Era durante una mañana de lluvia cuando David Krugger despertó
con unos increíbles dolores de cabeza y fuertes sensaciones de mareo.
Sus pensamientos estaban completamente en desorden, y David
no entendía ni donde estaba ni porque estaba en ese lugar. Su vista se veía
borrosa y desorientada, mientras a dudas penas logro sentarse en la banca en
donde se encontraba. Se sujeto la cabeza en un intento de aliviar el dolor
mientras soltó un gemido adolorido.
“¡Ugh! … ¿Qué es esto?”
David podía sentir que junto al intenso dolor de cabeza
unas extraña escenas parecían parpadear ante sus ojos.
Él estaba confundido, no podía entender si era un sueño o era
un recuerdo.
En la imagen podía ver arboles boscosos en medio de una
tormenta intensa con un cielo grisáceo y triste. Luego, podía escuchar gritos a
lo lejos. Eran los gritos de una mujer que no podía ver, pero que extrañamente
le sonaban familiares como si conociese a la persona detrás de esos gritos, aunque
no podía identificar con exactitud quien era esa mujer que gritaba y lloraba de
manera desgarradora.
Luego, observo a pocos metros entre los charcos de agua sucia
y lodo, un desconocido carruaje que estaba volcado a medio camino.
El carruaje era de color madera oscurecida barnizada con
marcos dorados en las ventanas y unas ruedas de metálicas color cobre. Lo mire
por donde lo mire, el carruaje claramente no era un carruaje cualquiera, sino
que era un carruaje bastante lujoso y de aspecto caro. Debería de pertenecer a
alguien con bastante dinero.
Pero… ese carruaje ahora mismo estaba
¡Envuelto en una voraz marea de fuego!
El carruaje estaba siendo totalmente devorado por las
llamas del incendio que lo cubrían. El fuego rojizo y caliente era tan fuerte
que incluso ser inmune a la lluvia que caía en el lugar. El brillo del fuego
iluminaba los árboles cercanos en un área de varios metros mientras que el resto
estaba devorado por la oscuridad de la noche.
David podía ver como las pequeñas chismas del incendio
flotaban en el aire subiendo junto al humo negro que desprendía el fuego.
… ¿Qué diablos?
Y entonces… ¡Ugh!
David soltó un gruñido al sentir otra punzada fuerte de
dolor.
Sorprendentemente, luego de esa punzada, el dolor comenzó a
disminuir y con ello David vio como esas extrañas escenas nebulosas que no comprendía
del todo se iban desvaneciendo de su mente. Al segundo siguiente, David parpadeo
un par de veces y se preguntó.
“¿Qué fue eso? ¿Un sueño?” Preguntó, pero de inmediato negó
con la cabeza. “Imposible. Se sentía bastante extraño como si fuese un
recuerdo. Pero, ¿Por qué no recuerdo?” Por más que rebusco entre sus recuerdos,
David no podía señalar de cuando era esas escenas que había visto. En más, no
recordaba haber visto nunca un carruaje como el que vio estando en llamas.
¿Entonces, que diablos era eso?
Por momentos dudaba de lo que había visto. Estaba confundido
y no lograba comprender lo que le había sucedido.
Inconscientemente se llevó una mano para frotarse el cuello
ya que sintió una ligera frialdad molesta.
Mientras estaba reflexionando, una voz le llamó.
“Oye, David. ¿Estás bien, amigo?”
“…Sí, o eso creo…” Respondió David con un tono aun
confundido y dudoso. Quien le había hablado era un tipo que estaba sentado en
una mesa cercana bebiendo cerveza en un tarro de madera. El nombre de este tipo
era Rufus, y era un viejo amigo de bebidas de David.
Con su peculiar barba puntiaguda y su cabeza calva como un balón,
Rufus termino de beber su cerveza de un trago hondo y luego dejo escapar un
jadeo de placer mientras golpeo su tarro sobre la mesa y clamó.
“¡Cantinero, sírvame otro del grande!”
David sonrió ante esto.
“¿Y bien, escuchaste lo que te estaba contando?” Preguntó
de repente Rufus.
“¿Eh? ¿Me estabas contando algo?”
“¡Sí, idiota! ¡Te estaba contando que a mi niña ahora la
ascendieron en su puesto de trabajo! ¡Ella ahora es asistente de gerencia en el
gremio! ¿Qué tal? ¿Impresionado cierto? Jajaja” Rufus con una sonrisa de oreja
a oreja, totalmente orgulloso se hecho a reír de manera creída y vivaz. David
se acomodó un poco su revoltoso cabello mientras pregunto.
“Wow, es bastante impresionante que, con tan solo 20 años, Cecyl
logro convertirse en asistente de gerencia para el gremio. Todo lo contrario, contigo
viejo que sigues siendo un granjero gruñón.”
“¿Qué diablos dices, mocoso? ¡Si mi niña preciosa saco sus
talentos de este viejo!”
“Pues yo dudo que alguien como ella haya salido de un viejo
haragán como tú”
“Jajaja, duda todo lo que quieras, mocoso. ¡No me importa!”
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