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Capítulo 01
“Sera mejor que no te metas en nuestros
asuntos, muchacho.” Es lo que el un tío de cuerpo grande y algo musculoso me digo.
Seguido de otros dos que sacaron desde sus bolsillos unas dagas sucias, pero
bastante afiladas para que viera y entendiera las consecuencias de lo que iba a
suceder si decidía interponerme en su camino. Por otro lado, la mocosa amarrada
y amordazada que estos tres tíos de aspecto sucio y sospechoso, se forzó en
intentar gritarme por ayuda. Pero debido a la mordaza, solo podía oír gruñidos
inentendibles. Y aunque no entendí lo que decía, podía ver la expresión de desesperación
en sus ojos. La mocosa claramente tenía miedo, mucho miedo de que yo me
apartada y no la ayudara por miedo a ser perjudicado por estos tres.
“…”
Para ser sincero, tengo bastante miedo con
todo esto. Mis piernas están algo temblorosas y esta vez no es debido al
alcohol en la sangre ni nada por el estilo, sino al miedo. Tengo bastante
miedo, no soy muy valiente. Mi espalda se siente algo sudara de los nervios,
pero aun con mis piernas temblando y mi cuerpo casi sin fuerzas extras no me
muevo de mi lugar. Permanezco parado en el mismo sitio, obstruyendo el escape
de estos tres secuestradores.
“L-libérenla… no voy a permitir que se la
lleven…” es lo que dije, con una voz tartamudeante y bastante patética.
Aunque, ¿Cómo diablos es que me metí en
este lio? ¿Qué sucedió?
Pues empecemos diciendo que era ayer mismo
en la noche, cuando me encontraba como siempre, emborrachándome con varios
amigos en el viejo bar del centro de la ciudad. Bebíamos alcohol, cerveza a mansa
y salva, y nos reíamos como idiotas. Claramente estábamos ebrios, y como ebrios
nos reíamos de cualquier idiotez, aunque no fuera graciosas para el resto.
Entre mis seis amigos, estábamos sentados
en una sola mesa charlando y bebiendo, el cantinero nos había traído ya nuestra
quinta ronda de tarros de cerveza, y nos mirada con una mirada algo exasperante.
Si bien parecía alegrarle que hayamos gastado bastante dinero en estas cinco
rondas, también al cantinero parecía ponerle algo exasperante lo ruidoso que
era nuestro grupo. Unos cuantos de los otros clientes que estaban en el bar nos
habían lanzado varias miradas molestas por el ruido fuerte y las risas y
conversaciones vulgares que teníamos, pero no le dimos importancia en lo más mínimo.
O, mejor dicho, en nuestro estado de alcoholismo ni siquiera notábamos las
miradas a nuestro alrededor.
Fue a eso de las 1 de la mañana, cuando
finalmente uno de mis amigos que ya no podía sostener su propio cuerpo debido
al alcohol en la sangre, se cayó tumbado en el piso sucio y se durmió. Los demás
estábamos igual, nuestras vistas fraguaban y parecía que nos caeríamos en cualquier
momento. otro de mis amigos se cayó también al cabo de un rato, y finalmente
tras pedir otra ronda más, todos caímos dormidos en el suelo.
Luego de ello no supe nada más hasta hoy
en la mañana cuando me desperté con un increíble dolor de cabeza punzante en mi
cerebro más unos mareos terribles. Gruñí de dolor en el mismo suelo, y no pude
evitar sentir como algo asqueroso y caliente subió por mi garganta hasta que vomité
en el lugar. Estos eran los efectos de haberme pasado con el alcohol. Me sentía
terrible, estaba muy mareado y el increíble dolor de cabeza parecía que distorsionaba
momentáneamente mis recuerdos de ayer.
Pero esto no fue lo único que sentí al
despertar, ya que aparte de la jaqueca terrible y los mareos, también sentí una
desagradable sensación fría y escalofriante en mi cuello. No entendí que
demonios era esa sensación o a que se debía. Inconscientemente me lleve la mano
a mi cuello para verificar, y no había nada. Mi cuello estaba bien y sin
heridas. Pero esa fría sensación me provocaba escalofríos, se sentía como si
algo desconocido, algo fantasmal, hubiese atravesado mi cuello. Se sentía como
si algo hubiese pasado por allí y me hubiera cortado.
Era una sensación muy desagradable, y que
tras pagar al cantinero por todo el desastre que había hecho y salir del bar,
esa sensación fue desvaneciéndose hasta desaparecer. Supuse que no debía de
darle importancia, pero me recordó mucho a esas sensaciones de dejá vu.
“Hmmm… que raro.”
Mientras caminaba bajo el reflejo del sol
de la mañana, viendo los carruajes lujosos pasar por las calles o las tiendas
que comenzaban a abrir o los vendedores ambulantes que comenzaban a colocar sus
puestos en las veredas o en las calles, no pude evitar fruncir mis cejas. Esto era
raro. Siento que esto ya lo había vivido, mira, incluso si no me equivoco ese
viejo que vende pollo cocido esta… y cuando doble en la esquina, tal cual como había
supuesto, el viejo vendedor de pollo estaba en la esquina, preparando el
caldero para fritar los pollos y empezar a venderlos. Si por algo es conocido
este viejo vendedor de pollo frito, es que no acostumbra a quedarse en un solo
lugar, siempre está cambiando de un lugar a otro porque las tiendas de comida
cercana lo echan. Pero, ¿Por qué sentí que el viejo estaría al doblar esta
esquina?
“… Que día más raro.” Murmuré, y me dirigí
hacia el puesto del viejo.
Compre el primer pollo frito del viejo, y como
las calles comenzaban a llenarse de gente que iba y venía, tuve miedo de que de
un empujón improvisto me tiraran mi pollo frito así que me refugie en el primer
callejón viejo y vacío que encontré.
Allí, con mi espalda apoyada en una vieja
pared dentro del callejón algo oscuro y húmedo, me quede comiendo mientras
observaba a la gente pasar por la calle de enfrente. Hoy el clima estaba algo
caluroso, pero a la vez húmedo lo cual parecía insinuar que mañana quizás iba a
llover.
Mastique la carne del pollo, y me deleite
con el rico sabor crujiente y delicioso. Aunque no me agrada ese viejo vendedor
que es bastante gruñón, debo de admitir que hace el mejor pollo frito que conozco.
Ni siquiera en mi casa logran este sabor tan rico.
En pocos segundos devore toda la carne del
pollo, y solo quedaron los huesos que tire a un lado. Este callejón parece ser
utilizado por las tiendas de comida para tirar comida de sobras y alimentar a
los perros vagabundos, ya que había varias manchas de desperdicios por el
suelo, y comida seca y vieja, ya casi sin olor. Las ratas también rondaban en
el lugar y se escondían entre los desperdicios.
“Tomen.” Dije y le avente el hueso a unas
ratas que estaban escondidas cerca de una bolsa vieja, las ratas primero
huyeron asustadas, pero luego se reunieron alrededor del hueso y empezaron a devorar
la carne y grasa sobrante del hueso.
“Vaya, sí que están hambrientas.”
Saque un pañuelo arrugado desde mi
bolsillo para limpiarme los dedos con grasa, luego quería ver qué hora era y
saque el viejo reloj de bolsillo que mi madre me regalo antes de su
fallecimiento. Este reloj de bolsillo era simple, como cualquier otro reloj,
con la especialidad de que las agujas del reloj estaban hechas de oro y la caga
era simplemente metal pulido. Si bien el aspecto a primera vista parecía
simple, esas agujas de oro no eran simples. Por solo esas agujas de oro, este
viejo reloj ya valía cuatro veces más que cualquier otro reloj de bolsillo que
se pudiera encontrar en las tiendas simples.
Y mientras abrí la tapa del reloj con la intensión
de ver la hora, me topé con que…
“¿Eh? ¿Acaso se ha roto?”
Así es, el reloj estaba parado. Las agujas
de oro brillante no se movían en lo más mínimo, se habían detenido justo con
las agujas marcando las 9 en punto. Quizás se descompuso, pero ¿cómo? No recuerdo
que se haya golpeado ni nada, siempre me aseguro de cuidar bien este reloj ya
que es el último recuerdo de mi madre que me queda.
Le di unos ligeros golpecitos al cristal protector
del reloj de bolsillo para ver si con esto lo hacía andar de nuevo. Pero no
hubo caso. El reloj seguía quieto.
Deje escapar un suspiro.
“Maldita sea, se descompuso.” Me rasqué mi
cabello desordenado, y pensé. “¿Cuánto me cobraran para arreglarlo?”
Con el reloj de bolsillo descompuesto, no sé
qué hora era. Aunque estimando la posición del sol, el ambiente y el movimiento
de la gente en las calles, estimo que no debe ser más de las 10 o 11 de la
mañana. El reloj quizás se rompió momentos antes de que yo me despertada.
“Bueno, iré a buscar a un relojero antes
de volver a casa.” Dije mientras guardé el reloj de bolsillo averiado en mi bolsillo
más profundo, y me disponía a salir del viejo callejón cuando mis pies se
detuvieron a medio paso.
Fue muy sutil y casi imperceptible, pero…
creo haber escuchado un grito.
Gire hacia atrás, y me quede mirando al
estrecho y oscuro pasillo que conectaba con este callejón. Si de algo son
conocidos estos callejones en la ciudad, es que todos están conectados por
estrechos pasillos que crean mini laberintos en sus interiores. Normalmente estos
pasillos que se conectan entre sí en forma de laberinto son utilizados por los
ladrones y carteristas a la hora de escapar de sus perseguidores, pero el grito
que acabo de escucho se parecía bastante al de… ¿una niña?
¿Qué diantres hace una niña aquí?
Frunciendo el ceño, di un paso adelante y
me adentré en el estrecho pasillo. Cruce hasta el otro lado, y entonces al
doblar en otro pasillo que conectaba a otro callejón de la calle de al lado, me
tope con una escena sorprendente.
Tres tíos de muy mal aspectos, sucios y
con rostros aterradores estaban rodeando a una mocosa que no aparentaba tener
más de 14 años y vestía un lindo vestido rojo de aspecto bastante caro.
Claramente la mocosa era una niña rica de
alguna familia millonaria o con bastante buenos ingresos. Aparte de vestir un
vestido tan caro, la niña de piel pálida y ojos celestes, tenía un hermoso
cabello rubio que estaba peinado en dos trenzas largas que caían por detrás de
su espalda.
Quizás en una situación normal hubiese
soltado una voz de asombro por lo hermosa que era esta mocosa pese a ser una
niña, pero la niña parecía estar metida en una situación bastante terrible
ahora mismo.
La expresión en los ojos de la niña era
una de desesperación y miedo, mientras que sus piernas cubiertas por medias
negras de ceda, estaban temblando como un pequeño ciervo recién nacido. La niña
parecía que se echaría a llorar en cualquier momento, mientras que, del otro
lado, estos tres tíos de aspectos espeluznantes y con ropas sucias y viejas,
estaban arrinconando a la niña mientras sostenían unas sojas de nailon y una
cinta. Las sonrisas de estos tres eran aterradoras mientras decían.
“Venga, acérquese señorita, no planeamos
hacerle daño.”
“Así es, simplemente quedemos ponerle esto
para que no haga nada peligroso hasta que su familia pague el rescate.”
“No querrá vernos enojado, ¿cierto,
señorita?”
Los tres tíos parecen ser secuestradores y
querían amarrar a la niña y ponerle cinta en la boca para que no gritara. La
niña sacudió su cabeza negando, y con ojos lagrimosos llenos de miedo, ella retrocedió
aún más hasta chocar su espalda contra la pared. Estaba totalmente sin escapatoria.
Y así fue como me tope con esta escena en
la mañana.
Obviamente, aunque tenía mucho miedo, y
soy un ebrio cobarde, no puedo perdonarme a mí mismo si dejo que los tres tíos
se lleven a la niña. Tenía la opción se ir a buscar ayuda, pero para cuando los
militares lleguen estos tres ya habrían desaparecido, sin decir, que de ser
posible no quiero involucrarme con los militares.
Y fue de este modo como termine
involucrado.
Los tres tíos le habían amarrado y sellado
la boca con la cinta, luego planeaban moverse a otro sitio cargando a la niña que
no podía resistirse, en sus hombros, pero entonces, se sorprendieron al toparse
conmigo en el camino.
Y volvemos al escenario inicial.
“Sera mejor que no te metas en nuestros
asuntos, muchacho.”
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