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Capítulo 01:
Fue a la edad
de doce años cuando me di cuenta que era una persona reencarnada de otro mundo.
Mientras que encontraba chasqueando los labios de manera malhumoraba mientras
el profesor Fitz estaba delante, explicando varios hechos históricos. De repente,
escuche un pequeño *Clic* en mi cerebro y cientos de recuerdos nuevos inundaron
mi mente.
Sin darme
cuenta, caí al suelo y me desmayé.
Según tengo
entendido, luego de unas dos horas aproximadamente volví a abrir mis ojos y me topé
con un techo desconocido. Mis ojos parpadearon varias veces, y lentamente me senté
en el borde de la cama y me froté los ojos varias veces.
… ¿estaré
soñando?
Mientras observé
de un lado a otro la desconocida habitación, no pude evitar murmurar.
“¿Dónde estoy?”
…
Tarde un rato
en darme cuenta lo que estaba sucediendo.
Anteriormente
era un estudiante universitario de 24 años normal que trabaja turno noche en un
supermercado para pagar mis estudios. Lastimosamente, como en toda historia cliché,
termine muriendo.
Aunque claro,
no morí atropellado por el famoso camión-kun, sino que unos asaltantes entraron
a robar el supermercado en donde estaba yo trabajando y en un descuido, el ladrón
se altero y termino por dispararme en el abdomen antes de salir huyendo de la escena.
Mis compañeros
de trabajo llamaron a toda prisa a la policía y a la ambulancia, pero lamentablemente
mi herida estaba muy grave y para cuando la ambulancia y los paramédicos llegaron
al lugar, yo ya había dado mi último respiro y fallecí.
Fue así como
termino reencarnado.
Ahora mi nombre
es Eric Carmosa, y no hace mucho acabo de cumplir mis 12 años. Soy el hijo
mayor de la Casa Carmosa y mi padre se llama Castul Carmosa, un noble de gran reputación
con el titulo de conde. Mientras que mi madre es Casandra Carmosa, una hermosa
y elegante dama de 32 años.
Oh, cierto…
casi lo olvido.
También tengo
una pequeña hermana dos años menor.
Su nombre es
Angelica, y es una linda niña de cabello rojizo fuego que brilla con el reflejo
del sol. Su estatura es más pequeña, y su apariencia es algo tierna.
Al levantarme,
no pude evitar querer conocer a esta pequeña nueva hermanita, así que salí de
mi habitación para ir a conocerla.
Caminando por
los elegante y alargados pasillos de la mansión, no pude evitar tararear infantilmente
mientras daba pequeños brincos. Quizás mi cuerpo me este afectando de alguna
forma, pero mi estado de ánimo es increíblemente bueno. Mi cuerpo de doce años
se siente ligero y suave, hace mucho que no me sentía tan bien. Con la edad
siempre viene los problemas motrices y demás, por lo que regresar a tener la
misma movilidad inquieta de mi infancia hace que mi corazón baile y quiera correr
entusiasta por los pasillos.
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