CHHH 02 (Opcional) (aun en revision)
Borrador n°1 (Falta releer completo y corregir errores)
Capítulo 02:
—Entonces, básicamente lo que paso es que salvase a una linda señorita que estaba punto de ser secuestrada y por ello, te tardaste, ¿cierto?
Como asesora en la administración del Gremio, Sylvie Crozzo que había estado sentada en la mesa de administración leyendo un libro entre sus manos, tras escuchar la exhausta explicación del joven aventurero, ella levanto la cabeza y comento.
Con tan solo 16 años, Sylvie era toda una belleza en el gremio.
Tenía un par de orejas delgadas, unos ojos claros de color esmeralda y un cabello castaño que le llegaba hasta los hombros. Cabello el cual, poseía un hermoso brillo que fácilmente la hacía resaltar entre los demás asesores del gremio. Una hermosa chica de belleza pura y al estilo natural.
Sylvie también como la asesora del gremio que es, acostumbra a llevar el uniforme oficial del gremio en su cuerpo delgado. Uniforme que está compuesto de un chaleco negro con corbata más unos pantalones del mismo color, dándole a Sylvie una estética arreglada y profesional.
Como asesora del gremio, su trabajo consiste en administrar y corroborar las cuentas del gremio y los documentos con respecto a las misiones que día a día, son enviadas al gremio para que algún aventurero las tome y decida completarla. Entre sus labores, no está la corrobación de las “misiones cumplidas” pero está vez, había decidido hacerse cargo por unos momentos de ello debido a que un amigo vendría a notificar el cumplimiento de su misión.
Obviamente, ese amigo al que Sylvie había esperado por su llegara era el joven aventurero de 14 años, Cliff Grannel.
Sylvie con un libro en la mano, espero en la sala de recepción.
Pero paso el tiempo, y las lindas cejas de Sylvie se fruncieron.
… ¿Por qué tarda tanto? ¿Le habrá sucedido algo?
Luego de una espera de casi una hora, finalmente ella alzo su mirada al ver desde la ventana de la recepción, que en la entrada del gremio un joven llego corriendo con la frente sudara y la respiración agitada del cansancio. Claramente se puede ver que vino corriendo a toda prisa.
Buscando a su amiga con su mirada a todos lados, Cliff se puso nervioso, pero mientras avanzo por el gremio repleto de mesas y aventureros de todo tipo sentados y bebiendo a plena hora de la mañana, o meseras y recepcionistas trabajando en atender, una de las puertas de la recepción se abrió y desde allí, Cliff tembló al ver la mirada inexpresiva de su amiga asesora del gremio, Sylvie Crozzo.
Sylvie le hizo unos gestos rápido para que entrase a la sala de recepción.
Y Cliff se apresuró a entrar.
XXX
Tras una exhaustiva explicación del inconveniente que había sucedido a medio camino al gremio, Cliff logro explicar el suceso de los 3 bandidos que querían secuestrar a una señorita rica.
Sylvie dejo escapar un suspiro y cerro el libro en sus manos y lo guardo en un escritorio que tenía al lado de ella.
—Bien, entiendo lo sucedido. —las cejas de Sylvie se aligeraron y al ver que su irritación inicial se fue desvaneciendo, una débil sonrisa amable y cariñosa surgió entre sus labios. —aun así, me debes una recompensa por haberme hecho esperar casi una hora sentada, ¿no lo crees, Cliff-kun?
—S-Si, supongo que sí.
Tanto Cliff como Sylvie son viejos amigos, se conocen desde que Cliff llego por primera vez al gremio. En ese entonces, fue Sylvie la que atendió al recién llegado e inexperto Cliff Grannel. También fue ella quien se encargó de la inscripción de Cliff al gremio y de la impresión de su placa de estado y nivel.
Sintiéndose algo culpable, Cliff bajo un poco su cabeza similar a como lo haría un pequeño animal triste, y al ver esto, los ojos de Sylvie parecían tornarse increíblemente cariñosos. Quizás Cliff no sea consciente de esto, pero su aspecto joven y actitud infantil de ves en cuando, lo hace ver muy lindo llegando incluso a despertar el lado maternal en las mujeres.
Viéndolo tan triste, los ojos de Sylvie miraban con gran ternura y cariños a Cliff que al final, al percatarse de su propia mirada, Sylvie se sobresaltó un poco y sus mejillas se sonrojaron de vergüenza.
*tos* *tos*
Tosiendo un poco para despistar la extraña mirada de Cliff, Sylvie regreso al tema principal.
—¿Has completado la misión? —Sylvie pregunta.
Cliff asiente rápidamente y tras rebuscar en el interior de su bolso, saca un extraño cuerno de color negro envuelto en papel y lo coloca sobre la mesa.
—Aquí esta la prueba, este es el cuerno del rinoceronte mutado a eliminar.
Sylvie asiente, toma el cuerno y lo mira de cerca para verificar su autenticidad.
Tras mirar con detalle el cuerno negro en sus manos, Sylvie verifica la textura del cuerno y lo mira de cerca, comprobando que efectivamente es el cuerno de un rinoceronte mutado.
—…Bien, efectivamente es el cuerno del rinoceronte mutado especificado en la misión. Pero…— Sylvie coloca lentamente el cuerno en la mesa y mira con una extraña mirada al joven muchacho de 14 años sentado enfrente de ella. Su mirada extraña en Cliff provoca que este ladeó la cabeza con duda.
—¿Ehm? ¿Sucede algo?
—… No, simplemente es que me acabo de dar cuenta, pero ya han pasado 3 años desde que llegaste y te has vuelto tan fuerte como para derrotar a un rinoceronte mutado. Muy sorprende lo fuerte que te has vuelto.
Al escuchar la sorpresa de Sylvie por su capacidad como aventurero, Cliff sonríe con orgullo y por unos momentos, levanta su barbilla y su nariz parece alargarse con orgullo.
—¡Obvio! ¡Después de todo, uno de mis sueños es convertirme en un legendario héroe que sea capaz de salvar el mundo, y para ello, tengo que volverme aun más fuerte y seguir entrenando duro! ¡Ese es mi sueño! —Declara Cliff con la barbilla levantada en valentía y orgullo. Mostrándose como un valiente caballero heroico.
—Con que un héroe eh~ —Sylvie sonríe misteriosamente al escucharle, y con un brillo de travesura en sus ojos, ella continua: —Entonces, Cliff-kun, supongo que, como futuro héroe valiente y honorable, no te interesa “esto” ¿cierto? —Diciendo eso Sylvie tomo desde un cajón cercano una pequeña bolsa de aspecto simple.
Ella lanzo la pequeña bolsa sobre la mesa, y esta sonó como si contuviese algo bastante pesado al mismo tiempo que hizo un tintineo y desde la bolsa entreabierta, se derramo varias monedes brillantes de oro.
Al ver la bolsa repleta de monedas de oro, el cuerpo de Cliff se endureció y sus ojos inmediatamente se transformaron del anterior aire heroico y valiente, a unas pupilas brillantes de emoción y codicia vigorosa. En sus iris, la bolsa con monedas de oro se reflejó con increíble intensidad.
Sylvie dejo escapar una risilla al ver su reacción.
—¡Ah! N-No me malinterpretes…. Yo simplemente…—Cliff apresurado, intento explicase, pero su mente se volcó en caos y en su desesperación por buscar una excusa, termino por tartamudear más nerviosamente y exponiéndose aún más.
—D-De todos modos, ser un valiente héroe no necesariamente significa ser pobre, ¿cierto? Querer ser rico, no implica que sea malvado o algún pecado. Un héroe puede ser un héroe valiente y honorable sin dinero o con dinero, ¿verdad? Que un héroe tenga dinero, no sígnica que sea malo.
—Ya, ya, lo entiendo jajaja tómalo. Es tu paga de todos modos. —Sylvie rio y le entrego la bolsa de dinero a las manos temblorosas de emoción de Cliff.
Al ver lo emocionado que Cliff esta con la bolsa de monedas de oro en sus manos, Sylvie deja escapar un suspiro.
—Ahora que recuerdo, cuando llegaste por primera vez a las puertas del gremio, ni bien ingresaste por las puertas, gritaste que querías ser un héroe. Pero no solo eso, sino que también dijiste que querías ser rico, un héroe rico, con lujos y … hubo algo más, ¿Qué era eso último que habías dicho en ese entonces? —Sylvie comenta mientras se llevo de manera pensativa su mano a su mentón y se mostró reflexiva a la vez, que le lanzo divertidas miradas al muchacho nervioso enfrente de ella. Obviamente, Sylvie recuerda bien ese día, pero también le encanta jugar de este modo y molestar un poco a su amigo. Tras frotarse la barbilla por unos segundos, Sylvie actuó sorprendida como si finalmente recordara eso ultimo.
—Oh, si, ya lo recuerdo… Dijiste que querías ser un héroe rico, con lujos y por sobre todo eso… ¡Tener un gran harem!
—N-No deberías darles importancia a esas cosas, tenia 11 años y era un recién llegado. —Con vergüenza, Cliff se excuso a toda prisa, diciendo que no importaba eso que dijo en su primer día de llegara al gremio. Aunque calor, aunque el finja no recordarlo bien, la verdad es que lo recuerda y de vez en cuando, ese momento bochornoso de joven en donde dijo todas esas cosas vuelve a atormentarlo en las noches.
Sylvie por otro lado, ama molestarlo un poco y verlo avergonzarse o ponerse nervioso. Ver a Cliff nervioso y con la mirada una escapatoria buscar por todos lados la divierte muchísimo.
Mientras ambos charlaban, un repentino golpe en la puerta los interrumpió.
—¿Quién? —Pregunto Sylvie, mientras se sentó recta y regreso a su antiguo aire inexpresivo y profesional.
La puerta fue abierta e ingreso una mujer de cabello negro vistiendo un saco y pantalones negros similares a los de Sylvie.
Cliff que estaba sentado al otro lado de la mesa mientras bebía un poco de café, levanto una ceja curiosa y fácilmente, supo por el uniforme formal del gremio que lleva que esta mujer es otra asesora del gremio al igual que Sylvie.
—¿Lisa, que sucede? —Pregunto Sylvie con tono mas relajada al ver que es una compañera de trabajo conocida.
—Nos llego esto de nuevo, vine a dejártelo. —La asesora llamada Lisa y compañera de trabajo de Sylvie, coloco varios informes que traía consigo sobre la mesa, enfrente de Sylvie. Luego, agrego —Mi mas sentido pésame mi querida Sylvie —y dejando esas últimas palabras, Lisa salió de la sala.
Sylvie por otro lado, con solo ver los documentos en la mesa, dejo escapar un gemido lastimoso y se desplomo sobre la mesa totalmente agotada.
—…Por que otra vez? Ya… ya no quiero más esto. ¿Cundo más van a llegar estas malditas quejas? Ahhh…. Estoy cansada de estas malditas quejas.
Y entonces, empezó a quejarse y a rodar su cabeza como si fuese una niña malcriada negándose a hacer la tarea.
—¡Ya no quiero recibir más trabajo! ¡Ya no, quiero vacaciones ahora! ¡Exijo vacaciones!
—¿…?
Cliff por otro lado, no entiende que sucede. De la nada, su amiga paso a estar animada a estar totalmente decaída y actuar malcriada y algo linda si le preguntasen.
Curioso, Cliff preguntó.
—¿Qué sucede con estos documentos?
Sylvie levanto un poco su cabeza de la mesa, y con rostro cansado y agobiado, ella explico que estos documentos que acaban de dejar sobre la mesa son las quejas enviadas al gremio.
—¿Quejas enviadas? ¿De quién?
—Pues obviamente son quejas de tanto aventureros como de autoridades en las ciudades vecinas. —Explico Sylvie mientras tomo uno de los documentos y al darle un leve vistazo y leer un poco, frunció el ceño y murmuro.
—… Otra ves Carmosa eh.
—¿Carmosa? … ¿Te refieres a la ciudad vecinas de Carmosa? ¿Qué pasa con ella?
Sylvie levanto una ceja al escuchar la pregunta confundida de Cliff.
—¿Qué, aun no te has enterado? —Sylvie sonó algo sorprendida. Luego ella se acercó un poco y con un tono serio, hablo:
—Desde hace una semana, perdimos todo contacto con nuestra sede vecina del gremio en la ciudad de Carmosa.
Cliff se sorprendió al oír eso.
—Periódicamente siempre recibimos resúmenes de cuentas e informes desde las distintas sedes del gremio desperdigadas en todo el reino. Pero ya va para una semana completa desde que no recibimos ni un solo informe de la sede ubicada en Carmosa. Esto nunca ha pasado antes, y es muy extraño la situación.
Sylvie se froto la frente algo agobiada mientras revisa los informes en la mesa.
—Y lo peor es que al no haber noticias de nuestra sede en Carmosa, las demás sedes dispersas a lo largo del reino envían sus quejas y pedidos de investigar el asunto a la sede que este ubicada en la ciudad más cercana a Carmosa. Y, como sabrás, somos la sede más cercana a Carmosa.
—Ya veo, que problemático.
—Muy problemático! Diariamente nos están llegando quejas a toda hora, y no dejan de presionarnos para que investiguemos el asunto. Ya enviamos varios aventureros a investigar que sucede con nuestra sede en Carmosa, pero todavía no tenemos noticias de ellos.
Dejando escapar un exhaustico suspiro agotado, Sylvie soltó los informes y se desplomo de nuevo sobre la mesa.
—… estuve los últimos días totalmente repleta de trabajo que ya no doy más. Quiero descansar, darme un buen baño y dormirme una larga siesta.
Cliff sonrió impotente ante la situación y como único apoyo para ofrecer, se levantó y se acercó detrás de Sylvie para darle unos masajes en los hombros para aliviarle un poco.
—Hmm~~ fufu, sabes como complacer a las chicas eh, Cliff-kun~
—De nada.
Luego de un corto masaje rico, Sylvie se sintió menos cansada y regreso a revisar los documentos.
—Aunque perdimos contacto con nuestra sede, tampoco es tan raro si tenemos en cuenta que Carmosa actualmente se encuentra en una lucha de poderes entre las dos grandes casas nobles de allí. Quizás simplemente alguna de las dos casas nobles prohibió a nuestra sede enviar informes o noticias al exterior. No seria la primera vez que una casa noble en busca de poder, censura la información para que no salga nada al exterior de la ciudad.
Cliff que estaba escuchando el análisis de Sylvie sobre la situación, también asintió estando de acuerdo. La información de que hay dos grandes casas en Carmosa que actualmente están enfrentados en una lucha de poder por ver quien toma el control de la ciudad no es ninguna novedad. Esta lucha de poder lleva ya varios meses, aunque se sabe que en este ultimo mes es cuando las cosas se han intensificado.
—Bueno, como sea… al menos, hoy y mañana tendré un tiempo para relajarme un poco del papelerío ya que estaré asistiendo a una fiesta fufu.
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