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Capítulo 001
Era un viernes por la tarde cuando me encontraba roncando
ruidosamente sobre mi escritorio. Con botellas de cerveza vacía, más libros
viejos desordenados y una increíble cantidad de papeles desordenados y hechos
bollos. Qué repentinamente alguien llamo a mi puerta, despertándome de mi dulce
sueño ecchi que estaba teniendo.
“¿Ah? ¿Quién diablos molesta?” Gruñí con un ceño algo molesto
y enojado mientras me rasque mi totalmente desordenado cabello sin lavar de hace
cinco días.
Mi habitación la cual estaba compuesta por varios
instrumentos y pequeñas máquinas de prueba, demuestran que esta era la
habitación de un inventor de instrumento y máquinas. El piso estaba sucio con aceite y grasa, mientras que había más de una o varias tuercas tiradas y
escondidas debajo de la cama o debajo de los muebles. Pero no solo eso, sino
que los planos dibujados en papeles y desechados abultaban y se desbordaban del
bote de basura que estaba a un lado del escritorio.
Esta era mi habitación y a la vez, mi laboratorio de inventos.
Mi nombre es Galliard Cornelius, y soy un inventor de
instrumentos mecánicos.
Volviendo al invitado molesto, me levante de mi silla y
camine totalmente descalzó y con los pies sucios hasta la puerta. Hice a un
lado el cerrojo de la puerta y abrí una ranura para ver quien diablos era el
que me molestaba tan temprano.
Del otro lado, el visitante me mostró una sutil sonrisa
mientras me saludo.
“Buenos días, señor Galliar.”
“Ah… eres tú de nuevo.” Fruncí el ceño y dejé escapar un
suspiro algo cansado. “Ya te dije joven, que no vengas a molestarme tan
temprano. Si no fuese por el respeto que le tengo a tu ama, ahora mismo te
cerraría la puerta en la cara, ¿entendiste?”
“¡Sí, señor Galliar! ¡Lo siento mucho, no volverá a suceder!”
Se disculpó nerviosamente el invitado. Pero yo le gruño y le respondí.
“Eso espero.”
“Señor, mi ama me encargo que viniera a consultarle si ya
está listo lo que ella le encargo hacer.”
“No, recién estoy por la mitad.” Contesté. Luego dirigí mi
mirada hacia una pequeña máquina que estaba sin terminar en un costado de mi
habitación. Me frote la cabeza, y al no saber que más decirle al mocoso esté,
le pregunte. “¿Quieres verlo?”
“¡Si, lo agradecería señor!” Contesto el mocoso
entusiasmado.
Abrí mi puerta y le deje entrar mientras le señale a la
máquina y le dije. “Allí esta, pero no está terminado aún.”
Aunque en vez de centrarse en la máquina que me encargo
hacer su ama, el mocoso miro la habitación totalmente desordenada, mirando las
botellas vacías y las manchas de aceite en las paredes. Por su expresión ya
puedo saber que es lo que tiene en la mente, así que algo enojado le patee el
trasero y le dije. “¿Has venido a comprobar el pedido de tu ama, cierto?
¡Entonces no te detengas aquí, y ve a revisarlo!”
“Sí, disculpe…”
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