Prólogo de despertar en la selva
Capítulo 01
***
Estoy en un
serio problema ahora mismo.
Se suponía
que este iba a ser otro pésimo lunes cuando mi despertador sonaría a las 8 en
punto para vestirme e ir al colegio. Me subiría en el subte y viajaría hacia
mi escuela. En la clase la profesora ingresaría como siempre, reprendiendo a
los estudiantes que todavía estuvieran fuera de sus asientos y así continuaría
el día típico y normal.
O eso se suponía
que debería de haber sucedido, pero no ocurrió.
Esta era
una mañana totalmente desconcertante, ya que me desperté con el sonido del
viento que movía los árboles más el canto de algunos pájaros desconocidos. Mi cuerpo
todavía estaba encima de mi suave colchón, tapado con las mantas. Pero, aun
así, podía sentir una brisa fría que traspasaba las mantas y me provocaba escalofríos.
¿Acaso el
calentador se averió mientras dormía? Me pregunte por unos instantes al sentir el frío, pero al abrir los ojos me quede en shock.
Las paredes
de mi cuarto, mi computadora, mi placar, mis ropas desperdigadas por el suelo, absolutamente
todo con excepción de la cama, había sido remplazado por el escenario de un
boscoso bosque desconocido.
Claramente
esta no era una situación normal, así que me levante alarmado y asustado.
“¿Qué demonios?
¿Qué paso?” Pregunté con una voz nerviosa mientras volteé mi mirada hacia todos los lados en un
intento por entender que demonios había ocurrido. “¿Dónde diablos estoy?”
Intente
bajarme de la cama, pisando el suelo descalzo. Pero sentí un dolor en la planta
de mi pie que me hizo retirar mi pie de regreso a la cama. Bajé mi mirada, y noté
que el suelo totalmente de tierra estaba compuesto también por una serie de ramas
y pequeñas piedras afiladas.
Luego de
ello, tuve que caminar despacio y con mucho cuidado para no lastimarme. Me alejé
del lugar donde desperté, y empecé a caminar por el bosque desconocido.
El sol
estaba algo fuerte y caliente en lo alto, pero gracias a los altos árboles, el
clima estaba ligeramente húmedo bajo las sombras de las ramas y el suelo de
tierra a medida que me adentraba más se iba volviendo más mojado y resbaloso. ¿Qué
clase de lugar es este? Mientras vagaba por el lugar, me encontré varias
pequeñas plantas crecientes que tenían una extraña apariencia. Las plantas
aparte de tener un color púrpura bastante intenso, estaban rodeados de pequeñas franjas
y puntitos de color blanco. Lo mire por donde lo mire, esta planta no era una
planta que haya visto nunca. Y lo peor era que la planta de alguna forma parecía
bastante peligrosa. Posiblemente venenosa.
Continúe
vagando por el bosque, pero no encontré rastro de nada. Mi intención era buscar
a algunas personas que vivieran cerca para pedir ayuda, pero el bosque parecía no
tener final.
Ya pasadas
varias horas, los latidos de mi corazón estaban algo acelerados mientras que mi
cuerpo estaba cansado, mis pies dolían y mi frente estaba cubierto con una capa
de sudor. No sé cuánto he caminado por este bosque, pero sin duda alguna,
camine durante un largo estrecho. Ya debería de haberme cruzado con algún
asentamiento, ¿cierto? ¿Por qué no encuentro a nadie? ¿Dónde diablos estoy?
Un miedo a
la situación de estar perdido en algún lugar raro comenzó a surgir y subir por
mi garganta. ¿Acaso estaré varado en este bosque por siempre? ¿Qué sucederá si
no logro encontrar a alguien y pedir ayuda? ¿Qué haré cuando tenga hambre? ¿Podré
sobrevivir sin comida y agua?
El tiempo
fue pasando y mi situación fue empeorando.
El
escenario del boscoso bosque que me rodeaba tras caminar por horas no parecía haber cambiado en lo más mínimo. La única diferencia radicaba en que, tras caminar tanto tiempo, mi cuerpo ya no daba más. Mi camisa
estaba empapada en sudor y a mi cuerpo le faltaba energía. Mi estómago desde hace tiempo que no paraba de gruñir de hambre y mi lengua se sentía seca y con sed.
¿Qué hago
ahora?
Mire para
donde mire, no hay un buen lugar para descansar.
Quizás
hubiese sido mejor haberme quedado cerca de mi cama, al menos allí hubiese
podido descansar en una cama decente y dormir bien. Pero ahora, no veo ningún
lugar cómodo que me permita descansar bien. Hay muchas plantas y arbustos que contienen
espinas, y la corteza de los mismos árboles parece dura y rasposa. ¿Qué hago
ahora?
En el
cielo, el sol que había estado fuerte y caluroso hace un rato, ahora comienza
a moverse más hacia el horizonte, marcando que se acerca el atardecer y luego vendrá
la noche.
Tras dudar
mucho sobre qué hacer a continuación, al final logre encontrar un buen lugar
para descansar a pocos metros de donde estaba. Se trataba de un árbol ligeramente
inclinado y con un tronco más suave al resto que pude utilizar para recostarme
y descansar. Este día sin duda es horrible, y aún me quedaron muchas preguntas
de donde diablos estoy o porque desperté en este lugar. Pero negué con mi cabeza al sentir miedo
por los pensamientos y suposiciones que me venían a la mente. No quiero pensar en
ello.
Al final,
la noche llego y la luna blanca y brillante se alzó en el cielo.
Pude sentir
como la temperatura bajo varios grados y mi cuerpo temblaba mientras mi aliento
creaba un poco de vapor cada vez que respiraba. El frío me congelaba todo el
cuerpo, pero luego de acurrucarme, logre forzarme a cerrar mis pestañas y dormirme.
***
Al día siguiente me desperté con mi estómago gruñendo
del hambre. Volví a vagar por el bosque con el deseo de encontrar personas para
pedir ayuda, pero no importa cuando caminara el panorama boscoso no tenía fin.
Volví a estar perdido por el bosque todo el maldito día, con mis pies totalmente sucios de barro y con
pequeñas cortaduras por tropezarme con pequeñas piedras afiladas. Mi estómago
no paro de gruñir y protestar en todo el día, y mi garganta se sentía más seca
que ayer.
Al final,
la noche volvió a caer y me dormí en el suelo.
***
Me desperté,
vagué por el bosque mientras sufrí de hambre y sed, y al final del día volví a dormirme al caer la
noche. Sin importar cuando caminara, el bosque nunca terminaba y el hambre y
sed que sentía era cada vez peor.
De este
modo, llego el quinto día.
“… No… no
puedo continuar así.” Con una voz débil y casi sin energía, caí de rodillas mientras coloqué mis dos manos sobre el suelo sucio y húmedo.
Mis manos temblaban y mi cuerpo parecía haber adelgazado varios kilos desde que
desperté en este maldito bosque.
“… Tengo que
comer algo, no importa lo que sea. Tengo que comer.”
En mi rostro
sucio de lodo y con una piel pálida y labios deshidratados, murmuro aquellas
palabras mientras mis ojos deteriorados muestran una hambrienta y conflictiva
mirada hacia algo que estaba enfrente. Entre mis dos manos que estaban arañando
el suelo húmedo y fangoso, se puede distinguir pequeños movimientos.
Desde esos pequeños
bultos en movimientos que se mueven bajo la tierra, salen una pequeña cola que rápidamente
se mueve hacia afuera, revelando un bicho con centenares de pequeñas patas
blanquecinas casi trasparentes. Se trata de un tipo de lombriz que nunca había
visto. La lombriz tiene decenas de patas como un cien pies, con la diferencia
de que desprende un terrible olor nauseabundo si lo hueles de cerca. Y en la cabeza de la lombriz se puede notar varios ojitos similares a los ocho ojos que tendría una pequeña araña.
Mi garganta
hace sonido de tragar saliva babosa mientras mi mirada permanece en el raro
bicho.
¿Podré…
podré comerlo? No me hará daño, ¿cierto?
Es solo un
maldito bicho y he visto decenas de veces por la tele o internet a gente que
come bichos extraños y nunca les pasa nada. Entonces, puede comerlo, ¿cierto?
Recogí una
pequeña ramita rota que estaba cerca y con ella, sostuve a la extraña lombriz
en el aire, levantándola y suspendiéndola enfrente de mis ojos, viéndola
retorcerse y luchar por liberarse.
“…Jajaja …
Lo siento pequeño amigo, pero estoy muriendo de hambre.” Me reí con una voz
ronca y secas, y luego intenté llevarme la lombriz a la boca. Pero de repente,
la lombriz que se retorcía dejo escapar un pequeño chillido aberrante que nunca
escuche hacer a un bicho común. Y lo siguiente que sucedió, me dejo totalmente
aterrado.
La lombriz
que se retorcía con sus decenas de pequeñas patas empezó a soltar un extraño
liquido blanquecino, y entonces… la rama con la cual sostenía a la lombriz comenzó
a desprender un pequeño humo. Y con mis ojos totalmente aterrados vi como la rama comenzó a derretirse como si fuese un caramelo expuesto a 50°grados del sol.
“Waaa!!”
Solté la
rama y pegué un salto hacia atrás.
La lombriz cayó
al suelo, retorciéndose por unos segundos antes de volver a enterrarse y
desaparecer bajo la tierra húmeda.
Por el
contrario, yo me quede sentado en el suelo mirando a la rama que se había
derretido. Mi cuerpo tembló debido al escalofrió aterrador que sentí subir por mi espalda sudara y no pude evitar volver a hacerme la pregunta de nuevo.
…¿D-donde
diablos estoy?
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