Ch01 (EternalZero) (Borrador)

 

 

_Capítulo 01

Era temprano en la mañana cuando desperté con un terrible dolor de cabeza y fuertes mareos. En un inicio no comprendí donde estaba ni que estaba viendo, ya que el dolor penetrante en mi cabeza era tan fuerte que por momentos mi propio cuerpo se estremeció y me invadió una ilusoria sensación de perdida de orientación y memoria. No podía comprender que estaba sucediéndome.

Cuando el punzante dolor que parecía penetrar mi cerebro hizo un tik, no pude evitar dejar escapar un gemido de dolor mientras tropecé con mis propios pies al intentar levantarme de la silla en la que había estado sentado y terminé cayendo al mugroso piso de madera del bar en el que me encontraba.

Pude ver no muy lejos, como varios ebrios que estaban sentados en una mesa charlando y riéndose mientras bebían alcohol, se sorprendieron al oír el ruido y voltearon a lanzarme miradas extrañas.

“¿Oye, chico, estas bien?” Me pregunto uno de los ebrios el cual tenía un rostro algo arrugado, con una gran barba peluda y mal cuidada, más una cabeza calva sin cabello alguno. Los compañeros de este ebrio que estaban en la misma mesa, se asomaron leventemente, inclinándose desde sus sillas para mirarme con unas sonrisas divertidas y claramente en busca de algún tipo de entretenimiento.

“… Gracias, pero… ¡Agh! ¡E-Estoy bien!” Logre exprimir esas palabras a través de mis dientes apretados. Pero obviamente estaba mintiendo y no estaba bien.

{¡¡Aghhh!!! ¿¡Qué diablos me está sucediendo!? ¿¡Porque me duele tanto la cabeza!?}

Mantuve apretando mis dientes con fuerza para no dejar escapar ningún gemido doloroso, y sentí como un poco de la baba de mi boca se escurría desde mis dientes apretados.

No entendía nada. No entendía porque estaba pasándome esto.

Lo único que recordaba era que, en la noche del día anterior, había estado emborrachándome como acostumbro en este viejo y familiar bar que se ubicaba en el centro de la Ciudad de Valencia. Luego de que el cantinero colocara unos cuantos tarros de cerveza sobre mi mesa, no dude en lamerme los labios y tomar toda la cerveza colocada. Vacié por mi garganta uno por uno los tarros, y dejé escapar un fuerte jadeo de deleite ante la sensación de la cerveza fría bajando por mi garganta.

En medio de mi borrachera, sentí varias miradas y noté que varios de los clientes nuevos que quizás estaban de pasada en el bar, me miraban con disgusto y pena. Y no es de extrañar ya que a los ojos del publico debo verme como un maldito ebrio vagabundo y sin futuro. O mejor dicho… podría decir que voy por ese camino.

Pero en mi estado de ebriedad no me importaba nada más que seguir bebiendo y emborrachándome.

Y luego de tomar otra tanda más de tarros de cerveza fría, mi cuerpo ya no pudo sostenerse más. El alcohol en mi cabeza y sangre era tanta que me mareé y finalmente me desplomé sobre mi propia mesa y me dormí.

Antes de mi conciencia cayera en la oscuridad, pude escuchar al cantinero acercarse a verme. Pero como esta no era la primera vez que me desplomaba sobre la mesa, y como soy un visitante recurrente de este bar que siempre paga todas sus bebidas, al cantinero no le importo que me durmiera en la mesa. Simplemente me colocaron una vieja sabana sobre mis hombros y me dejaron dormir.

Y extrañamente luego de caer dormido, tuve un sueño bastante extraño que no podía recordar del todo. Se sentía borroso y confuso.

{¿Qué diablos era eso? ¿Un carruaje volcado y envuelto en llamas? ¿Por qué diablos soñé con un carruaje incendiado?}

“¡Aghh!!”

El dolor volvió a atacarme con una oleada de punzada penetrante en mi cerebro, y esta vez no pude ocultar mi situación ya que desde mis dientes apretados escapo un fuerte gemido de dolor angustiante.

Los ebrios volvieron a dirigirme la mirada con sus cejas fruncidas.

“¿Necesitas que llame a un medico, chico?” Preguntó el mismo ebrio calvo de antes.

¿Llamar a un médico?

¡Eso ni de bromas!

Negue rápidamente con mi cabeza, si llaman a un médico la noticia de seguro llegara a ese estúpido padre mío.

“… No…No es necesario, ya me voy.”

Dejando esas últimas palabras, logre ponerme de pie con mis rodillas temblando. Apresurado metí mi mano rápido en mi bolsillo para buscar tres monedas de plata y dejarlas sobre la mesa. El cantinero que me estaba viendo desde lejos, asintió levemente y volvió a sus deberes.

Habiendo pagado mi cuenta, ya me podía ir.

Caminé hacia la salida, pero cuando abrí la puerta una marea de viento frio y gotas de agua golpearon sobre mi rostro.

¿¡Qué diablos pasa ahora!?

Afuera estaba cayendo una feroz lluvia con ráfagas de viento.

Las calles estaban totalmente mojadas, mientras la lluvia caía con fuerza. A lo lejos en la calle principal, se podía ver a una gran variedad de carruajes tirados por caballo que se apresuraban a volver a sus casas antes de que la tormenta empeorara. Y las tiendas que usualmente están abiertas en la mañana, estaban bajando sus persianas a toda prisa.

El ambiente se sentía húmedo, mojado y frio. Claramente no era un día para salir fuera de casa, sino que era un día triste que te inclinaba a quedarte en la cama sin salir y con la estufa prendida.

“Maldita sea” Maldije para mí mismo mientras encogí mis hombros debido al viento frio que hacia estremecer mi piel. Me coloque mi viejo sombrero y lo ajuste inclinado ligeramente hacia enfrente para cubrirme los ojos de la lluvia.

Ya no quería quedarme en el bar, así que me marche bajo la lluvia.

Esta es la ciudad de Valencia, y ahora mismo me encuentro en una de las calles más centrales y cercanas al gran capitolio y la torre del campanario. Mientras trotaba con mis zapatos salpicando el agua cada vez que daba un paso, mojándome totalmente los pies y las medias, e incluso los pantalones, no pude evitar volver a maldecir.

“¡Maldita sea, este clima es…!” Justo antes de terminar mis palabras, me tope con una escena que me hizo detenerme en el lugar.

Adelante, a pocas cuadras podía ver a un viejo vendedor que siempre acostumbra a colocar su puesto de pescado en una esquina de la calle.

El viejo vendedor sigue allí, bajo la lluvia. Por lo visto no planeaba moverse, o quizás seguía allí con la esperanza de que la lluvia parase en un rato. Esto no era extraño, ya que para aquellos vendedores ambulantes les resulta menos complicado quedarse bajo la lluvia a seguir intentando vender, que regresar a casas sin un centavo para comer o alimentar a sus familias. Hay que recordar que estos tipos, comen de lo que logran ganar al día. Un día sin vender debe ser crítico e increíblemente complicado para ellos.

Sentí un poco de pena por aquellos vendedores ambulantes, pero lo que me sorprendió no era ver que el viejo vendedor seguía en el mismo sitio bajo la lluvia, sino que el puesto que maneja el viejo ahora mismo estaba rodeado por los policías con sus paraguas y boinas.

¿Qué está sucediendo? ¿Acaso el viejo vendedor se metió en problemas?

Me asomé ligeramente, observando desde lejos para no involucrarme. Pude deducir de lo que estaban conversando con el viejo vendedor que los policías parecen estar buscando algo o a alguien. Lamentablemente debido al fuerte sonido de la lluvia y los vientos, no pude oír nada más que voces y diálogos distorsionados.

Me rasqué mi mejilla mojada con mis dedos fríos, y me di la vuelta para tomar un desvió.

No quiero involucrarme con policías.

Retrocedí varias cuadras hasta toparme con un viejo callejón estrecho que conecta con varios pasadizos hacia la más al centro de la capital.

Estos callejones y pasadizos son conocidos como los pasajes de ratas, ya que usualmente son utilizados por los ladrones o carteristas que roban a la gente y huyen por estos lugares para perder a sus perseguidores. Pero con esta lluvia no creo que los ladrones estén por la zona.

Ingrese al viejo callejón pisando los charcos de agua sucia y adentrándome hasta encontrar un pequeño techo inclinado que podía ser útil como refugio para protegerme de la lluvia.

La tormenta cada vez se notaba más intensa, así que no tuve otra opción que refugiarme bajo ese pequeño techo.

***

Ya, recostado con mi espalda apoyada en la pared, deje escapar un suspiro de alivio. Parece que en todo el recorrido que hice desde que salí del bar hasta llegar aquí, el dolor de cabeza se había ido calmando como para que mente se aliviara y yo dejase escapar un suspiro. Sería preocupante si el dolor continuara, pero es un alivio que se calmara.

Aunque, aun así, sigue quedándome la duda de, ¿Qué diablos fue eso? Nunca había sentido un dolor de cabeza tan fuerte como esta vez. Y no creo que haya surgido a causa de beber demasiado alcohol, ya que esta no era la primera vez que me emborrachaba y ni la última. Entonces, ¿Qué fue eso?

Me quite el sombrero y me rasque la comezón de mi marañoso cabello oscuro sin lavar de hace tres días.

El adormecedor sonido de la lluvia continuo.

Me quede allí en silencio, mirando las incontables gotas que caían y creaban pequeñas ondas sobre los charcos de agua.

..

……

“¿Qué hora serán?” pregunté.

Metí mi mano en mi bolsillo más profundo de mi viejo pantalones, y desde el interior saque un pequeño reloj de bolsillo.

Este pequeño reloj es quizás una de mis posesiones más preciadas, no porque valga mucho dinero ni porque sea una reliquia, sino porque es el viejo reloj de bolsillo que herede de mi madre fallecida.

Abrí la pequeña tapa para ver la hora, pero me topé con la sorpresa de que el reloj estaba totalmente parado. La aguja estaba detenida marcando justo las 9 en punto.

“¿Eh? ¿Acaso se ha roto?”

Mis ojos se abrieron de la sorpresa al ver que la aguja no se movía.

Le di varios golpecitos con mis dedos al cristal protector del reloj para ver si funcionaba o lo hacía volver andar, pero no hubo caso. El reloj estaba totalmente paralizado.

“… Parece que si se ha descompuesto.” Murmuré mientras me froté el entrecejo, algo cansado y quizás con un poco de sueño debido al sonido de la lluvia. Por la hora que marca, el reloj tuvo que haberse averiado momentos antes de que yo me despertara en el bar.

Bueno, supongo que la hora debe ser cerca de las 9 o quizás ya las 10 de la mañana, pero ¿y ahora que hago con esto?

Reflexioné sobre querer intentar abrir el reloj de bolsillo en casa para intentar arreglarlo por mí mismo, pero de inmediato negué con mi cabeza y descarte esa tonta idea. No tengo conocimientos de cómo se arreglan los relojes de bolsillo, así que abrirlo e intentar arreglarlo podría llevar a que termine cagandola y empeorando la situación.

Lo mejor será encontrar a algún relojero y llevarlo a que lo arregle.

Volví a guardar el reloj con bastante cuidado en mi bolsillo más profundo para que no se perdiera. Y luego de ello, mire al cielo totalmente grisáceo y nublado. Note que por el momento la lluvia parecía haberse detenido, pero claramente iba a seguir lloviendo más tarde.

De igual modo, ahora que la lluvia a parado, es momento de irme.

Estaba a punto de salir de este callejón y dirigirme hacia la calle de enfrente, pero justo cuando pisé un pequeño charco de agua y me disponía a irme, me detuve al oír el sonido de unos pasos que se asercaban.

Y esos pasos no venían desde enfrente, sino desde… ¿detrás?

Me voltee y mire sorprendido hacia el estrecho pasadizo de ratas que conectaba a este callejón. El lugar estaba algo oscuro y con falta de luz debido al cielo nublado. Pero de igual modos, pude ver claramente que la silueta de tres personas se asercaban por este pasadizo.

¿Quiénes diablos son? ¿Acaso ladrones? ¿Carteristas?

Hice varias suposiciones rápidas, pero cuando esos tres se revelaron y pude verlos bien, mis ojos se abrieron de par en par.

Estos tres eran tres hombres que vestían ropas sucias y viejas, con rostros bastante intimidantes que claramente no me traían confianza. Y de sus expresiones sorprendidas puedo suponer que ellos tampoco esperaban encontrarse con alguien en la salida de este pasadizo.

Ambos estábamos sorprendidos del otro, pero mientras ellos estaban sorprendidos por toparse conmigo, yo estaba sorprendido por lo que traía cargando al hombro el tipo más grandote y robusto de estos tres.

El tipo traía a…

“¡Hmm!! ¡Hmm!!!!!”

… Traía a una mocosa totalmente amarrada y amordazada. 

Así es, me acabo de topar con la escena de unos secuestradores huyendo con una niña de unos 14 a 15 años totalmente amarrada y cargada al hombro. *

“… ¿Qué clase de día de mierda es este?”

2160p


Nota: editar los últimos párrafos ya que no combina, es un párrafo demasiado largo como para dar cierre al capítulo

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