▂ ▄ ▆ █ Episodio 0 █ ▆ ▄ ▂
Carl podía sentir su respiración empañar el cristal. Su
vista estaba difusa, la neblina intensa de color grisáceo blanquecino cubría
todo su alrededor. Cada paso que Carl daba creaba pequeñas ondas de aire que habría
un campo visible entre la intensa neblina.
“Mierda… la niebla parece estar intensificándose.” Dijo
Carl al mismo tiempo que alzo más alto la lámpara para intentar hacer más
visible el camino. Entre sus pálidos dedos, sostenía una vieja cadena colgante
que conectaba con la lámpara pequeña de cristal, recubierta por metal en forma
de telaraña. Se trataba de una lámpara de aceite que tenía la mecha encendida
con una pequeña llama de tono rojizo.
Mientras Carl caminaba cuidadosamente por el lugar con sus
cejas fruncidas y ojos cautelosos. El sonido de sus pasos parecía hacer eco en
el desolado lugar, cada paso creaba ecos que se repetían en la distancia. Este
ambiente silencioso de alguna forma ponía los nervios de punta en Carl, tanto
así que no pudo evitar apretar su mano nerviosa sobre el mango de su pistola.
Los nervios provocaban que Carl sintiera sus manos sudorosas y más fría de lo
normal.
Entones… un pequeño sonido se oyó delante.
Carl se detuvo.
De inmediato todo parecía volverse en un absoluto silencio,
la neblina seguía expandiéndose en silencio mientras Carl miraba afiladamente
hacia enfrente. Podía sentir una especie de frialdad desde adelante. Como si
algo lo estuviera observando desde lo profundo de la neblina.
Carl trago algo de saliva, y quito el seguro de su revolver.
Sus piernas estaban pesadas mientras que su corazón parecía
haberse detenido.
‘… ¡Ya viene!’ De golpe Carl levanto el cañón de su
revolver y apunto justo enfrente, pero cuando el sonido del viento golpeo, nada
salió.
“¿Qué?”
Carl se paralizó por unos segundos, sorprendido. Mantuvo su
atención fijamente en sus alrededores, pero esa sensación fría poco a poco parecía
desvanecerse.
“… se fue.” Murmullo Carl, dejando escapar un suspiro.
Carl quito su dedo del gatillo y guardo nuevamente su
revolver. Levanto la lámpara de aceite y procedió a inspeccionar el lugar. No
muy lejos dentro de la nebulosa e intensa neblina se encontró el cuerpo de un
caballo grande muerto.
La sangre fresa estaba esparcida por todo el suelo, y la
cabeza en su totalidad del caballo no estaba en su lugar. El cadáver del
caballo estaba en un estado terrible, no solo le faltaba la cabeza al caballo,
sino que su cuerpo parecía desgarrado y partes de sus órganos estaban
esparcidos en el suelo. Claramente esa ‘cosa’ estaba comiendo su cena.
Carl se agachó cerca, mirando el cadáver desde el cristal
que cubría su máscara de gas.
Sacando un pequeño tubo de cristal desde su mochila, Carl recogió
con unas pequeñas pinzas unos trocitos de la carne sangrienta del caballo y lo
guardo dentro del tubo. Sellándolo rápido, y guardándolo en su mochila junto a
varios otros tubos.
Viendo la neblina a su alrededor cada vez más intensa, Carl
reflexiono un poco y al no encontrar nada más de interés, decido dar la vuelta
y comenzar a regresar.
No paso mucho tiempo hasta que el sonido a lo lejos de una
sirena se escuchase.
“Ya es hora. Mierda… ¡tengo que apurarme!”
Carl corrió y desapareció entre la neblina.
En lo alto, más allá de la neblina se podía ver un cielo
azulado, y en la distancia entre la pantalla de un mundo totalmente cubierto de
blanco se podía vislumbrar, torres negras y una especie de ciudad gigante que parecía
moverse entre las nubes y neblina de este extraño mundo.
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