Episodio 1 - Despertar extraño
_Episodio 1 – Despertar extraño.
Fue durante la mañana de un lunes cuando repentinamente desperté con unos increíbles dolores de cabeza y fuertes sensaciones de mareos.
En un inicio no entendía que ocurría, mis pensamientos se sentían totalmente confusos y mis recuerdos estaban nebulosos y algo distorsionados. No podía recordar que había sucedido ayer.
Me sujeté con fuerza mi frente en un intento de aliviar el dolor, y con mi otra mano disponible me sostuve a lo que tenía enfrente para no caerme. Una vez que el dolor impresionante comenzara a disminuir, una extraña sensación de sudor frio se sintió por todo mi cuerpo. Algo en mi interior me asustaba, pero no podía entender que era aquello. Junto a esta desagradable sensación, le siguió otra extraña sensación de escalofrió que rodeaba específicamente la piel de mi cuello pálido.
¿Qué diablos es esto? Me pregunté.
Cuando intenté tragar, mii saliva se sentía pesada y difícil. Esa escalofriante sensación que rodeaba mi cuello parecía muy real. Mi expresión debe ser ahora mismo una de total palidez mientras me llevé mi mano temblorosa a mi cuello para comprobarlo. Mis dedos temblaban ligeramente y el miedo me abrumaba ante lo que me encontraría, pero cuando frote mi suave piel, no había nada. Mi cuello estaba en perfectas condiciones.
Pero, aun así, seguía sintiendo esa sensación fría y oscura, como si algo fantasmal similar al afilado filo de una navaja me hubiese atravesado el cuello y cortado mi cabeza.
Por un momento incluso pensé que mi cabeza no tardaría en desprenderse de mi cuerpo para caer al suelo y rodar ante mis pies. Pero...
… estoy bien, ¿cierto? No me sucedió nada. Comprobé varias veces mi cuello, pero no había ninguna cortadura ni nada raro. Mi cuello estaba perfectamente sano y sin herida.
Que extraño.
En medio de todo esto, me di cuenta que el dolor en mi cabeza había disminuido lo suficiente como para poder pensar más claramente, aunque la sensación de mareo y desorientación todavía perduraba.
Mire a mi alrededor intentando entender dónde estaba, y me tope con una gran cantidad de mesas y sillas en fila. Me encontraba en un familiar bar que ya conozco. El bar se llama “La Pocilga” y es un bar al cual acostumbro venir a emborracharme. Aunque, por lo visto, el bar está bastante vacío hoy. Entre todas las mesas y sillas, son pocas las que están ocupadas con algún que otro ebrio cliente que bebe tranquilo o está despertando de lo de anoche. ¿Ah? Espera… ¿lo de anoche?
Un recuerdo volvió a mis ojos.
Ya veo… ya recuerdo como termine dormido aquí.
Anoche en el bar se llevó a cabo una mini fiesta por los 30 años del bar. Hubo baile, música y por supuesto, hubo alcohol. Mucho alcohol. Yo asistí junto con varios conocidos, y nos sentamos en una mesa y nos emborrachamos hasta más no poder. Al final, no recuerdo bien que sucedió después de toda esa locura, pero sé claramente que me embriague tanto que termine roncando ruidosamente encima de la mesa.
Eso explica porque desperté aquí.
Me frote mi cabello totalmente desordenado y marañoso, mientras me rasque mi mejilla. Mis dedos están algo fríos, y mientras observo el ambiente silencioso poco común del bar, noto que en el suelo hay rastros de cerveza derramada y alguna que otra botella o tarros vacíos. Eso da a notar el caos que fue el festejo de ayer.
Pero dejando a un lado lo sucedido ayer, no puedo seguir estando aquí. Ese viejo idiota debe estar furioso porque no volví a casa todavia. ¿Qué hago ahora?
Me levanté del asiento en donde estaba, y di unos pocos pasos algo torcidos. Tuve que sostenerme a toda prisa de una silla que estaba cerca para evitar caerme. El mareo y la resaca todavía están presente... ¡maldición!
Rebuscando entre mi bolsillo más hondo, siento un objeto metálico. Lo tomo entre mis dedos y lo saco.
Sacó un viejo reloj de bolsillo que me fue heredado de mi fallecida madre.
Mi intención era comprobar que hora era del día, pero cuando abrí la tapa del reloj de bolsillo, me topé con que las dos agujas del reloj no se movían.
¿Qué pasa? ¿Acaso se ha averiado? Me pregunté, y sacudí un poco el reloj de un lado a otro. Pero no paso nada, el reloj seguía sin moverse. Las dos agujas se habían detenido justo marcando las 10 en punto de la mañana.
Con el dedo, le di varios golpecitos al cristal protector del reloj, pero no había caso, el reloj estaba totalmente averiado.
¿Y ahora qué? Me pregunté. Este reloj es la herencia de mi madre, y si ese padre idiota se entera que lo he averiado cuando estaba totalmente ebrio en un mugroso bar de mala muerte, las llamas del enojo saltaran de su cabeza. Sin duda, se pondrá muy furioso si se entera.
Mirando el pequeño reloj de bolsillo en mis manos con una expresión complicada y dudosa sobre qué hacer a continuación, observo que en la parte posterior del reloj se encuentra tallado el nombre de mi madre —Marilyn Di Lavariel— con unas hermosas letras rúnicas antiguas. Mi madre amaba la expedición en ruinas antiguas, y encontró este reloj en una de sus expediciones, así que le tallo su propio nombre al reloj con letras antiguas. Pero eso no es lo único, ya que justo en la parte inferior del reloj, hay otro nombre tallado. Pero este nombre está casi totalmente borrado debido al paso del tiempo. Quien lo haya tallado tuvo que haber sido hace mucho, pero mucho tiempo.
El nombre que se muestra es Cygnus.
Quién o qué es ese tal Cygnus, desconozco. Aunque cuando mi madre estaba viva, parecía importarle bastante ese tal Cygnus. Sé que ella busco descubrir por mucho tiempo quien era esa persona, aunque no sé si lo descubrió ni tampoco sé porque le ponía tanto empeño en buscar a esa persona desconocida de la antigüedad.
Deje escapar un suspiro agotado.
“No queda de otra, tendré que llevar el reloj hoy mismo a un relojero para ver si puede arreglarlo. Quizás, si pueden arreglarlo antes del atardecer, logre ocultarlo del maldito viejo molesto que tengo de padre.”
Habiendo decidido mi próximo paso a dar, agarré mi viejo saco gris que estaba apoyado en el respaldar de la silla en la que desperté y me lo puse encima. Luego, hice el intento de ordenar un poco mi apariencia atándome los cordones desatados y remangando las partes manchadas de lodo de mi pantalón. Aunque mucho no se podía hacer, mi ropa está sin lavar desde hace casi una semana y huelen a tabaco y cerveza maloliente.
Mi cabello también es un desastre, está totalmente en desorden sin peinar desde quien sabe cuánto, y por más que intente peinarlo con mis dedos, no daba ningún resultado favorable.
Volví a dejar escapar un suspiro, y me dispuse a irme.
Pero cuando tomé el paraguas que traje ayer y abrí la vieja puerta para salir. Una fuerte ventisca de viento con gotas de agua fría me golpeo de frente.
“¡Agh!” Exclamé molesto mientras abrí a toda prisa el paraguas para protegerme.
Afuera estaba lloviendo a cantaros.
Pese a que ya deberían de ser mas de las 10 de la mañana y haber salido el sol, toda la ciudad estaba envuelta en un cielo grisáceo y triste. La lluvia caía con fuerza sobre toda la ciudad.
Comentarios
Publicar un comentario