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Capítulo 01
Título
Era temprano por la mañana cuando yo, Hermes Cornelius
desperté con un terrible dolor de cabeza que me hizo temblar y estremecerme.
Mis dientes se apretaron, y no pude evitar agarrarme de mi cabello.
“¿¡Qué!? ¡¡Agghh!!! ¿¡Qué mierda es esto!?”
El dolor de cabeza fue tan repentino y se sintió tan
fuerte, que en un segundo pude sentir como todo mi cuerpo desprendía sudor frío
mientras gruñí y gemí de dolor.
Por suerte, así como llego este dolor de cabeza también
se fue a los pocos segundos.
Mi cuerpo se sintió débil, y cuando intenté levantarme
del sillón en el cual había estado recostado, tropecé con varias botellas de
alcohol vacías que estaban en el suelo, y caí de rodillas sobre una pila de
libros viejos que estaban esparcidos por toda mi habitación.
“En serio, ¿Qué diablos fue eso?” murmuré para mí
mismo mientras me rasque mi enmarañado cabello sin lavar desde hace cuatro
días, y luego de rebuscas entre las botellas tiradas, agarre una que todavía tenía
licor y me lo bebi.
El licor bajo por mi garganta, y trajo consigo un
placentero sabor.
Sin duda alguna, beber en la mañana es lo mejor.
Aunque bueno… mirando esta habitación repleta de botellas
vacías, creo que anoche también me emborrache y me dormí. No recuerdo mucho lo
que sucedió anoche. Solo sé que tenía dinero en el bolsillo y que estas botellas no
estaban aquí.
“… Supongo que me gaste toda la quincena de este mes en
estas botellas.”
Deje escapar un optimista suspiro, y apoyándome de un
viejo placar que tenía en la habitación, me levante con mis rodillas crujiendo
*crack* *crac* y mi cuello rígido y frío.
Notó que mi camisa está bastante sucia, así que decidí cambiarla por otra.
Y mientras me estaba desvistiendo para cambiarme, unos
repentinos golpes a la puerta me sorprendieron.
*¡Poom!* *¡Poom!*
¿Quién diablos molesta tan temprano?
Vistiendo únicamente unos pantalones arrugados y
viejos, con los pies descalzó y sucios caminé hacia la puerta, hice a un lado
el perillo del seguro y abrí una ranura en la puerta para ver quien era.
Del otro lado, me topo con una mirada de seño
fruncida.
“¿Ya estás listo?” Me pregunto el visitante.
“Ah… ¿Ya es hora?” pregunté con un tono tonto al no
saber que hora era. La persona que me vio vistiendo solo unos malditos
pantalones arrugados, sin camisa y descalzó arrugo sus cejas y me digo. “¿Recién te levantas? Ya es el mediodía, bastardo. Es hora.”
“Jajaja, lo siento, perdón. No tome en cuenta el
tiempo, me vestiré ahora mismo.” Respondí con una sonrisa tonta, mientras me
frote mi cabello y cerré la puerta.
La otra persona solo respondió con un “Apúrate. No
tengo mucho tiempo.”
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