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«Capítulo 0»
—… jajajaja mira Sherry, mira a este idiota arrastrándose.
Con su rostro más feo que un sapo y esa pose, ahora si podemos decir que es
igual a un sapo ridículo.
—jajajajaj! ¡Cierto, es bien feo este tipo!
—¿Acaso te golpeaban de chico para que quedaras con
ese rostro tan feo? Jajaja
Con mis manos apretadas contra el suelo de tierra
rasposo, arrodillado en una pose similar a la de un maldito perro, oigo las
burlas y risas que me rodean desde todos los lados.
El sentimiento de humillación y vergüenza provoca que
mis hombros tiemblen con enojo, quiero levantarme de esta pose ridícula y
humillante y gritarles a estos bastardos hijos de puta, pero no puedo.
Simplemente, no tengo el valor para hacerlo y… me odio por ello.
Soy el culpable de estar teniendo que vivir esta humillación.
Me merezco esto por ser un maldito cobarde que no
tiene el valor de defenderse.
Quienes ahora mismo se están burlando mientras me
señalan y me hace bullying, es un pequeño grupo de 5 estudiantes de mi preparatoria.
Integrado por el que yo considero como el líder de estos bastardos, un tipo
llamado Karl de ojos amenazantes con pircing en labios y oreja más un corte rasta
con la camisa del colegio colocado de manera incorrecta con las mangas subidas.
Siguiendo a este bastardo, están sus amigos un payaso de cabello revuelto con un
gorro de tela y unas pulseras, (no se su nombre) y luego los acompaña unas tres
chicas que llevan la falda un poco más corta que las demás estudiantes y se
burlan de mí con esa sonrisa de malditas putas.
Estos cinco ahora mismo me están molestando.
Si yo tuviese el valor habría desobedecido a las ridículas
órdenes de este maldito de Karl y me habría parado de frente para afrontar a
estos cinco, pero lamentablemente soy un cobarde y desde la última paliza que recibí
por parte de Karl en donde tuve un moretón en el ojo por casi un mes entero ya
no me atrevo a intentar defender.
Con tan solo recordar el doloroso moretón que me quedo
en el ojo luego de recibir un puñetazo de Karl, no puedo evitar temblar de
miedo y cobardía. Incluso con tal de no agravar la situación, no me defiendo y obedezco
toda humillación.
Ahora Karl dijo.
“Oí, bastardo… un tipo con ese rostro como tú no debería
de andar parado como nosotros los humanos, así que arrodíllate y camina en
cuatro patas. Como un maldito perro sucio. Vamos, ¿hazlo o quieres que te
vuelva a arruinar el ojo?” fue la amenaza que Karl me dijo mientras me agarro
de mi camisa y me levanto dos centímetros por encima del suelo.
Al final, obedecí la orden y ahora estoy a cuatro
patas en el suelo de tierra. Hace dos días había llovido, por lo que la tierra
sigue algo húmeda, así que mis rodillas ahora mismo están ensuciadas de barro y
mi mano igual.
Entre las tres chicas que acompañan a Karl y que se
burlan también de mí, hay una a la cual le tengo un especial odio. Y es…
—Jajaja, que divertido. Vamos… ya que estás a cuatro
patas entonces… ¡Hay~!
Una de las chicas salto encima de mí y me monto como
si fuese un caballo, mi frente casi choca contra el sucio barro y el enojo subió
hasta mi garganta con mi rostro volviéndose rojo del enfado. Pero al final, mantuve
mi boca sellada, sin decir nada.
La chica jugo a montarme como si fuese un caballo
mientras sus ojos claramente me miraban con desprecio y burla, parece reír de
verme humillado. Esos ojos… parecen verme del mismo modo como mirarías a un maldito
animal sucio.
El nombre de esta chica es Sherry, y es la segunda
persona después de Karl, que más se burla y me hace bullying.
Y sí, sé que suena ridículo que yo un chico esté
recibiendo bullying de una maldita chica de secundaria, pero esta perra es la
novia de Karl.
Karl se ríe al ver a su novia tratándome como caballo
animal.
Luego de que Sherry se aburriese, se bajó de encima y
Karl con su pie lleno de lodo me dio una patada al estómago que me hizo caer en
un charco sucio. Había tratado de ensuciarme lo menos posible y por ello me aseguré
de mantenerme firme para que únicamente mis manos y mis rodillas se ensuciaran,
pero ahora que caí de cuerpo entero en el lodo, ya todo era inútil.
Esos cinco tomaron mi monedero que tenía el dinero que
mi papá me había dado para esta semana, y se fueron entre risas y burlas.
Al final, quede solo yo en el lodo, sin moverme.
No muy lejos pude ver a varios estudiantes que parecen
haber venido a ver que sucedía, pero al final, ninguno de ellos vino a
ayudarme. Todos simplemente echaron un vistazo y cuando los cinco se fueron y el
bullying termino por hoy, esos curiosos también se aburrieron y se marcharon.
Mientras oí el sonido de la campana de inicio de las
clases, simplemente me quedé paralizados en el charco, con la cabeza agachada y
con gotas de agua sucia goteando desde la punta de mi flequillo.
Las gotas de agua sucia goteaban sobre el charco,
creando pequeñas ondas diluidas en donde se podía ver el reflejo del rostro de
un adolescente que era horriblemente feo como un sapo, o incluso peor. Ese
rostro el cual puede llegar a causar asco, repulsión y hasta discriminación,
es un rostro que odio y el cual me veo obligado a verlo todas las mañanas en el
reflejo del espejo de mi cuarto.
Así es, ese soy yo.
Y soy considerado como…
El chico más feo de todo el colegio.
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