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Capítulo 01:
…
—¿Qué te parece,
Sr. Ed? Es increíble, ¿cierto?
Al escuchar la
pregunta, Edward Carmosa alzo una ceja mientras miraba al espectáculo que tenía
delante. En una pasarela bien iluminada con varias piedras de luz, se
encontraba una larga alfombra roja colorida mientras un par de hermosas mujeres
con poca ropa bailaban y hacían excitantes piruetas mientras se enroscaban y
jugaban en unos pares de tubos que se elevaban hacia arriba, conectando con el
techo.
Ed observo a
las sexis mujeres bailar mientras decenas de gritos excitados gritaban y
aullaban con lujuria por las exóticas mujeres. Luego girando su mirada, observo
que el lugar estaba bastante lleno. Actualmente se encontraba en un viejo bar
lujoso que se encuentra en la zona comercial de la Ciudad de Valencia.
El bar se llama
la Posadera Excitante de los Hermanos Turn, y es un bar lujoso en donde una increíble
cantidad de jóvenes nobles se reúnen para beber bebidas alcohólicas y disfrutar
de las mujeres que realizan bailes eróticos en la pasarela. Así es, este lugar
mezclaba las bebidas junto con la perversión, en específico, junto con la prostitución.
El lugar también era considerado una zona de prostitución.
Mucho de los jóvenes
que se reunían cotidianamente en este bar, eran jóvenes de mala vibra y que
llevaban una vida de pecaminosidad y deterioro.
Y Edward no era
la excepción a ese grupo.
Tomando otro
trago de su bebida alcohólica, Ed se sintió mareado mientras su rostro estaba
rojo debido al alcohol. Afuera ya era de noche, y Ed ya había perdido la cuenta
de cuantos tragos de alcohol había tomado hasta ahora. Y si bien perdió la
cuenta de cuanto tomo, sabía que bebió mucho. Su sangre parecía bombear algo
desenfrenado, y sus ojos se llenaban de emoción al ver a las chicas desnudas
bailando.
Pero entonces, recordó
que no estaba solo en la mesa.
—P–perdón, ¿Qué
decías? —pregunto Ed con una voz ronca y algo mareada. Sentado al otro lado de
la mesa, se hallaba un joven muchacho. Ed no estaba familiarizado con él, ya
que lo conoció hoy mismo mientras bebía y se emborrachaba.
Al oír su
pregunta, el joven desconocido se rio un poco y volvió hablar.
—Preguntaba si
te gustaría realizar el intercambio.
—¿Intercambio?
—pregunto Ed con tono confundido. ¿De qué intercambio me habla? Se preguntó
mientras se frotó un poco y se dio unas palmadas en las mejillas para intentar aclarar
un poco su mente. El alcohol en su sangre no le dejaba pensar con claridad, y
extrañamente se sentía algo agitado y emocionado. Quería seguir bebiendo más,
pero para su mala suerte ya se había gastado todo el dinero que trago.
Observando sus bolsillos, estaban todos vacío y esta bebida que estaba bebiendo
era la última que podría comprar.
Perro entonces,
como si de un salvavida se tratase, el muchacho digo…
—Estoy
interesado en ese reloj de bolsillo que trae, Sr. Ed. —declaro el muchacho
mientras señalo el peculiar reloj de bolsillo que Ed trae colgando con una
cadena desde su cuello. —Es un reloj bastante peculiar el que usted lleva, y
capturo mi interés. Me preguntaba si estaría dispuesto a intercambiarlo por una
suma de dinero.
…Vender mi
reloj.
Ed levanto con
su mano el reloj que cuelga de su bolsillo a la altura de sus ojos, y observo
el peculiar reloj con una variedad de emociones en sus ojos color café.
El reloj de bolsillo
poseía una peculiar forma en donde el metal del cual el reloj está hecho, en
los extremos tenía una forma estirada y derretirá. Cualquiera que viese el reloj,
creería que el reloj se había derretido y estirado para alcanzar la forma que
tiene. Mientras que, en la parte superior, el reloj se doblaba un poco y tomaba
una forma que se asemejaba a la de una llave que era enganchada por una cadena
la cual era utilizada para que pudiese colgárselo desde el cuello y utilizarlo
como cadena.
Sin duda un
reloj de bolsillo con una forma bastante peculiar y rara tomando en cuenta que
el color del metal no es el típico color bronce o dorado, sino de un tono
rojizo oscurecido que, al ser reflejado en la luz, tomaba un tono más parecido
al de un metal empapado en sangre. Bastante aterrador sin duda, pero peculiar y
exótico para ser un simple reloj de bolsillo.
Edward se quedó
en silencio por varis segundos mirando el reloj con extrañas emociones en sus
ojos. Este reloj para él y para su familia era como un tesoro. Este reloj de
bolsillo tan peculiar y raro fue uno de los últimos regalos que su padre le
regalo a Ed en el día de su decimosexto cumpleaños un mes antes de su
fallecimiento.
Su padre murió
en la guerra, y este reloj podría decirse que es un recuerdo de su padre.
Cada vez que Ed
observa el reflejo rojizo del reloj, no puede evitar recordar la brillante
sonrisa con la cual su padre siempre fanfarroneaba al mostrarle este reloj el
cual era una herencia familiar. Ed de niño siempre quiso tener este reloj, ya que le atraía la forma del reloj, y en su cumpleaños de mayoría de edad, su
padre finalmente cumplió su sueño y le regalo el reloj que tanto atesoraba.
Ahora el tiempo
ha pasado, y Ed ya tiene 19 años.
El muchacho
enfrente permaneció en espera mientras miraba a Edward que parecía estar en
duda. Y justo cuando Ed parecía estar a punto de rechazar la oferta, el
muchacho decidió interrumpirle apresuradamente.
—Lo siento,
pero yo…
—¡Espere, Sr.
Ed! Aún no le he explicado todo. —el muchacho se levantó de su asiento mientras
se inclinó más cerca de Ed con ojos ansiosos. —Estoy dispuesto a pagarle Doce
Doblones de Plata por el reloj ¡No, espere! ¡Quince! ¡Le pagaré quince doblones!
—¿¡Quince!?
Edward se sorprendió
por el alto precio que el muchacho ofrecía.
En un estado
normal, Ed nunca se le habría pasado por la cabeza vender un recuerdo de su extrañado
padre fallecido. Jamás habría vendido nada, ni, aunque le amenazasen. Pero
ahora mismo…. Ed estaba ebrio y tenía el rostro rojizo del alcohol.
Observo su
tarro el cual ya casi estaba vacío y luego miro el reloj.
Sus
pensamientos no estaban en orden, y se tambaleaba un poco amenazando con caerse
dormido en cualquier momento. Sin duda, cualquiera podría ver que Ed estaba
pasado de copas. Y pasado por un amplio margen, al punto de que se tambaleaba
estando sentado.
—Porque tú…
—¡Confié en mí,
Sr. Ed! No encontrará un comprador que le ofrezca quince doblones por ese
reloj. Otra mejor oferta no habrá. Véndamelo. —el muchacho se inclinó más aún
hacia adelante con su rostro justo enfrente de Ed. Luego, se acercó a su oreja
y le murmuro. —Imagínelo, con quince doblones le alcanzará para comprar varias
bebidas de alto precio. Podrá disfrutarlo a justo y hasta incluso, si quiere
con esos quince doblones puede contratar a una de las señoritas que están
bailando para que le acompañe en la cama esta noche fufufu
Las
declaraciones del joven terminaron convenciendo al Ed ebrio que se rio de
manera pervertida mientras estrecho la mano del joven y vendió el reloj que era
el recuerdo de su padre fallecido.
Luego de intercambiar
el reloj por quince doblones, Ed se pasó toda la noche bebiendo alcohol del más
caro mientras se emborrachaba. Es costumbre que cuando un ebrio tenga dinero,
las avispas que huelen la miel se le acerquen. Y así sucedió, no paso mucho
para que en la mesa en donde estaba Ed otros jóvenes adictos al alcohol se
reunieran para beber. Y complacido con los halagos y elogios, Ed accedió a comprar
más alcohol y compartir con todos en la mesa, enfiestándose con ‘amigos que no
hace más de una hora que se conocían’ y pasaron todo el rato bebiendo y riendo
en voces altas hasta que finalmente, todos cayeron al suelo de la borrachera y
Ed cerro los ojos, y se durmió roncando en el piso del bar.
1340p
Aceptable 8/10. Aunque falta edición y corrección.
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