Prólogo2021
Prólogo
Al instante en que un brillo fugaz y veloz paso ante mis
ojos, el panorama de árboles boscosos y puntiagudo que tenía delante pego un
giro de 180° grados. Luego sentí un golpe contra el suelo de tierra rasposo y
rodé por varios metros hasta detenerme.
… ¿Eh? ¿Qué sucedió?, me pregunte. Mi vista ahora estaba fija
mirando a las nubes nubladas del cielo, del cual la pequeña llovizna caía a la tierra.
Pude sentir como las gotas de agua frías empañaban mi rostro. Sentí mi piel enfriarse.
Y entonces cuando me volteé mi mirada hacia un costado, vi a pocos metros un
familiar cuerpo vestido con unos pantalones grises y un chaleco recién
comprado.
Ah, ya veo.
… Ese es mi cuerpo, ¿cierto?
En mis oídos aparte del sonido adormecedor de la lluvia,
pude oír lo que parecían ser los gritos desgarradores de una mujer en la
distancia.
“¡Nii-san! ¡¡Ni-san esta…!!”
“¡Señorita, no podemos quedarnos, es peligroso! ¡Tenemos
que huir antes de que nos maten!!”
“¡Pero Ni-saan!!”
“¡Guardias, tomen a la señorita y llévensela! ¡¡Arrástrenla
si es necesario!!”
“¡Nooo! ¡¡Suéltenme!! ¡Nii-saaaaan!!!”
Los llantos y gritos de esa mujer que podía oír en la
distancia de alguna forma me resultaban familiar. Pero el sonido de la fuerte
lluvia distorsionaba mi capacidad de identificarla. De igual modo, pude
escuchar como esas personas parecían estar aterradas con algo y parecían huir
del lugar. ¿De qué huyen? No lo comprendo.
Siento que mis mejillas cada vez están más frías, y mis
parpados comienzan a pesar.
Una fuerte luz algo caliente me llego desde mi lado izquierdo.
Giro mis ojos y allí, observo una gran marea de fuego envolvente y furioso que
cubre lo que parece ser un lujoso carruaje de cortinas rojas en llamas. El
carruaje está siendo devorado por las llamas de una manera feroz, y ni siquiera
la lluvia puede apagar el fuego.
La tierra mojada y con charcos de agua refleja las feroces
llamas del carruaje, y entre los sancos de agua y barro, puedo notar lo que
parecen ser una decena de cuerpos muertos tirados y totalmente despedazados en
el lugar.
Sin duda, es una escena increíblemente aterradora.
Pedazos de brazos rotos, piernas trituradas o incluso órganos
sangrientos están tirados como basura en el lugar. ¿Qué diablos?
Y mientras mis pensamientos comienzan a sentirse cada vez más
adormecidos y confusos, me doy cuenta de que este probablemente sea mi fin.
Ahora mismo estoy muriéndome.
No soy más que una cabeza cortada en sus últimos segundos.
Al momento final en donde mis ojos comienzan a perder todo
rastro de vida, logro ver entre el reflejo de las feroces llamas que envuelven
el carruaje, una desconocida silueta deforme que se arrastra entre el barro
mugriento y la lluvia.
Esa silueta parece desprender un extraño olor algo picante
y un desconocido gruñido animal que jamás había oído nunca.
“… ¿Qué es eso?”, fue la última pregunta que deje escapar
desde mis pálidos y helados labios, antes de que mi conciencia fuera engullida
en una oscuridad eterna y morir.
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