The Paradise City - Capítulo 01
The Paradise City
V1 – Capítulo 01
Eran las 11:23 de la noche, cuando finalmente dos carruajes
llegaron sigilosamente hasta la mansión. Ni bien vi la llegara de los dos
carruajes desde la ventana de mi habitación en segundo piso, hice una seña a la
sirvienta que estaba parada a mi lado.
“Lily, llegaron.” Declare mientras me ajuste los nudillos de
mi camisa y acomode un poco mi corbata y mis gastados anteojos.
“Procura no alertarlos y sigue el plan.”
“Entendido, maestro Edward.”
Seguido por mi sirvienta personal, Liliana Luzbel, o acortado
simplemente a Lily. Bajamos por las viejas escaleras de la mansión y caminamos
hacia la entrada.
Parándome enfrente de la puerta, le envié una leve señal a Lily
con mis ojos, y ella asintió. Mirando levemente la manga de Lily, pude ver por
un momento el reflejo de una punta metálica y afilada.
Claramente eso es una daga asesina.
Por las dudas, di la orden que se preparase por si surgían inconvenientes
con nuestro invitado.
Pero dejando a un lado eso, hice contacto con el frio metal
del picaporte de la estrepitosa puerta y la abrí.
“¡Oía, oía, que alegría volver a vernos, amo Edward!”
“Sea bienvenido a mi hogar, Comerciante Bullrich.” Salude con
una alegre sonrisa al viejo hombre que estaba en la puerta.
Mi invitado esta vez se trataba de un viejo comerciante de
mediana edad muy conocido en la Real Capital. Como su lujosa y estrepitosa ropa
lo indica, el comerciante Bullrich es un hombre increíblemente rico y con
varias tiendas a lo largo de todo el reino.
Mostrándome una sonrisa de oreja a oreja, con sus brillantes
dientes marrones pintando sus labios. El comerciante Bullrich realizo una
sencilla inclinación en señal de saludo cortes y educado.
“Oh, y no solo tengo al amo Edward para recibirme. Sino que también
esta la jovencita sirvienta de la máscara. Que gusto.” Bullrich dejo escapar
una feliz risa, mientras que mi sirvienta, Lily, a mi costado dio un leve saludo
con su cabeza.
Tal como digo Bullrich.
Lily actualmente lleva puesta una máscara de madera pintada
que esconde su verdadero rostro. Obviamente hay una razón para esto, pero ahora
sigamos con esto.
“Veo que el señor Bullrich trajo también a sus ayudantes.” Incliné
mi cabeza y di un leve vistazo a los guardias bien armados o de rostros
endurecidos que protegen el segundo carruaje cubierto por una lona oscura. “Deben
estar cansados por el viaje, ¿cierto? ¿Qué les parece si descansan un rato? Mi
sirvienta Liliana es bastante buena cocinera y a preparado una deliciosa
comida.”
“Oh~ ¡Que invitación mas tentadora, amo Edward!” Bullrich
mostro un rostro sorprendido y deseoso con la oferta. Pero al siguiente
momento, sacudió su cabeza y dejo escapar un suspiro decepcionado. “Pero temo
que tendré que rechazar amo Edward. Actualmente estoy en varios apuros, por lo
que tengo que regresar a la capital a primera hora de mañana. Vine simplemente
para entregarle la mercancía que encargo y luego me estaré yendo.”
“Veo…” Murmure.
No se si sentirme aliviado o triste.
Le lance un leve vistazo a Lily y ella mostro un asentimiento.
Ya veo, ella también esta desconcertada. Si bien la situación no es un fracaso
como llegue a imaginar que podría suceder, pero tampoco es un éxito ya que mi
objetivo de obtener algo de información de Bullrich durante la cena se ha
perdido.
Deje escapar un suspiro y continúe.
“Bien, entonces veamos la mercancía.”
“Como guste.” Sonrió Bullrich, y luego de regresar su mirada hacia
sus ayudantes, les ordeno. “¡Oigan, saquen la mercancía ahora mismo!”
“¡Si!”
Los ayudantes armados de Bullrich rápidamente se pusieron a trabajar.
Quitaron a toda prisa la lona oscura que cubría el segundo carruaje y desde el
interior, sacaron dos pares de celdas grandes y robustas recubiertas con tela
para ocultar el interior.
Colocaron las dos celdas claramente pesadas, en el suelo y se
hicieron a un lado para que Bullrich se colocara al lado de las celdas y diera
su presente.
“¡Aquí lo tiene, amo Edward! ¡Dos esclavas druidas y una
semihumana recién capturadas desde el norte!”
Con un movimiento veloz, el comerciante Bullrich quito la
tela que había estado escondiendo el contenido de las celdas, y revelo lo que había
estado esperando.
Dentro de los fríos y duros barrotes metálicos, pude ver a
tres chicas aterradas que miraban al exterior con miedo y temblor en sus
desnutridos cuerpos.
Vestían únicamente unos pedazos sucios de tela que difícilmente
podría considerarse ropa, y sus cuerpos no paraban de temblar. Quizás el
temblor se debía al miedo o al frio de la noche, pero eso no importaba.
Observé el cuerpo de las tres chicas y entonces encontré lo
que buscaba.
En el cuerpo de una de las chicas, pude ver como sus piernas
y parte de su mano estaban recuerdo con un peculiar pelaje gastado y descuidado.
Un pelaje similar al de un animal. Mientras que, escondido tras su cabello enmarañado,
estaban dos orejas similares a la de un perro, decaídos y casi ocultos por el
cabello de la chica.
Mientras que las otras dos chicas, si bien no tenían señales
tan claras como la semihumana, también tenían los claros tatuajes especiales de
la raza druida que recorrían sus pequeños cuerpos desnutridos y mal cuidados.
No se como estas tres chicas; una semihumano y dos druidas; terminaron
en este tipo de situación deprimente y triste. Pero eso no me importa. De ahora
en más me pertenecen.
“¿Qué le parece amo Edward? Pocas veces se consigue esclavos
no humanos en tan buen estado, ¿cierto?” Comento el comerciante Bullrich
mientras hizo alarde de su producto.
¿Esclavos en buen estado? Mire nuevamente a las chicas
desnutridas y temblorosas. Y dude de que estuvieran en tan buen estado como
dice Bullrich. Claramente, estas chicas están aterradas y desnutridas hasta el
punto de que se le nota incluso los huesos de la costilla.
¿Cuánto tiempo han estado matando de hambre a estas tres
chicas?
Dejé escapar un suspiro agotado y pregunté:
“¿Cuánto?”
“Fufu~ como vera amo Edward, no es tan fácil. Usted debe de
saber que los esclavos no humanos son toda una rareza en el reino, y por mas
que estén algo desnutridos, su precio no baja de—”
“Basta de palabrerías, simplemente dime cuanto pides” Volví a
insistir.
Al comerciante Bullrich se sorprendió un poco, pero luego sonrió
y alzo cinco dedos.
Fruncí un poco el ceño y con un leve nudo en mi garganta,
pregunté. “¿5 mil monedas de oro?”
El comerciante Bullrich asintió con una sonrisa.
“….”
La sangre de mi ira por unos momentos parecía erupcionar en
mi interior. Indudablemente cinco mil monedas de oro es un precio brutalmente
caro. Ni el esclavo mas bonito y fuerte en toda la capital llega a valer más de
tres mil monedas de oro.
Por momento quise estrangularlo al ver esa sonrisa de mierda.
Pero logre calmarme al reflexionar que estas tres chicas no
son esclavos simples como de se acostumbra a ver en la capital. Estas tres
chicas son…. Esclavos no humanos.
Son tres chicas de razas mágicas.
Y estas tres tienen la capacidad de….
….
……..
… utilizar la magia.
“B-Bien, te las compro a las tres.” Dije con mis dientes
apretados.
“Me complace hacer negocios con usted, amo Edward.”
“Lily, pásale el dinero y que se largue.”
“Entendido amo Edward.”
Lily que en todo este tiempo estuvo a mi costado, asintió y
saco desde el interior de su uniforme de maid, un saco repleto de monedas de
oro.
Ella aventó el monedero y el comerciante Bullrich agarro y
tras una rápida revisión de las monedas, una increíble sonrisa feliz se formó
en sus labios.
“¡A sido todo un gusto, amo Edward! ¡Ahora me estoy yendo!” Clamó
Bullrich con gran entusiasmo y claramente feliz de tener cinco mil monedas de
oro en el bolsillo. Se subió al carruaje y junto con sus ayudantes armados, no
tardaron en abandonar el lugar.
Los únicos que quedamos fuimos Lily, yo y las tres esclavas
no humanas.
1320 palabras.
Calificación: 7 puntos, hay algunos errores ortográficos y de orden en oración.
ResponderBorrarEn esta versión, no se nos muestra casi nada el tema de la inversión en la belleza femenina, pero si se nos muestra como las tres esclavas de raza mágica llegan a la puerta del protagonista.
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