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En la real capital del Imperio Babilonio había un viejo
alquimista obsesionado con sus investigaciones. El alquimista tenía una gran
fama y reputación detrás de él, era conocido como el alquimista que salto al
imperio de una plaga peligrosa 12 años atrás, su nombre era Adlar
Radcliff, y se encontraba rondando entre los 45 a 60 años. Aunque se desconocía
su edad exacta. Pero su piel y manos arrugadas y deterioradas por el uso de
extraños materiales alquímicos revelaban que el alquimista no era un
jovensuelo.
Aunque… lo pareciera.
El alquimista llevaba un rostro juvenil y bastante
elegante, con un cabello blanco largo atado hacia atrás y una sonrisa cordial y
de actitud amable. Cualquiera que lo viese de primera vista, pensaría que el alquimista
era un joven rondando los 20 años. Pero estaban equivocados. Si bien el
alquimista con su conocimiento logro ocultar su edad en su rostro, las demás
partes de su cuerpo revelaban su edad avanzada. Por ejemplo; sus manos y pies
estaban arrugados y secos, con claras marcas de deterioro. Y luego, su torso.
Había rumores de que el alquimista debajo de esa túnica larga que siempre
llevaba, se ocultaba el cuerpo totalmente arrugado y manchado de un anciano
arruinado.
A causa de los rumores y especulaciones, muchos tenían
sus dudas sobre la edad exacta del alquimista.
¿Era joven o era un anciano? Nadie lo sabía.
Pero si había algo concreto en el alquimista, era que
esté estaba fascinado y obsesionado con la idea de lo que él llamaba ‘la
creación perfecta’.
Sus investigaciones se basaban en ello, buscaba crear
y alterar el cuerpo humano o animal para crear una especie perfecta. Sin ninguna
de las problemáticas naturales que abarca al ser humano o animal. Muchos lo
tacharon de loco, y la iglesia incluso estuvo a punto de encerrarlo tras las
rejas más de una vez. Lo habrían encerrado si no fuese porque el alquimista
había dado grandes logros al imperio, así que el imperio obstruía y protegía al
alquimista de los sacerdotes.
El alquimista también llegó a ejercer de profesor en
una de las academias más importantes del imperio, en donde logro dar a luz a
grandes estudiantes sobresalientes que, con el tiempo, también se convirtieron
en grandes alquimistas. Aunque claro, por más alquimista que hayan aparecido,
ninguno se comparaba al alquimista Radcliff.
El tiempo siguió corriendo y en la primavera del año
788 del calendario Babilonio.
Dentro de un oscuro y húmedo laboratorio repleto de
extraños artefactos con tubos y herramientas médicas de aquí a allá, desperdigados
por todos lados. El alquimista Radcliff se quitó su barbijo médico que había
estado llevando, e hizo a un lado las gafas protectoras mientras observo con
una expresión triunfante a la extraña criatura que se retorcía encima de la
mesa quirúrgica que tenía enfrente.
Allí, en el centro de la mesa blanca y fría, una bola
de carne extraña y sin forma definida, parecía moverse y torcerse hacia los
lados. La extraña criatura claramente no era humana, ni animal, ni vegetal, ni
nada que se haya visto antes. No tenía forma definida, y si se la tuviese que
definir, sería una criatura cambiante que podía alterar su cuerpo.
Mientras la criatura parecia estar dando sus primeros
movimientos de vida, el alquimista sonrio de oreja a oreja, y le dio la bienvenida
a su creacion.
“Finalmente logré crearte… te estuve esperando por
años.” Dijo el alquimista, con unos ojos llenos de calor al mirar al ser que
tenia enfrente. “no sabes cuanto tiempo soñe con tenerte enfrente. Investige mucho,
pero mucho, por años investige para lograr encontrar la froma de crearte y
finalmente… finalmente te tengo enfrente *lloro* *lloro*.”
Sorprendentemente, el alquimista comenzo a derramar
lagrimar mientras miraba a la criatura que habia nacido hace tan solo segundos.
Las gotas de lagrimas corrian por las mejillas del alquimmista, y este arrugo
su rostro mientras esté extendio su mano hacia un costado para tomar un pañuelo
y limpiarse los ojos.
Estaba feliz.
El alquimista estaba tan feliz que no podia
contenerse.
Aunque la criatura que se movia sin entender ni
conocimiento aun tenia un aspecto que para muchos seria aberranto y aboinante. Salida
del mismo vientre de alguna clase de demonio monstruoso. Criatura del diablo. Un
mal. Para el alquimista, esta criatura era lo mas bello que habia visto jamas.
Esto era…
… el ser vivo perfecto.
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