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Capítulo 01
Era temprano en una mañana lluviosa y húmeda cuando desperté
con un terrible dolor de cabeza y mareos. El dolor se sentía tan fuerte, que
por momentos hizo que mi cuerpo se estremeciera y dejara salir un gemido de
dolor. Junto al dolor, vino una ilusoria sensación de perdida de orientación y
memoria.
Termine tropezando con mis propios pies y cayendo al
mugroso piso del bar en el que me encontraba. Varios de los ebrios que estaban
charlando sentados en las mesas contiguas, me lanzaron miradas extrañas.
“¿Oye, chico, estás bien?” Me pregunto un viejo ebrio
barbudo y calvo. Sus compañeros que estaban en la misma mesa me lanzaban
miradas con sonrisas divertidas y en busca de algún entretenimiento.
“E-Estoy bien!” Exprimí esas palabras a través de mis
dientes.
¿¡Qué diablos me está sucediendo!? ¿¡Porque
me duele tanto la cabeza!?
No entendía nada.
Lo único que recordaba era que en la noche había
estado emborrachándome como acostumbro en este viejo y conocido bar. Tome varias
cervezas frías hasta marearme y cuando ya no pude sostenerme más, me desplome
sobre mi propia mesa y me dormí. El cantinero no pareciera molestarle, ya que esta
no era la primera vez que luego de beber me dormía en el mismo bar.
Y creo que tuve un sueño extraño.
¿Qué diablos era eso? ¿Un carruaje volcado
e incendiado en llamas? ¿Por qué diablos soñé con un carruaje incendiado?
“¡Agh!”
El dolor punzante en mi cerebro volvió a aumentarme, y
esta vez no pude ocultar mi situación, ya que dejé escapar un gemido fuerte de
dolor. Los ebrios volvieron a mirarme, con las cejas fruncidas.
“¿Necesitas que llamemos a un médico, muchacho?”
Preguntó el mismo ebrio calvo que me había hablado. Pero no quiero causar problemas,
si llaman a un médico la noticia segura llegara a mi estúpido padre, así que
no.
“… N-no es necesario.” Dejando esas últimas palabras,
logre ponerme nuevamente de pie con mis rodillas temblorosas y camine hacia la
puerta del bar. Mi intención era irme rápido del lugar, pero cuando abrí la puerta,
el viento feroz golpeo sobre mi rostro.
Afuera la lluvia ya había comenzado a caer y las olas
de viento frío golpeaban contra las casas.
Pude ver a los carruajes apurándose en regresar a sus
casas, y las tiendas comenzaban a prepararse para cerrar hasta que la lluvia
pase o se alivie un poco. Los únicos que se resistían a irse, eran los
vendedores ambulantes que se refugiaban bajo los techos y seguían intentando
vender sus artículos. Quizás para ellos prefieren seguir intentando vender bajo
esta lluvia a regresar a casa sin un centavo en el bolsillo.
***
Luego de salir del bar en donde desperté, recorrí un buen
tramo de la ciudad bajo la lluvia. Quería regresar a casa antes del mediodía,
pero la lluvia se volvió más intensa y el viento se volvió tan intenso que temí
que me cayese un árbol encima. No tuve más remedio que refugiarme en un viejo callejón
cercano que encontré, y allí me recosté contra la pared y permanecí en espera.
Todavía me dolía la cabeza, pero el dolor había
disminuido bastante como para frotarme el entrecejo y fruncir mis cejas mientras
reflexionaba, ¿Qué diablos fue eso? Sin duda, fue extraño. Nunca me había
dolido tanto la cabeza. Y aún más raro, el dolor de cabeza vino y se fue del
mismo modo, en segundos. Normalmente un dolor de cabeza natural permanece por
horas, no es fácil aliviar una jaqueca fuerte. Pero este dolor que me provoco estremecimiento
y me hizo gemir, no había durado más de unos pocos minutos. Desde que salí del
bar aún no había pasado ni quince minutos, pero el dolor ya se había aliviado
tanto como para que yo suspirase aliviado.
Fue raro.
Metí mi mano en mi bolsillo y saqué un viejo reloj de
bolsillo con bordes dorados y una cadena plateada. Entre todas mis posesiones,
posiblemente este reloj viejo sea lo que más cuido actualmente, ya que es el último
recuerdo que tengo de mi madre. Es un objeto demasiado precioso como para
perderlo, por eso siempre me aseguro de cuidarlo bastante bien y de guardarlo
en el bolsillo más profundo de mi pantalón.
Este reloj de bolsillo es mi…
“… ¿Eh? ¿Acaso se ha roto?”
Mis ojos se abrieron sorprendido al ver el pequeño
reloj en mi mano derecha.
La aguja del reloj no se movía, estaba totalmente
quieta marcando justo las 9 en punto.
Le di unos golpecitos con mi dedo al cristal protector
para ver si podía hacerlo funcionar, pero no hubo caso. El reloj estaba
totalmente paralizado.
“Maldita sea… parece que se ha descompuesto.” Murmuré
mientras me rasqué mi cabello desordenado y enmarañado. ¿Y ahora qué hago?
Reflexione sobre abrir el reloj e intentar arreglarlo cuando llegue en casa,
pero luego sacudí mi cabeza al no tener confianza en mis habilidades para
maniobrar relojes. Mi especialidad es muy baja en el arreglo de relojes de
bolsillo, y mi imprudencia podría terminar por empeorarlo aún más.
“Creo que lo mejor será encontrar a un relojero experto
para arreglarlo.”
Volví a guardar el reloj con mucho cuidado en mi
bolsillo, y me quedé en silencio mirando a la lluvia.
Debido a que el viento golpea desde el norte, la lluvia
también es arrastrado en la misma dirección. El callejón en el cual me estoy
refugiando obstruye la lluvia gracias a un tejado inclinado y extenso que hace
que la lluvia caiga en la vereda en vez de chorrear por la pared.
Yo que me estoy refugiando bajo ese tejado, me quedo
viento la lluvia que cae a pocos centímetros de donde estoy.
La lluvia se ha intensificado tanto, que parece crear
una pequeña cortina enfrente de mí, cayendo en forma de manantial con un sonido
de goteo continuo que parece desprender una sensación de adormecimiento y somnolencia.
El sonido de la lluvia siempre es un sonido perfecto para echarse a dormir.
Me froté mis ojos para despejarme, ya que empecé a
sentir algo de sueño y pereza.
Bien, una vez que esta lluvia me iré corriendo hacia
mi casa, quizás corriendo logre llegar antes de que la lluvia vuelva a
intensificarse.
Esa era la idea que tenía.
Pero justo cuando la lluvia comenzaba a aliviarse y tenía
planeado dar un paso adelante para marcharse, varios pasos pesados salpicando
los charcos de aguas se escucharon desde detrás de mí.
Me doy la vuelta y entonces, tres hombres aparecen
repentinamente desde la calle del otro lado.
Me quedo sorprendido por lo que veo.
Los tres hombres parece que también se sorprendieron
de toparse conmigo.
Pero lo que me sorprende no son estos tres tíos que
parecen vestir unas ropas algo sucias y rotas, con unos rostros y peinados que
dan la sensación de ser algo intimidantes. No, la apariencia dudosa de estos
tres no es lo que me sorprendió, sino lo que estos tres traen cargando entre
ellos.
En el hombro del hombre que parece ser el líder de
estos tres, trae a una niña atada y amordazada.
La niña debido a la cinta en su boca, no puede hablar.
Pero por su expresión de socorro y su mirada angustiosa y aterrada, me doy
cuenta de lo que está sucediendo.
…Me acabo de topar con la escena de un secuestro.
1200p
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