Capítulo 01 (opcional)

 Capítulo 01

Bajo el velo de una oscura noche de luna llena, una pequeña caravana de tres carruajes se movía entre los complicados caminos de tierra fangosa rodeados de arboles extenso. Siendo conocido como el borde del bosque maldito, no era de extrañar que el lugar se encontrase en un estado terriblemente húmedo y nebuloso.

El comerciante Bullrich, un gordo de bigote prolijamente enderezado, maldito para si mismo mientras daba ordenes seguidas a sus guardias para que ayudaran a mover el carruaje.

—¡Vamos, bastardos! ¡Empujen!

Una rueda del carruaje se había quedado momentáneamente estancado entre las raíces de un árbol, pero luego de que los guardias juntos empujaran con todas sus fuerzas, el carruaje logro zafarse del atasco y los caballos que pisoteaban el barro relincharon con queja. El lugar era un asco total.

Y lo peor no era la tierra fangosa o la neblina húmeda y fría que bajaba desde las montañas y cubría casi todo el bosque, sino que, lo peor era que estaba de noche por lo que el comerciante Bullrich se vio obligado en preparar varios cristales de mana para iluminar el camino.

Mientras avanzaban por el resbaloso camino con duras dificultades, el comerciante Bullrich que estaba sentado en el asiento de la cabina observando el oscuro y tenebroso bosque que le rodeaba, inhalo el aire frio y estornudo. Sintiendo su piel erizada por el frio del bosque húmedo, no tuvo más opción que sacar varios trapos para envolverse.

—Tsh! Maldito bosque…. —Maldito Bullrich con un resoplido arrogante. —¿Cómo puede ser que alguien tan noble como yo este pasando esta desgracia? ¡Tsh! ¡Tsh! Si no fuese por el dinero… nunca habría venido a este lugar olvidado de dios.

Por el fangoso camino de barro, las ruedas del carruaje se ensuciaban de lodo fangoso mientras avanzaba. Para Bullrich, probablemente esta es la primera vez que su carruaje personal se ensuciaban tanto en un viaje. No solo las ruedas estaban ahora completamente sucias de lodo, sino que cada vez que pasaban por encima de alguna rama o roca oculta en el barro, el carruaje se sacudía y el lodo asqueroso era salpicado ensuciando las puertas y ventanas del carruaje.

—Ahggg!! ¡Odio este lugar!

El comerciante Bullrich solo podía apretar los dientes con enfado, pero, por otro lado, tenia que admitir que también estaba algo nervioso debido a la carga que traía en sus carruajes. Frotándose los dedos, el comerciante miro por las ventanas hacia el bosque, temeroso de que alguien los estuviese siguiendo.

Incluso para asegurarse, ya les había ordenado a varios de sus guardias que estuviesen atentos de espías siguiéndoles, pero hasta ahora, no había habido señal de nadie siguiéndoles. Aunque claro, era difícil de asegurarse en este entorno tan complicado como lo era este bosque nebuloso.

Mientras observaba por la ventana, Bullrich no pudo evitar preguntar a su ayudante que lo acompañaban.

—¿Crees que la iglesia pueda estar siguiéndonos? —pregunto con un tono ligeramente nervioso e inquieto.

El ayudante que se trata de un joven de no mas de 25 años, también estaba algo preocupado. Pero siguiendo su deber, forzó una leve sonrisa entre sus labios y sacudió la cabeza.

—No lo creo, maestro. Nos aseguramos de cubrirnos bien. La iglesia no debe estar enterada de nada. Lo únicos que sabían de este trato eran usted y yo, nadie mas en la Cámara de Comercia debe estar enterado de este trato.

—Ya veo… tienes razón. Quizás me preocupo por nada. —Bullrich se rasco su calca cabeza mientras se recostó contra su asiento dejando escapar un suspiro ronco mientras su gordo estomago se inflo al ingerir aire y exhalo algo más aliviado ahora.

Al cabo de un rato, el carruaje que a cada paso se sacudía de un lado a otro debido al complicado camino del bosque, finalmente empezó a estabilizarse. Parece ser que la parte difícil de este viaje había pasado. Bullrich se asomo por la ventana y observo que entraban a una zona despegada y peculiarmente circular en donde un boscoso matorral se extendía hasta una vieja mansión gótica en el centro de esta zona circular.

—Finalmente llegamos… —murmuro Bullrich mientras suspiro.

Su ayudante también observo desde la ventana a la lejana mansión antigua mientras no pudo evitar comentar.

—Así que esa es la mansión del joven amo Eugene eh… me sorprende que siga viviendo aquí.

—A mí también me sorprende. Cuando me enteré que lo habían enviado a este lugar como castigo, pensé que no pasaría más de dos meses hasta que el bastardo suplicase para regresar a la mansión familiar de su familia, pero para la sorpresa de todos, el tipo decidió seguir viviendo aquí sin quejas alguna. Algo bastante raro si me preguntasen.

Mientras el carruaje avanzaba tranquilamente, en la distancia tanto Bullrich como su ayudante, podían ver una leve silueta esperándoles.

A medida que se asercaban más, Bullrich frunció levemente el ceño al distinguir que la silueta parecía ser una mujer con un vestido de maid. Pero lo que le hizo fruncir el ceño, es que la silueta de la mujer era delgada y curvilínea con abultados pechos bien proporcionados.

—Hugh… que asco. —bramo Bullrich con disgusto claro en su expresión.

Por otro lado, su ayudante también mostro una expresión similar, aunque en menor medida. Y comento;

—Quizás el rumor de que al joven Eugene le gusta ese tipo de mujeres si sea cierto después del todo.

—Teniendo esos gustos tan horriblemente asquerosos, no me extraña que lo hayan enviado a este maldito bosque como castigo. Esta mal de la cabeza. Ahora tengo dudas sobre si será bueno mantener buenas relaciones con este chico o no.

El ayudante asintió ante las palabras de su maestro, y se froto la perilla mientras reflexionaba.

—… Quizás sea mejor cortar relaciones con el joven Eugene luego de finalizar esta transacción, ¿no cree, maestro?

—… Quizás eso sea mejor, no quiero meterme en problemas.

Una vez que el carruaje llego enfrente de la vieja mansión de arquitectura gótica, el gordo Bullrich junto con su ayudante bajaron del carruaje para encontrarse con una mujer joven que vestía un lindo y bordeado traje de sirvienta.

Al ver las curvas, el pecho abultado y la delgadez de la adolescente, tanto Bullrich como su ayudante fruncieron el ceño con claro disgusto y asco, pero se sintieron aliviados al ver que la sirvienta llevaba una máscara blanca cubriéndole el rostro.

Ambos suspiraron y se sintieron aliviados.

Tomando en cuenta la silueta de esta mujer, Bullrich como su ayudante ya podían hacerse la idea de que esta mujer debe tener un rostro increíblemente feo y asqueroso detrás de esa máscara. Sería una pena que ambos vomitasen al verla, por lo que se sintieron aliviados de que la chica llevase una máscara para ocultar esa monstruosidad de rostro.

—Usted… usted es la sirvienta del joven Eugene? —pregunto el ayudante con voz algo incómoda.

Y entonces, como respuesta una voz melodiosa y suave le respondió.

—Así es, mi nombre es Liliana Lybbel. Es un placer conocerlos, el joven amo Eugene se encuentra dentro esperando para saludarles. —respondió la maid mientras hizo una respetuosa inclinación levantando levemente su vestido y abrió la puerta para que ambos entrasen.

***


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