otro capi01
Capítulo 001 –
Era un jueves al mediodía
mientras Hermes se encontraba bebiendo alcohol sobre la barra de un bar, emborrachándose
con el ruidoso grito y risas de los ebrios, cuando uno de sus amigos se le
acerco a Hermes y le hablo.
—Oye,
Hermes. Me entere que esa hermanita que tienes finalmente va a asistir a su
primera fiesta de jala. Impresionante. —dijo el tío con una voz gruesa y algo
molesta. Hermes frunció un poco el ceño, pero luego se rasco su cabello
marañoso sin lavar de casi una semana.
—Sí, también me
entere. Mi estúpido padre parece estar emocionado que su pequeña finalmente
este debutando en el mundo de los nobles. Ya tiene 13 años, y esta será la primera
vez que se reunirá con los jóvenes nobles en una fiesta de jala.
—Oh, increíble el
mundo de ustedes, los nobles. —bramo el tío con voz asombrosa, y luego de
vaciar su tarro de cerveza, entre sus labios se formó una misteriosa sonrisa.
—Hey, y supongo
que la fiesta a la que tu hermanita asistirá será la de la Casa Ramillies, ¿cierto?
—…Sí, ¿Por qué preguntas?
—respondió Hermes frunciendo aún más el ceño, sintiendo que las preguntas de
este tío eran algo raras. Lo conoce desde hace bastante en el bar, y se llaman
entre sí como amigos de vino y cerveza, pero si Hermes tuviese que decirlo; en
todo este oloroso y sucio bar, no hay nadie al que él considere como un
verdadero amigo. La gran mayoría de los ebrios que están en este bar no son más
que aprovechadores de dudosas intensiones.
El tío que tiene aquí
enfrente se lo podría definir de la misma manera.
Luego de escuchar
la pregunta de Hermes, el tío sonrió y se acarició su barbilla mientras jugaba
con el tarro entre sus dedos. —Buenos, veras Hermes… tu recuerdas, ¿cierto?
¿Recuerdas que nos debes dinero a mí y a mi amigo?
—Sí, lo recuerdo. Y
ya te dije que te pagaría en la próxima semana.
—Bueno… el asunto
es que… —el tío parecía fingir sentirse complicado con lo que tenía que decir, y
Hermes podía notarlo en la mirada del tipo.
—Vamos, dilo de
una vez. ¿Qué demonios pasa?
Hermes se estaba
cansando, así que se mostró algo enojado.
—… Ocurrió un
problema y bueno… necesitamos que nos devuelvas el dinero hoy mismo.
—¿Qué? —Hermes soltó
un grito enojado, y protesto. —El acuerdo que dijimos era que te lo devolvería
en la próxima semana. ¿Acaso me estas jodiendo?
—Sí, y entiendo
que estés enojado mi amigo Hermes. Pero jamás firmamos nada de ello, y el
problema que acaba de surgir es bastante complicado que podría hacer enfadar a
algunas personas problemáticas. —El tío parecía intentar excusas, pero Hermes
se enfurecía más al poder ver que el tipo claramente no se mostraba para nada
arrepentido. Claramente le estaban jodiendo.
Los puños de Hermes
se apretaron mientras su mirada se arrugaba más y más.
El tío
posiblemente noto que las cosas se le estaban yendo de la mano, ya que agito sus
manos delante para calmar a Hermes.
—Espera, espera,
amigo. No te enfades. Hay una forma de solucionar esto e incluso no tendrás que
devolvernos el dinero.
—¿Cuál?
El tío entonces
mostro una sonrisa y digo.
—Queremos que nos
hagas un favor y trasportes algo a la fiesta de la Casa Ramillies a la que asistirá
tu hermanita.
—¿Eh? ¿Qué trasporte
algo, dices? ¿Qué cosa? —Hermes estaba confundido por esta petición. ¿Qué mierda
están planeando estos bastardos? ¿Transportar algo a esa fiesta?
Es entonces cuando
el tío mostro una sonrisa similar a la de una misma serpiente venenosa, y acercándose
más a Hermes como para que los demás no vieran lo que iba a hacer. El tío metió
su mano en su bolsillo y saco algo.
Luego, se lo
entrego a Hermes secretamente.
Cuando Hermes vio
lo que el tío le había dado, no pudo evitar sobresaltarse y enfurecerse como nunca,
no dudo en agarrar del cuello al tío.
—¡Tú! ¡Hijo de
perra! ¿¡Quieres que lleve esto!?
—Shhh~ — el tío no
parecía asustado de ser agarrado por Hermes, y simplemente le sonrío mientras
le hizo señas para que no gritara ni llamada la atención de la gente que estaba
en el bar.
—No me culpes a mí,
viejo amigo. Esta idea no fue mía, sino de mis jefes que manejan el negocio. Me
ordenaron que te dijera que debes llevar esto a la fiesta y entregárselo a un
tal William Di Ramillies, el segundo hijo de la familia, y con esto tu deuda
esta saldada.
—¿Y si no quiero
hacerlo? —pregunto Hermes con una sonrisa cada vez más furiosa, mientras apretó
su agarre sobre el cuello del tío, haciendo que este hiciera una mueca de
dolor.
—… pues, lamento
esto amigo, pero si no lo haces no creo que te dejen libre. Sabes cómo son ese
tipo de gente, ¿cierto? Una vez que les debes, no te quieren dejar libre y son
capaces de incluso matarte o hacerles daño a tus conocidos.
—¡Tsh! …Maldita sea.
— Hermes chasqueo los labios y soltó al tío, haciendo que este se cayera de
rodillas al suelo y tosiera un rato.
—G-Gracias por aceptarlo
amigo, yo también tengo las manos atadas con este asunto. Me van a cortar las
piernas si no aceptabas. —dijo el tío mientras mostro una sonrisa agradecida y
a la vez, optimista sobre su propia situación en la cual estaba. Claramente Hermes
podía ver que el tío esta vez, no estaba fingiendo y le estaba agradecido de
verdad.
Pero lejos de compadecerlo,
Hermes con una voz grave y llena de intensión asesina le digo.
—Hare el trabajo,
ahora lárgate de aquí antes de que te muela a golpes.
—Jajaja, entendido…—el
tío se rio y frotándose su cuello adolorido, se marchó rápido del bar, saliendo
por la puerta de enfrente.
978p
Comentarios
Publicar un comentario