capítulo1 - obtuve la telequinesis

 

Capítulo 1: Obtuve la telequinesis (parte1)

Creo que fue a principios de mis primeros días de la escuela secundaria, cuando inicio mis delirios sobre los superpoderes antinaturales.

¿Has oído sobre esos poderes que se muestran en algunos programas de televisión? ¿La telequinesis? O sea, me refiero a las habilidades psíquicas.

Desde niño solía ver junto a mis padres esos programas en donde se mostraba que algunas personas tenían habilidades raras e impresionante. Por ejemplo, podían mover cosas con la mente o leer los pensamientos. Eran habilidades que claramente eran una farsa, pero que yo me lo creía y me fascinaba.

Entonces, en la secundaria forme un club llamado

{El Club de Investigación de Poderes Psíquicos}

Y empece a investigar y a tratar de despertar esos superpoderes en mí.

Obviamente no tuve resultado.

Me sentía frustrado, no solo por no poder despertar los mismos poderes que veía en esos programas de televisión, sino también porque al cabo del poco tiempo, mi club que había formado con tanto cariño se estaba quedando sin integrantes e iba a ser disuelto.

Al tercer mes, el último miembro de mi club me entrego su carta de salida del club, y el maestro vino al aula que yo utilizaba para mis investigaciones de poderes psíquicos a decirme que el club tendría que ser cerrado. Intente convencer al maestro que me diera más tiempo para encontrar nuevos miembros, pero el profesor no acepto y mi club fue cerrado.

Enfurecido, volví a casa por la tarde cuando el sol comenzaba a ocultarse en el horizonte.

Mi madre me pregunto que había sucedido, pero yo no estaba de humor. Pase de lado con pasos bruscos y enojados, y subí las escaleras para encerrarme en mi cuarto.

“¡Maldita sea!” Grité una vez dentro de mi cuarto, y del enfado, le di una brusca patada a mi cama. Este era el único club que tenía para mis investigaciones sobre los poderes psíquicos. Y al ser cerrado, ahora tendría que encontrar otro lugar.

Estaba enojado.

Me sentía muy enojado, pero… yo sabía en mi interior, que el enojo no se debía completamente a que mi club hubiese sido cerrado por los maestros. Si no que se debía… a que no había logrado ningún resultado. Tres meses de continua práctica e investigación, y no hubo ningunos resultados. Todas mis investigaciones daban lo mismo.

{Los poderes psíquicos son una farsa, no existen.}

Pero yo, en mi arrogancia y deseo, me negaba a aceptarlo.

Yo creía que existía sin duda algún poder en nuestro interior.

El cerebro es tan complejo, tan anormal y misterioso, ¿Qué debe guardar alguna clase de poder psíquico, cierto? ¿Quizás algún poder psíquico de los sueños? ¿O un poder de predecir el futuro? ¿O algo? El celebro, la mente humana debe de esconder algo en su interior.

Esas era mi creencia, y por más que las evidencias científicas e investigaras que había investigado me dijesen que no era posible. Que los poderes psíquicos eran una farsa y una invención de la televisión, yo me negaba a aceptarlo.

De este modo, llegue a mi segundo año de secundaria.

Y para ese entonces, ya me había rendido.

Luego de tantos intentos que había realizado, me había dado por vencido.

Deje escapar un suspiro, y baje los hombros desanimados al decir.

“… que aburrido. Sin la existencia de poderes psíquicos, la vida es más aburrida de lo que ya creí que era.”

[¿Eh? ¿Kyle acaba de decirme algo?]

Escuche la voz confundida de mi compañera que se sentaba delante. Parece haber malinterpretado que me estaba dirigiendo a ella, así que le hable para aclararlo.

“No, lo siento Erika. Estaba hablando solo, no me prestes atención.” Dije.

Pero sorprendentemente, Erika, mi compañera que estaba delante soltó un “¿Eh?” y abrió los ojos grandes. Ella me miro con una expresión sorprendida e incrédula. ¿Qué sucede? Me sentí confundido con su mirada.

“¿Qué pasa?” pregunté confundido.

Pero la respuesta que recibí me dejo en shock.

“N-no, es que yo… yo no dije nada. Aunque… ¿Cómo sabías lo que estaba pensando?”

“… ¿No me hablaste recién?”

“No. Yo no hable. T-Tú solo respondiste… aunque estaba pensando algo similar, jaja, que conciencia, ¿cierto?”

Erika se río de la situación, y no le dio muchas vueltas a lo sucedido. Charlamos un poco y nos reímos, pero en mi interior, yo estaba en shock.

Claramente le había escuchado, o mejor dicho…

¿Acaso escuché sus pensamientos?

***

Ese día volví a casa a toda prisa y me encerré en mi habitación.

Mi madre estaba sorprendida, subió y llamo a mi puerta.

“Kyle, estás bien?” pregunto.

“¡Sí mamá, estoy mejor que nunca!” Le respondí con una voz claramente alegre.

Ella levantó una ceja con sorpresa y luego se marchó.

Una vez que escuche que mi madre baja a la planta baja, corrí a sentarme en mi escritorio y de mi mochila, saque varios útiles del colegio como goma de borrar o lápices. Desparrame todo sobre mi escritorio, y entonces.

“Bien, intentémoslo.”

Coloque mis dos manos a los lados y fije mi mirada en los útiles desparramados en el escritorio.

Luego de lo que había sucedido en el colegio, intente comprobar si podía volver a hacerlo. Me refiero a leer mentes. Volví a intentarlo con mi compañera Erika, pero por más que lo intente, no hubo resultado.

Mi mirada centrada y fruncida en mis compañeros, parecía poner a toda la clase algo incómodo.

“¿Qué le pasa a Kyle? Me está mirando raro.”

“Sí, a mí también me estuvo mirando raro hace un rato.”

“¿Kyle, sucede algo, amigo?”

Al no poder repetir lo sucedido, me desplome en mi asiento y exhale agotado. Me dolía la cabeza de tanto intentarlo.

¿Acaso lo habré imaginado nomas? Dude, pero rápidamente sacudí mi cabeza. ¡No, claramente en ese momento escuché lo que Erika estaba pensando! ¡Eso fue leer la mente por unos momentos! ¡No lo estaba imaginando, fue real!

Y sin saber como proseguir, decidí intentar con la llamada telequinesis.

La habilidad de mover objetos.

Sin esperanzas, fije mi mirada en mi lapicera que estaba encima de mi escritorio en su momento, y entonces… volvió a ocurrir el milagro.

La lapicera se movió.

Fue un movimiento sutil y casi imperceptible, pero se movió solo, sin la ayuda de nadie. No había viento ni nada que pudiese haberlo causado. Fui yo…. Quien movió la lapicera sin tocarlo, solo con mi mente.

“… E-Esto es…”

De este modo, corrí a casa y me encerré en mi cuarto.

Ahora en mi escritorio, apreté los dientes y volví a intentar del mismo modo que lo había hecho en el colegio.

Y los lápices de colores que estaban dispersados sobre la superficie plana de mi escritorio, comenzaron a temblar como si hubiese un temblor. Temblaban sin nada que les afecte. Mi mirada estaba fija en todos los lápices, y con mis pensamientos desesperados intentaba influir en los lápices para moverlos, moverlos con todas mis fuerzas.

¡Muévanse, muévanse ahora!

En ese momento, ocurrió lo que marcaría mi vida en adelante.

*Ploom!!!*

Todos los lápices que estaban sobre el escritorio… simplemente explotaron en el lugar.

“¡Whaa!” Yo me sorprendí tanto, que caí de mi asiento.

“Esto fue…”

Y al levantarme, cuidadosamente me acerqué a mi escritorio para encontrarme únicamente con pedazos rotos y desechos en trozos de lo que una vez fueron mis lápices de colores…

 

 

 

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