Cap4 (borrador sin editar)
_Capítulo 04
Luego de salir de la estación de tren, en
las afueras de la estación observe que había una gran variedad de taxis de
transporte que estaban allí ofreciendo sus servicios de viaje a los recién
llegados. Mucha gente que cargaba con grandes y pesadas maletas en vez de
caminar preferían aceptar la oferta y tomar un taxi que los llevaría rápidamente
a su destino.
Yo también hubiese tomado un taxi, pero lastimosamente
no traía en mi cartera nada más que el pago que mi jefe me había dado por las
fotos que le tome a la señorita Marylin, antes de despedirme. No era mucho
dinero, así que estaba intentando ahorrar lo más que pudiera.
“¿No quieres que te lleve, amigo?” Un conductor
de un taxi que me vio parado mirando a la gente subirse a los autos, me
pregunto. Yo sacudí la cabeza y le mostré mis manos vacías en señal de ‘NoMoney’.
Estaba por seguir mi camino cargando mi
mochila, pero el conductor que me miro parecía haber notado algo y volvió a
hablarme.
“Oye amigo. Me pareces familiar, ¿tú no
eres el hijo de Melinda?”
“¿Eh?” Solté una voz sorprendida. ¿Quién es
este tipo? Lo miré confundido y luego de dudar por dos segundos, asentí con la
cabeza. “Si, Melinda es mi madre. Vengo del centro para verla.” Respondí.
El tipo que tenía una barba recortada y
que tenía canas en el cabello y parecía rondar entre los 45 a 60 años soltó una
risa al escuchar mi respuesta.
“Jaja, eres el hijo de Melinda, muchacho,
hace tiempo que no te veía. Has crecido, mírate, incluso ya debes tener pelo en
el trasero.”
“Tos” “Tos”
¿¡Q-Quien diablos es este viejo!?
No pude evitar casi atragantarme con mi
tos al escuchar las palabras que decía este viejo. ¿Pelo en el trasero? ¿¡Quién
diablos le dice esto a alguien que acaba de conocer!? … ¿Eh? Espera… recuerdo a
alguien que solía decir cosas similares.
Volví a mirar al viejo canoso y que me
mostraba una tonta y casi diría vulgar sonrisa de viejo bribón, y entonces lo recordé.
“¿El papá de Mary?”
“Jaja, así que al fin me recuerdas,
muchacho.” El viejo rio y me lanzo un guiño con el ojo. Yo di un paso atrás involuntariamente,
pero recordé que este viejo siempre había sido así de molesto.
Mary era una antigua amiga con quien
jugaba de niño, fue mi novia en la secundaria y vivía justo a dos cuadras de mi
casa. Este viejo es el padre de Mary y lo conocí en aquellas temporadas de
secundaria cuando iba a la casa de Mary como su novio. Este viejo bribón
siempre hablaba palabras vulgares y era increíblemente molesto con sus tontos
chistes y guiños picaros. Aunque bueno, algunos de sus chistes me saco más de
una vez una risa, así que no estaban tan mal. Pero su actitud picara y de
adolescente de 20 año sí que era molesta.
Desde que terminamos con Mary hace ya
bastante tiempo, no he vuelto a visitar su casa y casi me olvide de la
existencia de este viejo bribón.
Ahora recuerdo que este viejo tenía un
taxi y trabaja de ello.
“…”
¿Qué puedo decirle? Es el padre de mi ex,
y no soy muy hablador con ello. Me puse un poco nervioso sin darme cuenta al
recordar a Mary. ¿Estaría bien si le pregunto cómo ha estado Mary? No, creo que
mejor no lo hago. Es mi ex y sería raro que le esté preguntando al padre como
esta su hija. ¿Qué le digo?
El viejo bribón padre de Mary parecía
notar mi mente caótico y sonrió de oreja a oreja, parecía disfrutarlo o
burlarse. No lo sé.
“Jaja, no te pongas nervioso, mocoso. Me conoces,
y siempre me caíste bien. Ven, sube que te llevo a tu casa.” Dijo el viejo
mientras se estiro para alcanzar la puerta y abrirla para que yo ingrese.
“Pero no tengo dinero encima.” Intente explicarle,
pero el viejo simplemente se rio.
“Vamos, muchacho. Te estoy ofreciendo un
viaje gratis ya que siempre me caíste bien. No le des tantas vueltas y súbete
que se hace tarde.”
Mire hacia arriba y ciertamente se hace
tarde. El sol del atardecer cada vez ilumina menos y se va escondiendo en el
horizonte. No pasaría mucho para que la noche cayera y los faros de las calles
se encendieran.
Sin poder rechazar, dejé escapar un
suspiro y me subí al taxi.
“Gracias.” Le agradecí y el viejo solo se
rio y maniobro el taxi para salir del a la calle principal y conducir adelante.
***
Durante el viaje en el taxi con el papa de
Mary, no hubo mucha charla relacionada a mi noviazgo terminado con Mary, pero sí
que hablamos por un rato con el viejo. Me hizo bastantes preguntas sobre cómo
era el centro de la ciudad, o que había estado haciendo allá y porque me había
sido del distrito 2.
Le conté lo que me parecía a gusto. También
me pregunto sobre porque había vuelto, y simplemente le dije que mi vine a
visitar a mi madre, aunque no le explique nada sobre que me habían despedido de
mi trabajo y echado de mi departamento.
En medio de nuestra charla, el viejo también
soltó que su hija, Mary, parecía estar interesada en ir a vivir en la central
de la ciudad ya que parece gustarle bastante el tema de edificios altos y los
altos suburbios de la capital. Esto me sorprendió un poco, ya que según recuerdo
en el tiempo que estuvimos juntos a Mary nunca parecido interesarle las
ciudades altamente urbanizadas, en más, recuerdo bien que ella siempre decía
que nunca se iría del campo, que le gustaba la vida allí y odiaba las ciudades
altas.
¿Quizás cambio de opinión y ahora les
gusta las ciudades urbanas? No lo sé.
Interesado, le pregunte al viejo de que
estaba trabajando Mary y porque quería ir a vivir a la central. Pero extrañamente
el viejo parecía toser y actuar algo extraño ante esta pregunta. ¿Acaso
pregunte algo raro? No, no creo. ¿Entonces a que se debió esa reacción?
“Mary actualmente trabaja como maestra y
bueno, sobre ir a vivir a la ciudad ella solo… está buscando… bueno. Podríamos
decir que busca a alguien allí…”
“¿Eh? ¿Busca a alguien en la central?” La
respuesta me confundió más. ¿Mary conoce alguien que vive en la central? ¿Quién?
¿Sera que conoció a alguien? ¿Podría ser este alguien un hombre?
La idea de que Mary deseada ir a vivir a
la central persiguiendo a alguien de alguna forma me hizo sentir nervioso y
ansioso.
“¿Y quién es ese…?” Intente preguntarle al
viejo que parecía nervioso y actuar algo raro. Pero gusto en ese el taxi
estaciono y habíamos llegado a mi casa.
“Llegamos, muchacho. Tu madre debe estar ansiosa
de verte luego de tanto tiempo, ve y no la hagas esperar.” Me digo el viejo
mientras salió del taxi y me ayudo abriendo la puerta.
Yo quería preguntarle sobre lo de Mary,
pero el viejo parecía apurado y no quise molestarlo más de lo que ya lo había
molestado al traerme hasta mi casa gratis.
Al final, el viejo se marchó y yo camine
cargando mi mochila hacia la puerta de mi casa.
***
“¡¡William!! ¡Mi tesoro, finalmente has
regresado a casa!”
Cuando ingresé por la puerta con la llave
de repuesto que aún tenía conmigo pese a los años, y dije el típico “¡Má, ya llegué!”
lo primero que sucedió es que mi madre que había estado en la cocina, asomo su
cabeza y cuando me vio.
Ella corrió a asfixiar mi cabeza dentro de
sus dos gemelos.
Así es, ella me envolvió y me abrazo con
fuerza mientras chillaba.
“¡Awawawa, mi tesoro está de regreso! ¡Mírate,
ya has crecido tanto! ¡Deja que mama te abrace un rato!”
“¡Agh! ¡Espera, mama! ¡Me estas asfixiando
aghhh!!”
Por más que proteste, mi madre totalmente
emocionada y feliz, no paraba de abrasarme y envolverme como una madre
emocionada por mimar a su niño. Como siempre, mi madre es… cálida. Ella es muy cálida,
involuntariamente me sentí cálido en su abrazo emocionado y una sonrisa tonta
se formó en mi rostro.
Quizás extrañaba esta calidez más de lo
que pensaba.
Luego de que saltara a abrazarme la
emocionada de mi madre, otra persona asomo su cabeza desde el comedor. Parecía
que había estado viendo el partido cuando escucho todos los gritos emocionados
de mi madre, y asomo para ver qué pasaba.
Ese era mi padre.
“¡William, así que finalmente llegaste!”
Mi padre se levantó del sillón y se acercó a verme. Yo sonreí y le saludé.
“Hola, papá”
“¿¡Y yo, Will!? ¿Qué pasa conmigo, acaso
no me extrañaste estando solo en la central? ¿Qué pasa conmigo?” Mi madre me soltó
y se quejó, inflando las mejillas de una manera caprichosa. Pese a que mi madre
ya ronda entre los 38 años, debido a su belleza estos gestos infantiles siguen viéndose
lindos en ella. Me reí ante esto, y también saludé a mi madre.
“Lo siento, también te extrañe mucho, mama.”
“¡Kyaaa! ¡Mi Will es tan lindo que no
puedo evitarlo!”
“¡Waa! ¡Má, deja de asfixiarme!”
Mi madre no se pudo contener y volvió a envolverme
en su abrazo.
Sin duda, esta fue una cálida y feliz
bienvenida.
Toda la tristeza y el estado depresivo en
el que había estado luego de lo sucedido, fueron sanados por esta hermosa
bienvenida de mi madre, y obviamente también por la presencia de mi padre que
se rio al verme siendo asfixiado por los pechos como melones de mi madre.
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