Episodio
01:
Fue una extraña mañana para David
Krugger, quien luego de haberse dormido ebrio en la vieja cantina cercana a la
gran catedral y el campanario, despertó sintiéndose terrible. Con dolores de
cabeza y unas fuertes sensaciones de mareo, David logró levantar su pesado
cuerpo para sentarse recto en la silla. Se llevó una mano a su cabello y se
froto su revoltoso cabello sucio sin lavar de hace más de 3 días.
Si bien levantarse con dolores de
cabeza y mareos debido a la resaca no era algo raro para David, ya que había
perdido las cuentas de cuantas veces había despertado en el mismo estado
producto de la ingesta de alcohol en exceso. Lo que si era extraño para David
fue que había tenido un raro sueño.
“… ¿Qué fue eso?” Se preguntó para sí
mismo. Aunque su cabeza estaba algo dormida, aun así, podría recordar ese
extraño sueño que había tenido.
En su sueño, él recuerda estar en
medio de un bosque. Su cuerpo de alguna forma no se podía mover, y en la
distancia podía oír los gritos de una mujer. No podía ver a la mujer, pero esos
gritos y llantos desgarradores de alguna forma le eran familiares a David. ¿Quién
era esa mujer?
Luego de ello, vio un lujoso carruaje
que estaba volcado en medio de los árboles mientras era envuelto por una marea
de fuego brillante. El carruaje completamente en llamas.
Un carruaje volcado en medio del
camino envuelto en llamas, una mujer gritando y que parecía llamarme, y… un
extraño olor en el aire que no podía describir, pero que se sentía bastante
asqueroso y repulsivo.
Esa eran todas las pistas que aparecían
en su sueño.
“¿Qué diablos? ¿Realmente eso fue un
sueño, o fue alguna clase de alucinación producto del alcohol que bebi?” Se
preguntó David, mientras se rasco la comezón que sentía en su cabeza. Luego de
reflexionar por unos momentos, negó con la cabeza y dijo. “Vamos, David, no fue
más que un maldito sueño raro. ¿Por qué debería darle tantas vueltas al asunto?”
David decidió hacer a un lado el
extraño sueño.
***
David salió de la vieja cantina para
caminar por las calles del centro. Mirando a los lados, vio que el sol recién
estaba apareciendo en el horizonte y el día soleado estaba comenzado. Las distintas
tiendas de la ciudad comenzaban a abrir sus persianas y poco a poco, las calles
comenzaban a llenarse de peatones y trabajadores que iban temprano a sus
trabajos.
Todos estaban vistiendo ropa limpia y
de trabajo, con camisas, algunos con zapatos y traje, otros con vestidos
coloridos. Si algo tenían todos en común, era que parecían gente que estaban
saliendo al trabajo queriendo presentarse en buenas condiciones con excepción
de uno, y ese era David que tan solo vestía una vieja camisa sucia y sin dos
botones de abajo. Su pantalón estaba arrugado y sus zapatos rotos estaban
sucios de lodo que se había secado.
Muchos de los peatones que pasaban al
lado de David no podían evitar darle una mirada vigilante y sospechosa mientras
agarraban sus bolsos con más precaución, e incluso algunos directamente no cruzaban,
sino que saltaban a la otra vereda para evitar cruzar cerca de donde caminaba
David.
David chasque los labios molestos
mientras murmuro.
“…No soy un ladrón, malditos hijos de
perra.”
500p
Fue una extraña mañana para David Krugger, quien luego de haberse dormido ebrio en la vieja cantina cercana a la gran catedral y el campanario, despertó sintiéndose terrible. Con dolores de cabeza y unas fuertes sensaciones de mareo, David logró levantar su pesado cuerpo para sentarse recto en la silla. Se llevó una mano a su cabello y se frotó su revoltoso cabello sucio sin lavar de hace más de 3 días.
Si bien levantarse con dolores de cabeza y mareos debido a la resaca no era algo raro para David, ya que había perdido las cuentas de cuantas veces había despertado en el mismo estado producto de la ingesta de alcohol en exceso. Lo que si era extraño para David fue que había tenido un raro sueño.
“… ¿Qué fue eso?” Se preguntó para sí mismo. Aunque su cabeza estaba algo dormida, aun así, podría recordar ese extraño sueño que había tenido.
En su sueño, él recuerda estar en medio de un bosque. Su cuerpo de alguna forma no se podía mover, y en la distancia podía oír los gritos de una mujer. No podía ver a la mujer, pero esos gritos y llantos desgarradores de alguna forma le eran familiares a David. ¿Quién era esa mujer?
Luego de ello, vio un lujoso carruaje que estaba volcado en medio de los árboles mientras era envuelto por una marea de fuego brillante. El carruaje completamente en llamas.
Un carruaje volcado en medio del camino envuelto en llamas, una mujer gritando y que parecía llamarme, y… un extraño olor en el aire que no podía describir, pero que se sentía bastante asqueroso y repulsivo.
Esa eran todas las pistas que aparecían en su sueño.
“¿Qué diablos? ¿Realmente eso fue un sueño, o fue alguna clase de alucinación producto del alcohol que bebí?” Se preguntó David, mientras se rascó la comezón que sentía en su cabeza. Luego de reflexionar por unos momentos, negó con la cabeza y dijo. “Vamos, David, no fue más que un maldito sueño raro. ¿Por qué debería darle tantas vueltas al asunto?”
David decidió hacer a un lado el extraño sueño.
***
David salió de la vieja cantina para caminar por las calles del centro. Mirando a los lados, vio que el sol recién estaba apareciendo en el horizonte y el día soleado estaba comenzado. Las distintas tiendas de la ciudad comenzaban a abrir sus persianas y poco a poco, las calles comenzaban a llenarse de peatones y trabajadores que iban temprano a sus trabajos.
Todos estaban vistiendo ropa limpia y de trabajo, con camisas, algunos con zapatos y traje, otros con vestidos coloridos. Si algo tenían todos en común, era que parecían gente que estaban saliendo al trabajo queriendo presentarse en buenas condiciones con excepción de uno, y ese era David que tan solo vestía una vieja camisa sucia y sin dos botones de abajo. Su pantalón estaba arrugado y sus zapatos rotos estaban sucios de lodo que se había secado.
Muchos de los peatones que pasaban al lado de David no podían evitar darle una mirada vigilante y sospechosa mientras agarraban sus bolsos con más precaución, e incluso algunos directamente no cruzaban, sino que saltaban a la otra vereda para evitar cruzar cerca de donde caminaba David.
David chasqueó los labios molestos mientras murmuro.
“… No soy un ladrón, malditos hijos de perra.”
Comentarios
Publicar un comentario