Episodios
1:
Otro lunes por la mañana (1)
Era otra aburrida mañana de lunes cuando un joven muchacho
de entre 19 a 21 años, se despertó con unos increíbles dolores de cabeza y
mareos.
“¡Agh! ¡Maldición!”
El muchacho de tez pálida soltó unos gemidos roncos de dolor
mientras se agarró de la cabeza en un intento por soportar el increíble dolor
de cabeza que lo atacaba. No entendía que estaba sucediendo, y sus pensamientos
estaba en caos y desorden. Tenía problemas para recordar donde estaba y que había
hecho ayer.
Lo único que podía recordar entre mareos y dolores, eran
unas extrañas escenas confusas y distorsionada de lo que parecía ser un
carruaje elegante y perteneciente a algún rico, volcado en medio de lo que parecía
ser un bosque y envuelto en feroces llamas que lo consumían.
Él no entendía que diablos eran esas escenas, pero estaban
dentro de su cabeza, como si el dolor intenso se produjese a medida que esas
extrañas visiones aparecían dentro de su mente.
El carruaje estaba en llamas, y un extraño olor rancio y
algo picante parecía flotar en el aire.
“¿¡Que mierda es esto!?” Preguntó.
Y justo cuando su atención parecía dirigirse hacia el brillante
fuego ardiente que envolvía al carruaje volcado, escucho un clic en su cerebro
y todo se volvió borroso. En un segundo, todas esas visiones parecían
desvanecerse de su cerebro y el abrumador dolor que lo había estado asaltando comenzó
a disminuir y calmarse.
El joven de nombre David Krugger dejo escapar un suspiro de
alivio.
Se sintió alivia de que el dolor insoportable comenzada a
desvanecerse, pero a su vez estaba confundido con lo que había visto.
“¿Acaso eso fue un sueño?” Se preguntó a sí mismo en medio
de su confusión, pero luego sacudió su cabeza negado esa posibilidad. Es
absurdo, ¿Qué clase de sueño loco te genera un dolor de cabeza de ese nivel? Pero
entonces… ¿Qué diablo es lo que me acaba de suceder?
Mientras el dolor y los mareos parecían desaparecer, su
estado mejoro y se levantó de un viejo y espero colchón en el que estaba
acostado. Miro a su alrededor, notando que se encontraba en lo que parecía ser
una vieja taberna totalmente arruinada y sucia, con manchas negras de moho en
las paredes y sillas y mesas casi inservibles acumuladas en los lados. El lugar
sin duda era una mierda, David no creía que ningún cliente mentalmente sano
aceptara visitar un bar en tal mal estado como este.
Pero claro… este bar no era un bar ordinario, y sus clientes
podíamos decir que era la ruina misma.
David escucho unos gemidos adormecidos y al voltear hacia su
costado izquierdo, observo que él no era el único en este lugar, sino que había
otras personas durmiendo entre los bancos de madera y los colchones sucios y
rancios. Todos ellos, tenían una peculiaridad similar la cual era… que eran
drogadictos narcóticos a las pociones mágicas.
En el suelo, no solo había botellas y tarros de cerveza vacíos,
sino que también había una increíble cantidad de tubos de vidrio rotos y vacíos.
Esos tubos eran donde se guardan las pociones mágicas.
David viendo esta deprimente y arruina escena, recordó que
ayer él mismo luego de conseguir dinero de su padre sin que le descubrieran, había
comprado varias pociones mágicas y las había traído a este lugar. Paso intoxicándose
con pociones toda la tarde junto a sus ‘amigos’ en este lugar y finalmente,
cuando su cuerpo no soporto más, cayo inconsciente en el lugar.
Incluso David todavía podía sentir su cuerpo algo adormecido
y entumecido. Con la manga de su camisa se limpió el sudor frio que tenía en su
frente, y se arrastró hacia una caja de cartón corrugado que estaba sobre una
banca.
Metió su mano dentro de la caja de cartón y comenzó a
revisar los tubos de vidrio que estaban acumulados allí. Reviso uno tras otro,
pero todos estaban vacíos.
“¡Maldita sea, no queda nada!” Gritó enojado mientras aventó
los tubos al suelo.
No queda ninguna poción mágica, todas habían sido consumidas
ayer.
David se levantó tambaleantemente con sus dos piernas, y enfurecido
miro a sus ‘amigos’ que estaban tumbados en el suelo, roncando ruidosamente con
su rostro totalmente adormecidos e intoxicados.
“¡Ustedes hijos de perra, se acabaron todas las pociones!
¡No me dejaron nada!” David le dio una patada al tipo más cercano para
desquitar su enojo. Pero su patada no tuvo efecto alguno ya que el tipo
simplemente dejo escapar un gemido adolorido y abrió sus ojos totalmente vacíos
e intoxicados, no parecía estar consciente sino fuera de sí. Su mirada estaba
totalmente perdida, y la baba sucia y maloliente chorreaba de su boca
entreabierta.
“… ¿David, amigo?”
“¿Amigo? ¿Te atreves a llamarme amigo luego de que no me
dejaras ninguna poción?” Dijo David con furia mientras volvió a darle una
patada al tipo.
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