cero00
«Capítulo 0»
—¡Nii-san! ¡¡Nii-san esta…!!
—¡No podemos, señorita! ¡Tenemos que huir, rápido!
—¡Pero Nii-san…!!
—¡Señorita, deténgase! ¡Ya está muerto, y esa cosa nos
matará si nos quedamos! ¡Soldados, tomen a la señorita y sáquenla de aquí! ¡Rápido!
—¡No! ¡Suéltenme! ¡Nii-san…!
Bajo el sonido de la lluvia fría que caía desde el grisáceo
y oscuro cielo, podía oír los gritos dolorosos y
desgarradores de una joven a lo lejos. No comprendía que le había sucedido,
pero se dio cuenta de que la situación parecía ser caótica, los gritos de la joven
cada vez se iban alejando junto con una serie de pasos de varias personas que
se escapaban en medio de la tormenta.
No entiendo, ¿Qué sucedió?
Intento levantarse, pero extrañamente era incapaz de reunir
cualquier tipo de fuerza en su cuerpo. No podía mover ninguna parte de su
cuerpo. O, mejor dicho… No podía sentir ninguna parte. ¿Por qué? ¿Por qué no
puedo sentir mi cuerpo? Se preguntó a sí mismo.
Lo único que podía sentir era la sensación rasposa de su
rostro tocando el suelo de tierra mojada y un extraño ardor caliente que
rodeaba su cuello. Ese calor ardiente parecía dividir la sensación de su cabeza
con toda la parte inferior de su cuerpo. ¿Qué es eso?
El caliente ardor se volvió más intenso.
Y una nueva sensación de ir perdiendo calor fue naciendo en
él.
Desde el fondo de su garganta, un sabor metálico se elevó y
entonces, empezó a toser violentamente. Vomitando sangre caliente, al punto que
la sangre fluía de su boca sin control alguno.
Con su visión flagelante entre la conciencia e inconsciencia,
totalmente borrosa, podía ver como un charco de sangre carmesí se expandía debajo
de él por el suelo de tierra.
… ¿Todo esto es… mi sangre?
Quiso comprobar el estado de su cuerpo, pero por más que
intento sentir sus miembros, no había caso. Fuera del ardiente calor doloroso
que rodeaba su cuello, no podía sentir ninguna parte de su cuerpo. Y en un
estado caótico y asustado, movió su mirada hacia el costado.
… ¿Eso es…?
No muy lejos de donde se encontraba podía ver un cuerpo sin
vida tirado entre los arbustos.
En el lugar, no solo había un único cuerpo, sino que el
escenario era una masacre total. Había decenas de personas vestidas con extraña
ropa totalmente negra muertas por todos lados. Desperdigadas por todas partes,
con partes de cuerpos tirados de aquí a allá, sin duda alguna, la escena era de
terror. Pero lejos de centrarse en esas personas de ropa negra muertas, este
cuerpo que se encontraba bastante cerca de él, no vestía la misma vestimenta
rara, sino que vestía un simple traje elegante con pantalones ligeros y unos zapatos
de cuero.
Una vestimenta algo elegante de noble.
Pero lo extraño no era como vestía, sino que ese cuerpo le
era muy familiar.
Y cuando las nubes en el cielo se movieron, la luz de la
luna ilumino la escena haciendo que el cuerpo sin vida que hasta ahora no podía
identificar debido a la oscuridad, fuese visible.
… ¿Eh?
Es entonces cuando lo vio.
… Acaso…
Debajo del cuerpo la sangre había formado un increíble
charco carmesí el cual fluía desde la zona del cuello vacío del cuerpo. Así es,
al cuerpo le faltaba la cabeza.
Y a él ahora mismo le faltaba…
… Ah… ya veo.
El último rastro de calor que podía sentir poco a poco se
iba vaciando con la sangre sin control que salía de su cuerpo, y entonces con
sus pálidos labios que ya casi no podía sentir debido al frío que empezaba a envolverlo,
murmullo.
—… Ese es… mi cuerpo, ¿cierto?
El sonido de la madera grujir se escuchó.
No muy lejos de los cuerpos despedazados que se encontraban
en la escena, se podía ver una gigantesca bola de fuego que envolvía lo que parecía
ser un carruaje volcado en medio del camino y que, pese a la lluvia, se resistía
a apagarse.
Justo en los momentos finales, cuando sus parpados se iban
cerrando.
Pudo oler un extraño olor picante y extraño que había en el
aire.
Y entre las sombras proyectadas por el fuego flameante, vio
una extraña sombra sin forma definitiva que se arrastraba entre los árboles. La
extraña sombra parecía desprender un extraño grujido no humano, y una serie de
siluetas similares a látigos vivos se veían bailar entre las sombras.
—… ¿Qué es… eso?
Fue lo último que Hermes Cornelius dijo al momento de
cerrar sus ojos y morir.
753p
Buenarda intro. 9/10
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