Prólogo - magic clock
PRÓLOGO
…
En estos momentos estoy huyendo.
Estoy huyendo con todas mis fuerzas de las garras de
la bestia.
Con una respiración agitada y cansada, escapo
corriendo por los alargados pasillos de la mansión. En medio de mi huida, me
aseguro de utilizar toda mi concentración para escapar de la bestia, y en mi
camino, derribo varias sillas creando obstrucciones para que la bestia no me
alcance.
Lastimosamente, la bestia no se detiene y continúa
persiguiéndome de manera voraz.
“¡¡No pienses que puedes escapar, Eric!! ¡Te
atrapare!”
La bestia lanzo un rugido feroz que hizo contraer mi
corazón del miedo.
Tras estar huyendo por los alrededores de la mansión
durante un buen rato, siendo que mi respiración agitada ya no da más. Mis
piernas duelen, y no creo que pueda seguir huyendo.
¡A este paso me atrapara!
La bestia parece estar cansada también, pero aun no se
rinde.
¿¡Porque no te rindes de una vez!? —maldije en mi
mente mientras aprieto mis dientes, y continúo huyendo.
“Haaa…. Haaa…”
Estoy empezando a quedarme sin aliento.
No puedo seguir corriendo, mis piernas están cansadas
y con un simple descuido terminare tropezando y cayendo. Si continuo de este
modo, no hay duda que me atrapada.
La bestia no parece conocer el significado de
“renunciar”, no importan donde huya, la bestia no se rendida. En el instante
que me relaje seré atrapado.
Con mis dientes apretados, y mi frente llena de sudor,
finalmente decidí arriesgarme y esconderme en el escondite más próximo que
encuentre.
Doblo un pasillo y al ver un placar a un costado de una habitación de sirvienta, no lo dudo y me aviento dentro del placar.
“¿¡Donde
estas!?
No sé si fue por el grito o por mi cansancio, pero mis
piernas temblaban mientras yo apretaba mis puños rogando en mi mente para que
no me encontrase.
“¡Sal ahora
mismo de donde sea que estés! ¡Te voy a aplastar en pedazos!”
Oigo varios pasos cruzar cerca, y luego escucho a la
bestia correr por el pasillo y alejarse. Parece que funciono.
Abrí lentamente la puerta del placar y me asomé
lentamente con miedo para ver el exterior. Al no ver a nadie en el pasillo,
dejo escapar un suspiro de alivio. Mis piernas que habían estado aguantando
todo este tiempo, pierden fuerza y caigo sentado en el suelo.
La bestia se había ido. Estoy salvado por ahora.
Descanso un rato en el suelo mientras de vez en
cuando, lanzo miradas de miedo a mi alrededor, temeroso de que esa bestia, la
encarnación de la violencia misma, regresase o me sorprendiese por detrás.
----¿Por qué ocurrió esto?
Me seque el sudor de mi frente con la manga de mi camisa mientras me pongo a pensar y reflexionar sobre como diablos fui a parar en esta situación.
Comentarios
Publicar un comentario