otro intento de cap1
Otro cap1
—Ya veo. Perdón
por hacer que vinieras a recogerme. —dijo Edward mientras toma un sorbo de su
vaso con agua para refrescar un poco su cabeza.
Luego de que sé desmayada de borrachera en el Hormiguero de los Hermanos Brugg, parece ser que los
trabajadores al no poder despertar a Ed, se vieron obligados a llamar a su hogar
para que vinieran a recogerlo.
Ahora mismo se encuentra
regresando a casa en un lujoso carruaje alfombrado perteneciente a su familia. Sentando
en el asiento, Ed se frota la frente mientras frunce el ceño ante el dolor de
cabeza que le ocasiona la resaca. Mientras tanto, sentado en el asiento opuesto
al de Ed se encuentra una inexpresiva mujer de cabello atado que viste un
uniforme limpio de sirvienta.
La inexpresiva
mujer se llama Lisabella, es la sirvienta de la familia.
Mientras el
carruaje tirado por caballos avanza de regreso a su hogar, en el interior del
carruaje actualmente reina un silencio incómodo y aburrido. Esto pone algo nervioso
a Ed.
Voltea varias
veces su mirada a Lisabella para intentar iniciar alguna charla que elimine el
incómodo silencio, pero las palabras que iba a decir se quedan atascadas en su
garganta al ver la expresión inexpresiva de Lisa. Sin saber por qué, un
sentimiento de vergüenza y falla surge en su interior.
Ed baja su cabeza
levemente y muerde sus labios.
Otra vez yo…
No puede evitar
que el sentimiento de vergüenza y falla rápidamente comenzase a evolucionar a
un sentimiento de auto desprecio y arrepentimiento.
…Otra vez yo le
falle a mi familia.
Esta no era la
primera vez que Ed ocasionaba problemas. No era la primera vez que un carruaje
de la familia se veía obligado a ir a recoger al joven amo Ed debido a que este
de la borrachera y drogas, termino desmayado en el bar o tirado en medio de la
calle como un vulgar ebrio. Así es, Ed era toda una mancha para su familia.
El arrepentimiento
y autodesprecio que sentía Ed amenazaban con devorarlo internamente.
Se odiaba a sí mismo.
Se odiaba a si
mismo por no poder combatir su adicción a las drogas y al alcohol.
Se odiaba por
llevar esta vida despreciable.
Pero sobre todo….
Se odiaba por ser
una carga, una mancha, para su familia noble.
Con un cuerpo algo
rígido, Ed volvió a mirar a Lisabella, y en su rostro él no vio ninguna expresión
notable. Ni ira, ni desagrado, ni nada. Solo era un bello rostro inexpresivo y
calmado.
Pero, aunque Lisa
no lo mostrase, Ed sabía que ella internamente se sentía decepcionada de él.
El joven amo
Edward de la gloriosa Casa Fitz es un ebrio que tiene problemas de adicción al
alcohol y a las drogas. Toda una humillación y desgracia para la familia, para
sus padres, y para el apellido Fitz en sí.
Lisabella debe
estar suspirando internamente de nuevo, decepcionada de él.
—….
Lisabella que vio
a Ed bajar su rostro, con su cabello castaño tapándole los ojos, le preguntó.
—¿Sucede algo,
joven Ed? ¿Acaso se siente mal en algún lado?
—N-no…. Yo solo….
—… ¿Hm? —Lisabella
inclino su cabeza al ver el comportamiento cerrado del joven amo.
Ella esperó, pero
al final, Ed volvió a levantar su rostro y hablo mientras forzaba una sonrisa
en sus labios.
—No pasa nada,
Lisa. Estoy bien, simplemente tengo ligeros dolores de cabeza, pero nada más.
—¿No le apetece
comer algo? Quizás eso le alivie un poco.
—No, estoy… estoy
bien.
Al final ambos
permanecieron en silencio mientras el carruaje avanzo por las asfaltadas calles
de la ciudad durante aproximadamente media hora hasta llegar frente a una lujosa
mansión que ocupaba un área de 100 metros cuadrados.
La mansión consistía
en un elegante edificio de tres pisos que se extendía de manera alargada hacia
el fondo, y era rodeado por varios patios y jardines bellamente cuidados. En la
entrada el lugar estaba asfaltado y adornado con esculturas, y un grupo de
sirvientes permanecían allí para recibir a los invitados que llegasen.
Cuando el carruaje
estaciono, Ed sintió que el nudo en su garganta se hacía más fuerte y
complicado. Su familia ya debe estar enterada de lo ocurrido. Pero sus padres
no eran de mucha preocupación, ya que no se encontraban en la mansión, estaban
en la real capital ahora mismo así que todavía no deben haber regresado.
Quien si estaba en
la mansión ahora mismo era alguien a quien Ed menos desea que lo vea en este
estado deteriorado.
… Ella debe
estar esperando…
—Joven amo, hemos
llegado. —anuncio Lisabella mientras abrió la puerta y bajo del carruaje. Un
par de mayordomos que estaban en la entrada, se adelantaron para ayudar a Lisa
a bajar las escaleras, y luego, esperaron a que Ed bajase también.
El mayordomo miró
con duda a Ed que no parecía moverse de su haciendo.
¿Eh? ¿El joven
amo acaso no planea bajar del carruaje?
Se preguntó el mayordomo
mientras dirigía una mirada incomoda a Lisabella.
—¿Joven Eric, está
bien?
Lisa preguntó.
Ed respiro hondo y
se levantó de su asiento, bajando del carruaje.
Los sirvientes se
adelantaron y abrieron la puerta de la mansión educadamente permitiendo que Ed
ingresase de inmediato junto con Lisa para luego, cerrar las puertas.
Ed se estremeció
al escuchar las puertas cerrarse detrás.
—… estoy dentro.
Estoy en casa. —murmulló.
Al mirar a la larga
escalera de la entrada y no ver a nadie allí, de alguna forma se sintió algo
aliviado.
… ¿Acaso ella
no está? Se preguntó a sí
mismo, pero entonces….
—Así que volviste.
Cuando Ed escucho
esa voz fría hablar detrás de él, todo su cuerpo se estremeció.
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