonos a todos los
mercenarios sin trabajo.
Los mercenarios con gran renombre y fama, todavía pueden
conseguir trabajo por parte de la alta nobleza o ricos que los contratan. Pero
para un pequeño equipo de baja categoría como lo somos nosotros, la situación
se vuelve algo complicada.
Dejando el tarro de cerveza a medio beber sobre la mesa,
nuestro líder-san, Luther, se levantó de su asiento y anuncio:
“Pero no crean que los llame a todos aquí simplemente para
darles esta mala noticia,” Dijo mientras introdujo su mano en su bolsillo
izquierdo y parecía agarrar algo. Por unos segundos, noté en la expresión del
líder una ligera duda, pero al final, sacudió la cabeza y saco desde su
bolsillo una nota de papel arrugado.
Luther lanzo el papel arrugado sobre la mesa, y nos dijo.
“Tengo un plan.”
Todos en la mesa miramos al papel arrugado lanzado en el
centro de la mesa, y luego miramos al líder que levanto ligeramente la mirada
hacia nuestros rostros.
“¿Un plan?” Pregunté.
“Si, tengo un plan, pero… podríamos decir que no será
fácil, es bastante peligroso y no sé si ustedes aceptaran. Pero al igual que es
peligroso, también vendrá con suficientes ganancias como para al menos tener dinero suficiente durante unos diez meses. Entonces… ¿me escucharían?”
3150 palabras.
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