prologo 0 de novela desco
«Capítulo 0»
Era un martes por la tarde cuando yo, Ethan Miller de
16 años, regresé a casa totalmente cubierto de lodo sucio y maloliente. Desde
mis zapatos, hasta mi cabello, todo estaba sucio de lodo. Era un completo
desastre. Y lo peor es que, en mi mano temblorosa sostenía mi mochila
totalmente empapada junto a mis anteojos el cual tenía uno de los vidrios
quebrados.
Por suerte para mí, ni mi madre ni mis hermanas
estaban todavía en casa. Mi madre trabaja hasta altas horas por lo que suele
regresar a eso de las 10 a 11 de la noche, mientras que mis hermanas ahora
deben estar todavía en la escuela, específicamente, deben estar en los clubs de
sus escuelas por lo que llegaran un poco más tarde.
Yo era el único en casa.
Mis pies estaban algo temblorosos mientras subí por
las escaleras, dejando mi mochila empapada a un lado y me dirigí al baño para
limpiarme.
Luego de abrir la regadera y sentir como el agua fría caía
por sobre mi rostro, no pude contenerme y mis ojos se empañaron mientras tuve
la ansiedad de llorar. Luego de limpiarme, salí y me pare frente al espejo.
Allí en el reflejo, se ve a un muchacho de tez pálida casi sin color y de constitución
delgada y casi sin músculos. Ese soy yo. Pero si hay algo a resaltar aparte de
que mi expresión ahora misma es una difícil de explicar, son las marcas de
golpes y moretones oscuros que tengo en varias partes de mi cuerpo.
Obviamente estos moretones no me los hice yo mismo,
sino que son moretones de golpes.
Nunca se lo he contado a mi madre o a mis hermanas,
pero soy uno de los chicos más patéticos del colegio. Sin haber aprendido a
integrarme con los grupos del aula y con una pésima capacidad de interacción,
soy sin duda el objetivo ideal para los abusadores. Y tal cual, ya lleva más de
tres meses desde que varios tipos de la escuela me hacen bullying al salir de
la escuela. Se burlan, me molestan y cuando intento defenderme, me molen a
golpes.
Creí que ya me había acostumbrado a los golpes y
moretones, pero hoy el bullying supero todo lo que ya había vivido. Esta vez no
solo me molieron a golpes, sino que me arrogaron a un barranco en donde casi me
ahogo en el lago totalmente sucio con excrementos de animales y lodo.
Incluso ahora, oliendo un poco mi brazo puedo sentir
el olor hediondo a la mierda de animales. Ya me lavé con mucho jabón, y sé que
el olor ya debe de haber salido. Pero, de todas formas, psicológicamente puede
seguir oliendo ese olor a mierda.
—… Esto es una mierda. —murmure a la nada.
De este modo comenzó el primer día que marcaría un
completo cambio en mi vida.
Luego de ducharme y secarme. Tomé toda la ropa sucia
de lodo y mierda que me había quitado y la puse a lavar de inmediato. No quería
que mi madre viera esto, así que de inmediato puse a lavar toda mi ropa sucia. También
limpie a toda prisa el piso por donde había caminado cuando ingrese, limpiando
todo rastro.
Ya no había forma de que nadie se enterase.
Como estaba sin mucha energía, y cansado debido a la
mierda de día que pasé, me fui a mi cuarto. Encendí el aire acondicionado y me arropé
en mi cama para dormirme hasta la noche.
***
Extrañamente cuando perezosamente abrí mis ojos, me topé
con un gran rayo de luz que entraba por mi ventana. El sol ya había amanecido,
y me sorprendió.
… ¿¡Que!? ¡Oh, diablos, ya amaneció! ¡Voy
a llegar tarde!
A toda prisa hice a un lado las sabanas y me apresuré
al baño para lavarme los dientes, y vestirme. Las clases comienzan a las
08:00hs y con el sol brillante, ya debe ser casi esa hora. Voy a llegar tarde,
maldita sea.
—¿¡Mamá, que paso que no me despertaste!?
Intenté llamar a mi madre que de seguro estaba abajo,
en la cocina o en el comedor, pero extrañamente no recibí una respuesta. Fruncí
el ceño y al terminar de colocarme los zapatos, bajé por las escaleras.
Es entonces, mientras bajaba paso a paso por las
familiares escaleras de toda la vida, que me di cuenta de algo.
… ¿Eh? ¿Qué es esto? ¿Qué sucede aquí?
Me quede paralizado a mitad de las escaleras, mirando
hacia abajo con los ojos totalmente abiertos en shock.
Incluso dude de lo que estaba viendo enfrente.
¿Acaso estaré soñando?,
fue la pregunta que surgió en mi cabeza.
Enfrente, puedo ver las escaleras familiares que van
hacia abajo con total normalidad, hacia la planta baja. Pero de manera
inentendible, como si de alguna forma no estuviera viendo la realidad en sí,
las escaleras a medida que baje varios pasos hacia abajo, estas parecen
alargarse de manera infinita haciendo que la planta se aleje tanto que casi no podía
distinguirlo.
Esta escena me asusto.
Retrocedí hacia atrás, con pasos temblorosos y a medida
que retrocedo, las escaleras parecen ir regresando a la normalidad, como si se
tratase de alguna clase de ilusión irreal. Y para cuando vuelvo a colocar mis
pies en el primer escalón, la escena volvió a ser normal.
—…
Simplemente me quede en silencio, petrificado.
—… Que demonios… que demonios acaba de ocurrir?
898p
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