Impostor: Among Us (fan-history)
Impostor: Among Us (Fan-history)
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Mi padre siempre
digo que los viajes al espacio exterior era lo que nos haría inmortales. Seres
capaces de perdurar en el vacío y en el tiempo, viajando hasta lo más finito jamás
explorado. Y cuando logremos viajar, descubriremos la verdad de que jamás estuvimos
solos. Esa era las palabras que mi padre; amante de las películas de ciencia ficción
y naves espaciales; siempre me decía en mi infancia.
Yo obviamente jamás
le creí nada. En mis ojos, el espacio no es más que un vacío infinito y
aburrido. La vida no existe más allá de nuestro planeta.
Y hoy, me doy
cuenta de que… no me equivocaba. El espacio exterior es aburrido.
…
Con un pitido de
alarma, mis ojos se abren pesadamente mientras mis pupilas se aclaran. Intento
mover mi cuerpo, pero golpeo contra unas paredes duras y frías de metal.
¿Qué…?
Cuando finalmente mis ojos logran aclararse, observo una luz rojiza que titila por varios segundos hasta finalmente, cambiar de rojo a verde y el sonido de despresurización se escucha. Al mismo tiempo, la puerta que tenía enfrente se abre automáticamente hacia arriba.
Ah…
Ahora lo recuerdo.
Agarrándome de los
bordes de mi cápsula, me levantó débilmente para observar el lugar.
Me encuentro en
una habitación oscura y fría, en donde abundan cientos de cables y líneas de tensión
que conectan con mi cápsula y otras seis cápsulas que están a varios metros de
donde estoy. Así es, acabo de despertar en una cápsula criogénica.
Mis extremidades todavía
están frías, pero lentamente siento que la fuerza esta regresando a mi cuerpo y
poniendo un poco de fuerza en mis pantorrillas desnudas, logro levantarme y
salir de mi cápsula para pisar el piso metálico.
Ahora lo recuerdo.
Yo…
Ya no estoy en la
tierra.
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Para explicar un
poco la situación, mi nombre es Alphonse y soy un tripulante de la nave “The
Skeld-176” de la tierra.
Tras mucho, pero
mucho tiempo, finalmente parece que llegamos a nuestro destino.
Caminando por los
pasillos desolados y algo oscurecidos de la nave, con luces led en los costados
iluminando débilmente mis pasos, llego hasta el panel de control más cercano para
revisar en donde estamos. Y efectivamente, hemos llegado a nuestro destino.
La Constelación de
Draco a 750 años luz de la tierra.
Mirando el panel
en donde se muestra un mapa de la distancia que hemos recorrido, no puedo
evitar fruncir mi ceño con muchos sentimientos en mi mente. Hemos viajado tan
lejos que cuando volvamos quien sabe cómo estará la tierra. Quizás ni siquiera
nos recuerden, pero nosotros si a ellos.
Con mis dedos
manipulo el panel para comprobar el estado de la nave. Todo parece estar funcionando
correctamente, tanto el motor como los distintos sistemas se encuentran en
perfecto estado. Bien. Luego, reviso la misión y compruebo que tan cerca nos
encontramos del punto.
Revisando a revisando,
un número me aparece en la pantalla.
2 días.
Estamos a tan solo
2 días del planeta al que vinimos.
El Plantea esta
registrado como TrEs-2b y se trata de un gigante gaseoso de aproximadamente el
tamaño de Júpiter que orbita una vieja estrella. Este planeta fue descubierto aproximadamente 120 años atrás, y es considerado como el mundo más oscuro jamás
descubierto. Un planeta más negro que el carbón con un nivel de absorción de la
luz de casi un 99%.
Hace 4 años, se envió
una sonda de exploración a este planeta oscuro con fines de investigación. En
la sonda viajaban dos tripulantes que bajaron a explorar el planeta, pero desde
hace ya varios meses, casi un año, que se perdió todo contacto con esos dos
tripulantes. Ni la tierra, ni ninguna de las naves “The Skeld” más cercanas a
esta constelación ha recibido señales de esta sonda.
Es por ello que
nos enviaron para investigar el planeta y también investigar el paradero de
esos dos tripulantes.
Tras comprobar que
todo está correctamente funcionando y no hay ningún problema en la nave, me dirijo
hacia la sala de vestuario para cambiarme a mi traje de protección.
Allí de manera
ordenada se encuentra cinco trajes de protección espacial, los cuales vienen
con mochila de equipamiento integrado y varios tubos de respiración mas un
sistema de emergencia. Para diferenciar, los cinco trajes están dividas en
colores distintos; rojo, azul, verde, celeste y negro. Mi traje preferido y el
cual acostumbraba a utilizar en los ensayos de prueba en la tierra siempre fue
el color rojo. Así que tomé el traje rojo y me lo puse encima.
Ya estoy listo.
“Charly, ¿tenemos
contacto con la tierra?” pregunté al aire.
No paso más de
tres segundos cuando una voz robótica y no humana me respondió.
[Capitán,
lamentablemente el plante TrEs-2b (Plante Oscuro) parece estar generando una distorsión
en las comunicaciones. No se puede contactar con la tierra.]
Frunzo el ceño, y
vuelvo a preguntar: “¿Y qué tal con otra nave cercana? Si no recuerdo mal, la “The
Skeld-133” debería de estar navegando no muy lejos del borde de esta constelación,
¿Podemos contactarnos con ella?”
[Imposible. La distorsión
del planeta no solo debilita nuestras señales, sino que la obstruye totalmente.
Para hacer contacto con la tierra u otras naves próxima, debemos alejarnos de
este planeta y salirnos de su campo de atracción y distorsión.]
“Qué demonios…”
Abro un panel y en él, me aparece la imagen difusa de la estrella brillante de
esta constelación. Y cercana a ella, en la imagen se muestra un punto oscuro y
circular que parece devorar toda la luz cercana. Ese es el planeta oscuro.
Aunque…
“Oye, Charly, vuelve
a hacer un análisis de este plantea. ¿Seguro que los parámetros son correctos y
no se trata de un agujero de gusano?”
[Incorrecto capitán,
el resultado da un 120% de que es un planeta. Un planeta bastante extraño sin
duda, pero es un planeta.]
“Okey.” Deje
escapar un suspiro, y pregunte. “¿Los demás tripulantes ya han despertado?”
[No capitán, sus
cápsulas siguen funcionando y aún están en sueño criogénico. ¿Desea
despertarlos?]
“Sí, despiértalos.”
Ordene.
…
En la misma sala
en donde desperté, se encuentran las demás cápsulas criogénicas en donde se
encuentran mis compañeros de esta nave. Yo siendo el capitán, soy el primero en
despertar por el sistema inteligente de la nave. Tras haberme cambiado a mi
traje de protección rojo, con pasos apresurados ingreso a la sala y veo como
las cápsulas que desprendían un leve brillo rojizo comienzan a cambiar a un
color verde y los sonidos de despresurización suenan en la sala.
Lentamente las compuertas de las cápsulas criogénicas comienzan a abrirse hacia arriba, revelando a cinco tripulantes; dos mujeres y dos hombres.
Problema con la cantidad de tripulantes. En total, serán 10 tripulantes de colores, con uno de ellos como capitán.
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