Capítulo 001
The Paradise City
Capítulo 001
“… Te prometo que cumpliré tu sueño.”
“Crearé una ciudad en donde ellas puedan vivir libres y en paz.”
“Una ciudad en donde ya no sean perseguidas.”
“Una ciudad en donde puedan ser felices, y aceptadas.”
“Una ciudad en donde puedan tener hijos y formar familias.”
***
Era en plena noche nocturna de luna llena, cuando observe una pequeña caravana de tres carruajes acercarse a mi mansión tal cual como estaba planeado. Así que finalmente llegaron. La noche estaba fría y había fuertes vientos que bajaba desde la montaña en lo alto, todo indicaba que se acercaba una tormenta.
Al inicio pensé que no vendría, ya que sería difícil mover tres carruajes grandes desde la ciudad hasta estas montañas boscosas y húmedas, pero por lo visto el Comerciante Bullrich es tal cual como se rumorea; un hombre que iría hasta el fin del mundo con tal de ganar grandes cantidades de moneda. Y no solo iría hasta donde haya que ir, sino que realizaría cualquier transacción ilegal con tal de jadearse en monedas de oro.
Sin duda alguna, un hombre amante a las monedas brillantes de oro.
Viendo que el encargo estaba llegando, cerré la cortina de mi estudio y ordené.
“Lily, prepara todo. Ya están aquí.”
“Entendido Eugene-sama.”
Quien respondió a mi orden con una melodiosa voz educada y serena fue una esbelta adolescente que fácilmente no aparentaba pasar los 20 años. Con grandes curvas en sus caderas y unos pechos promedios, pero firmes, allí parada firmemente a mi costado se encontraba mi sirvienta personal Lilibel Glybbel.
Ella llevaba un cabello castaño claro que se encuentra atado con un mocho para no estorbar en su trabajo, y viste un hermoso vestido de maid con bordado en la falta. Sin duda, un vestido muy lindo que le daría una tierna apariencia si no fuese porque el ambiente que Lily desprende es la de una mujer seria y profesional en su trabajo. Manteniéndose siempre firme y dando pasos prolijamente calculados. Sin duda, una sirvienta excepcional.
Pero lo extraño de Lily sería sin duda…
La máscara blanca que lleva sobre su rostro.
Una esbelta mascará de marera perfectamente tallada con dos agujeros para los ojos y con una capa de pintura blanca encima de la marera que les da un toque increíblemente artístico junto a varios pequeños dibujos que la misma Lily dibujo en ello. Dibujos algo infantiles si me preguntasen, como por ejemplo una nube, un mini dragón, y un pequeño sol.
Mirando su máscara con garabatos dibujados, no pude evitar peguntar.
“¿Es necesario que lleves la máscara cuando estamos nosotros dos solos?”
Lily se volteó y se mantuvo unos segundos en silencio, como si estuviese reflexionando la pregunta hasta asentir varias veces. Luego, se volteó y bajo a la planta baja para recibir a la caravana.
Yo por otro lado, simplemente suspiré y abrí el tercer cajón de mi guardarropa. Desde el interior, saque una pequeña bolsa repleta de varias moneras de oro que tintineaban cuando las sacudía. Abrí la pequeña bolsa y del interior tomé entre veinte a treinta monedas de oro.
Mi mano dudó un poco mientras contaba las monedas, y trague un poco de saliva al pensar que este pago sin duda es increíblemente caro. Vuelvo mi mirará hacia la bolsa, y suspiro al ver que luego de sacar tantas monedas, el peso de la bolsa se redujo casi a la mitad en su totalidad.
Si sigo así, no pasara mucho tiempo hasta que me quede totalmente sin dinero...
Necesito empezar los planes antes.
Guardando las monedas en el bolsillo profundo de mi chaqueta, me acomodé un poco mi ropa de lino y salí de mi estudio.
***
Luego de un duro viaje entre las montañas boscosas, un gordo calvo que vestía unos zapatos altos y un abrigo colorido y extravagante finalmente dejo escapar un suspiro al llegar finalmente a su destino. Enfrente del hombre, se encontraba una vieja mansión esbelta de arquitectura gótica y fría que se extendía por varios metros. La mansión no solo estaba increíblemente bien mantenida, pese a su arquitectura antigua, sino que también se encontraba rodeada de un boscoso bosque alto y extenso.
Esta era la mansión del joven vizconde de la Casa Crannel, el señorito Eugene-sama.
Debido a que la mansión de Eugene se encuentra entre en un valle alejado que se ubica en las fronteras de las montañas y el bosque maldito, este es considerado un destino que poco comerciante estarían dispuesto a viajar. Pero para él, el Comerciante Bullrich quien es ampliamente conocido por ser un amante del oro y jugador del peligro, nada de eso importa si hay una buena paga que lo tiente a correr el riesgo.
Y tal cual, la paga por este viaje sería increíblemente alta, así que Bullrich no dudo en venir y recorrer todo ese boscoso bosque y montañas para traerle al joven Eugene-sama su encargo que compro desde la real capital.
Aunque… debe admitir que al mirar la caja cuadrada cubierta por un telón y saber lo que contiene en el interior, Bullrich no pudo evitar levantar ligeramente una ceja mientras reflexionaba para sí mismo.
…Quizás los rumores que se dicen de este muchacho Eugene, sean ciertos después de todo.
Mientras pensaba en ello, varias imágenes se formaron en la imaginación de Bullrich las cuales casi le hacen vomitar. Se tapó la boca, y por poco logro retener el vómito. No quiere pensar en los gustos de este muchacho Eugene, por lo que luego de darse varias palmadas en las mejillas, el gordo Bullrich logro quitar esas imágenes fantasiosas de su mente. Vino aquí para entregar un paquete y recibir un gustoso pago. Esa es su misión, no cuestionar los gustos sexuales de un muchacho vizconde.
“Bien, terminemos este trabajo y larguémonos de vuelta a la capital…” Clamo Bullrich para levantarse el ánimo a sí mismo.
Cuando su caravana llego y se detuvo enfrente de la mansión, las puertas pesadas se abrieron y desde el interior una doncella con una máscara blanca con garabatos raros salió a recibirles. Bullrich al ver la silueta de la doncella frunció el ceño y asiento levemente.
Esto lo comprueba… los gustos de este joven vizconde eran ciertos.
La silueta de la doncella era esbelta y delgada, teniendo una cintura curvilínea y unos pechos medianos pero firmes. En una situación normal, muchos le abrían lanzado una segunda o tercera mirada a Lilia con ojos lujuriosos y deseosos por ella. Pero en este mundo… lo único que le lanzaron a Lily fueron miradas de desaprobación y asco.
Varios de los guardias que acompañaban a Bullrich para vigilar y protegerlo durante el viaje, al ver a Lily no pudieron evitar mostrar expresiones de asco y desprecio. Algunos más atrevidos de ellos incluso tuvieron la decencia de incluso taparse la boca evitando vomitar.
Lily ante estas reacciones, simplemente permaneció estática. Nadie podía saber que expresión estaba haciendo Lily bajo esa máscara, pero por su ambiente no pareciera que las reacciones de los soldados y del comerciante Bullrich la afectaran.
“Niña, ¿eres la sirvienta personal de Eugene-sama?” pregunto Bullrich.
“Así es, señor Bullrich. Mi nombre es Lilia Glybbel, un placer conocerlo.”
“Oh, bueno… el placer es mío.” Comento Bullrich, aunque en su frase final, parecía forzarse en sus últimas palabras.
La sirvienta luego de inclinarse con respecto, se adelantó para abrir el camino de Bullrich dándole paso hacia el interior de la mansión.
“Pase señor Bullrich, mi maestro lo está esperando en el interior para comprobar el estado del encargo.”
“Ok.” Bullrich asintió y con unas señas de mano, ordeno a sus guardias.
“¡Oigan, bastardos! ¡Traigan el paquete con cuidado!”
“¡Recibido!” respondieron de manera unisonó los guardias, mientras se movieron a los lados de los dos últimos carruajes para mover la carga. Entre todos los guardias, levantaron la caja grande desde los carruajes y siguiendo a Bullrich, lo movieron al interior de la mansión.
***
Luego de traer las dos cajas grandes y bajarlas en el centro de la sala, los guardias se retiraron afuera, dejando a Bullrich solo con Lily y Eugene que acaba de bajar y saludar a Bullrich con una amistosa sonrisa cordial.
“Bien, vizconde Eugene-sama. Aquí están sus encargos, puede comprobar el estado de los productos si quiere, le puedo asegurar que se encuentran en perfecto estado y no tienen enfermedades raras ni maldiciones. Yo mismo me encargué de contratar a un médico popular para que las revisase de que no tuvieran ningún inconveniente.”
“Oh, estupendo servicio.” Alabo Eugene mientras aplaudió y luego ordeno. “Oye, Lily, revisa el producto.”
“Entendido amo.”
Lily se acercó a la primera caja y se inclinó hacia un pequeño hoyo lateral que tenía la caja para observar el interior. Lily permaneció mirando el interior por varios segundos hasta finalmente asentir, y pasar a la siguiente caja y repetir el proceso de mirar el interior. Luego de unos segundos, ella volvió a asentir y anuncio.
“Eugene-sama, los tres productos se encuentran bien, simplemente están sedaros bajo droga.”
“Jajaja, me disculpo por ello joven Eugene, pero cuando las atrapamos intentaron escapar dos veces, por lo que nos vimos en la necesidad de drogarlas para mantenerlas controladas. No tiene que preocuparse por las drogas, el efecto pasara al cabo de unas horas.”
“Ya veo.” Asintió Eugene.
Luego de una leve charla amistosa entre Eugene y el comerciante Bullrich, finalmente llego la hora de que Bullrich se marchase, por lo que Eugene desde el bolsillo de su chaleco saco veinticinco monedas de oro para darle al expectante Bullrich de ojos brillantes y codiciosos.
Bullrich ni bien recibió las monedas tintineantes en sus manos, las apretó con fiereza y se las guardo en su abrigo con voracidad como un animal. Eugene frunció un poco el ceño al ver esa actitud, pero luego suspiro al considerar que quizás necesitaría de la ayuda de Bullrich en el futuro. Por lo que saco las cinco monedas restantes, y se las entrego a un sorprendido Bullrich en modo de propina por venir hasta estas lejanas montañas boscosas.
“Espero volver a contar con su ayuda en algún futuro, comerciante Bullrich.”
“Jajaja, no lo dude joven Eugene-sama. Si algún día necesita una mano de ayuda para transportar otro producto desde la real capital, no dude en acudir a mí.”
De ese modo, Bullrich con una sonrisa de oreja a oreja feliz, se subió al carruaje y agitando su mano, ordeno regresar a la capital. Bajo el velo del viento tormentoso que sacudía los arboles y una leve llovizna que ya comenzaba a gotear, la caravana regreso por donde vino.
Eugene que vio desaparecer en la distancia a la caravana, dejo escapar un suspiro al pensar en el alto precio que pago. Luego decidió entrar de regreso al interior de la mansión, ya que el viento cada vez estaba empeorando afuera.
“Lily, se acerca una tormenta así que cierra y asegura todas las ventanas y puertas.”
“Como ordene amo.” Lily se puso en acción rápida.
Mientras tanto, Eugene camino paso a paso hacia el salón en donde estaba las dos cajas grandes que le habían traído. Mostró una leve sonrisa, y con un movimiento de su mano, las paredes de las cajas cayeron de brusco hacia el suelo, revelando dos jaulas de animal bastante grande con duros barrotes de metal.
Pero lo sorprendente no era la jaula, sino lo que contenía en su interior.
Acurrucarás en los costados, se encontraban tres cuerpos femeninos desnudos con forma humana.
En una de las jaulas, se encontraba una niña de aparentemente una edad similar a la de Eugene que estaba dormida mientras temblaba de debido al frío de estar desnuda. Lo más sorprendente de ella, no era su estado desnudo, sino que no era del todo normal. En los costados de su cabeza, dos orejas de perro sobresalían desde la niña, y sus brazos estaban recubiertos por un pelaje animal natural algo descuidado y roñoso. Claramente, su pelaje no había sido muy bien tratado que digamos, ya que de lo contrario no estaría tan maltratado.
Por otro lado, en la otra jaula, se hallan dos niñas pequeñas de baja estatura y cuerpos delgados y delicados que duermen abrazadas las una a la otra como si fuesen pequeñas hermanitas que se abrazan para calentarse del frío externo que las rodea. Contraria a la primera chica que tenía orejas de perro, estas dos niñas tienen otras peculiaridades como unas orejas largas y unas pequeñas alas traslúcidas que sobresalen desde sus espaldas.
Claramente las dos niñas tienen la mítica apariencia de las hadas.
Ambas niñas podrían ser tomadas como iguales en físico y apariencia si no fuese porque hay una característica física que las hace diferente la una a la otra, y eso es sus colores de cabello. Mientras que una tiene el cabello de un rosa opaco, pero colorido, la otra tiene el cabello de un tono azul claro.
Quizás debido a que ambas están sedaras el color de su cabello es influenciado a verse más opaco, ya que extrañamente el color de ambas niñas parece estar algo apagado. Se dice que los cuerpos de las hadas son muy influenciables al estado de ánimo en el que se encuentren, así que no sería raro que los tonos de sus colores de cabello estuvieran algo más opacos al estar sedaras y dormidas.
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