Cap06 - abomination system

 

Capítulo 6 – Capítulo 6


Tras finalmente aprender a gatear, Odín paso los siguientes días explorando y recorriendo su nuevo hogar. Su madre ahora ya le permitía recorrer fuera de su cuna y explorar las demás partes de la casa.

Odín gateando llego al comedor de la casa, se sentó y con una expresión incomoda, volteó su cabeza para mirar detrás. Su madre estaba siguiéndole el paso con una expresión llena de emoción por ver a su bebe andar solo. También estaba siguiéndole para vigilar que no ocurriera ningún incidente.

Odín se sintió algo frustrado ya que no lograba despegarse de su madre. A donde fuera, su madre le seguiría para vigilarlo. De este modo a Odín le resultaba algo complicado moverse y explorar la casa.

La casa de su nueva familia era bastante grande a lo que había esperado, aparte de su cuarto en donde se encontraba su cuna, había otros dos cuartos pegados al lado. Uno era el cuarto de sus padres que estaba justo a un costado de su propio cuarto y que la cercanía les permitía a sus padres escuchar y dirigirse rápido hacia la habitación del bebe. El otro parecía ser un pequeño cuarto de baño al cual su madre no le había permitido ingresar cuando estuvo gateando.

—Ops, cariño. Este es el baño, aquí esta sucio así que no puedes entrar. —dijo su madre mientras lo alzo en brazos gusto cuando Odín estuvo a punto de ingresar. Su madre cerró la puerta, y luego volvió a colocar a Odín en el centro del comedor para que continuara gateando.

Pegado al comedor estaba la cocina en donde su madre preparaba la comida de todos los días.

Y luego, dirigiéndose más hacia el lado norte del comedor, había un largo pasillo que parecía dirigirse hacia otra sala que estaba detrás de la casa. Odín intento aventurarse por este pasillo, pero su madre nuevamente lo detuvo.

Esto hizo arrugar las pequeñas cejas del viejo mago.

¿Y ahora qué?

Odín desde ese pasillo podía escuchar mucho ruido y murmullo.

¿Una tienda?

El sonido proveniente que provenía desde el otro lado de este pasillo parecía asemejarse al ruido rutinario que se escucha en una tienda. Se escuchaba el sonido de una puerta con campanas abrirse, luego voces hablando y entre ellos, estaba su padre que parecía estar atendiendo clientes.

Esto era inesperado.

Su familia parece operar una tienda familiar.

Aunque Odín desconoce qué es lo que ofrecen o venden.

Por otro lado, aparte del pasillo también en un costado ahí unas escaleras que suben hacia la segunda planta de la casa. Por lo que pudo descubrir, la segunda planta solo tenía una biblioteca y la habitación de su hermana mayor.

Pero volviendo a su objetivo principal.

¡Necesito conseguir nuevas presas para obtener más puntos de experiencia!

Odín gateo por toda la planta baja, en búsqueda de nuevas presas para absorber con su habilidad, pero por más que buscara, no logro encontrar nada nuevo aparte de un par de telarañas que se formaban en los rincones de donde pudo hacerse con un par de arañas comunes que le dieron solo unos pocos puntos de experiencia.

Esos puntos obtenidos tras absorber a esas arañitas no eran suficiente en absoluto. Necesita obtener más.

Es de este modo que Odín termino defendiéndose en un rincón de la cocina, observando unas pequeñas bolitas oscuras que estaban desperdigadas al costado de un mueble. Identifico de inmediato lo que eran esas pequeñas bolitas.

¡Maldición, es caca de rata! ¡Hay ratas en la casa!

Odín encontró rastros de ratas dentro de varios muebles en la cocina. De inmediato frunció el ceño con disgusto, las ratas eran unos bichos asquerosos y repudiables, jamás le justaron por más que en su antigua vida haya visto a diversas culturas utilizarlas como alimento. Siempre le daban asco las ratas. Aparte que las consideraba como una especie increíblemente invasora y destructiva.

Pero ahora al toparse con rastros de ratas, los ojos de Odín comenzaron a desprender un brillo de emoción.

¡Qué maravilla! ¡Si obtengo 1 punto de experiencia por cada mosquito o araña que absorbo, ¿entonces cuándos puntos obtendré si absorbo el alma de una rata?!

Tomando en cuenta que una rata común es diez veces más grande y más fuerte que un simple mosquito o una pequeña araña, Odín pudo estimar que la cantidad de puntos de experiencia que entregaría seria fácilmente por encima de los diez dígitos.

¡Necesito encontrarlos! ¿¡Donde estará su nido!?

Odín inmediatamente se embarcó en una búsqueda para descubrir donde las ratas tenían sus nidos.

Como era de día, Odín estimo que esas ratas no saldrían por nada del mundo. Las ratas jamás salen cuando hay gente rondando cerca, y solo salen cuando todas las luces se apagan y todos están dormidos. Pero de igual modo, Odín no se rindió con la idea de encontrar el nido.

Apoyándose de sus pequeñas manos, continúo gateando por toda la cocina en búsqueda del nido, pero no hubo resultado. Luego regreso al comedor para buscar, pero tampoco encontró nada.

—Hmm, ¿Qué pasa cariño? ¿Qué estas buscando? — su madre que lo estaba siguiendo, noto que su bebe parecía estar en búsqueda de algo. Pero ella desconocía que era lo que buscaba.

Odín avanzo hacia la habitación de sus padres y empezó su búsqueda.

Pero tampoco encontró nada.

¿¡Diablos, donde se esconden esos bichos mugrosos!?

Busco en su habitación, pero tampoco había nada.

Odín termina sintiéndose frustrado e impotente.

Regresa al comedor y se detiene delante del pasillo, reflexiona si las ratas podrían tener sus nidos del otro lado de ese pasillo, pero termina descartando la idea. El lugar es muy frecuentado, y las ratas suelen elegir lugares apartados en donde se aseguren de no ser encontradas con facilidad.

Así que otro de los lugares probables seria…

Odín gira su mirada hacia el otro lado, quedándose mirando las escaleras de tablones clavados que lleva a la segunda planta. La segunda planta es un lugar donde todavía no reviso.

Debería intentar subir a revisar.

Pero con su madre observándolo sería imposible de subir a la segunda planta.

¿Tengo que despistarla, o idear alguna forma para subir sin que ella me note? Odín comenzó a reflexionar y a recordar la rutina en su casa. Su padre desde temprano parece dirigirse del otro lado para abrir la tienda al público y se queda allí hasta el mediodía en donde regresa para cenar y por la tarde vuelve a abrir la tienda y se queda hasta le medianoche. La rutina de su hermana mayor es más variada, a veces parece estar ayudando a su padre, mientras que otras veces está acompañando a su madre. Todavía tiene 5 años, así que su hermana mayor es muy dependiente de sus padres, así que está siguiéndolos de un lado al otro, o si no está jugando con sus juguetes encima de la mesa del comedor.

Odín observo la mesa vacía y concluyo que ahora mismo su hermana mayor debe estar con su padre.

En cuanto a su madre, está la mayor parte del tiempo cuidándolo.

Las únicas veces que ella se alega de él es al mediodía cuando comienza a preparar la comida del día.

¡Eso es! ¡Aprovechare en ese momento!

 

***

Odín espero hasta que se hiciera el mediodía.

—Bien, cariño. Tengo que preparar la comida así que siéntate aquí y quédate quietecito, ¿sí? —su madre lo alzo del suelo y lo hizo sentar en una pequeña sillita para bebé. Odín no se retorció ni lucho cuando su madre le estaba poniendo los cinturones de seguridad para que no se cayera de la silla.

—Muy bien, cariño. —su madre sonríe feliz de que su bebé no se retorciera mientras ella le abrochaba los cinturones. Ella le dio un mimoso beso en la frente como recompensa a su pequeño. El bebé intento esquivar y esto volvió aún más feliz a la madre.

—Fufufufu, te llenare de besos por todos lados, mi lindo Odín.

Luego de llenar de besos en los cachetes y frente al bebé, la madre se ató un delantal y se dirigió hacia la cocina.

Odín dejo escapar un suspiro de alivio.

Su madre era demasiado mimosa con él.

Si fuese normal, no habría mucho problema con ello, pero al tener todos sus recuerdos de cuando era un viejo mago experto con una edad incluso superior a la de su nueva madre, estas acciones le generaban sentimientos extraños de incomodidad.

Odín espero un par de minutos y cuando comenzó a escuchar el tarareo de su madre y el sonido de su madre cortando verduras, supo que era el momento. Movió sus manos para desabrochar el cinturón que lo mantenía pegado a la silla de bebé, y luego bajo su mirada hacia el suelo.

La silla no era muy alta, pero aun así sería difícil de bajar.

Odín tenía que procurar hacer el mínimo posible de sonidos que pudiera alertar a su madre.

Primero bajo uno de sus pies y se sostuvo con sus manos para bajar.

Odín pensó que podría aguantar, pero se equivocaba. Sus manos todavía no eran lo suficientemente grandes para aferrarse a la silla, y su fuerza era incapaz de mantener su cuerpo suspendido. Al final su cuerpo cayó al suelo.

*Bum*

El sonido de algo golpeando la alfombra se escuchó.

Pero por pura curiosidad el sonido del golpe ocurrió justo al mismo tiempo que el sonido de la pava hirviendo. El vapor escapo con fuerza por la boquilla de la pava, haciendo un fuerte sonido de pitido.

—Ops, ya está el agua. —su madre se apresuró a sacar la pava del fuego, y continúo cocinando.

Odín que se cayó, frunció sus cejas por el dolor en su trasero. Se cayo sentado, y debido a que la altura no era mucha y agregado a que tenía la alfombra debajo que amortiguo su caída, Odín solo sintió un breve entumecimiento en sus nalgas por el golpe.

Pero por suerte no fue nada grave y pudo seguir gateando sin hacer ruido.

La parte difícil logro pasarla.

Ahora toca gatear hasta la escalera.

Odín avanzo con mucho cuidado mientras seguía escuchando los tarareos de su madre mientras cocinaba. En un momento volteo su mirada hacia su madre, y la vio de espalda moviendo sus hombros al ritmo del tarareo. Esto le hizo estremecerse un poco. decidió fingir que no vio nada y continuar.

Se detuvo al llegar enfrente de la enorme escalera.

Debido a su pequeño tamaño, cada escalón parecía enorme.

Si se llegase a caer desde estos enormes escalones, Odín no quería imaginarse lo doloroso que seria.

Ante los ojos de Odín, la enorme escalera se alargaba hacia el cielo dando forma a todo un gran reto.

¡Un desafío!

Con una expresión llena de determinación de lucha y de no rendirse, el pequeño bebé comenzó a gatear hacia el primer escalón. Odín extendió su mano para agarrarse al borde superior del escalón, y puniendo fuerza en sus piernas, apretó los dientes y empujo su cuerpo hacia arriba.

¡Aquí voy!

Sorprendentemente Odín logro ponerse de pie.

Si su madre estuviera viendo, en este momento saltaría de la sorpresa.

Sus pequeñas piernas temblaban al no tener fuerzas suficientes aun para sostener su cuerpo, pero Odín se mantuvo en dos patas haciendo uso del apoyo de aferrarse al escalón de la escalera.

¡Ahora toca el siguiente paso!

Odín se arrastró, y logro subirse encima del primer escalón.

¡Bien, continuemos así! ¡Ja, ya dije que este reto era fácil para un viejo mago como yo!

Odín se sintió lleno de energía y emoción al completar su primer escalón.

Aplico la misma técnica de pararse en dos patas con el apoyo de agarrarse de la parte superior del escalón, y luego aplicar fuerza para arrastrarse y escalar el siguiente escalón.

De ese modo, Odín subió su segundo escalón, luego el tercero y finalmente subió el cuarto escalón.

Levanto su mirada hacia arriba, y observo que todavía tenía muchos escalones por trepar antes de lograr subir a la segunda planta.

Mientras más avanzaba subiendo los escalones, más peligroso se volvía este reto.

Odín era consciente del peligro que representaba resbalar y caerse de una escalera, así que decidió avanzar lentamente, con extremo cuidado y dándose su tiempo para descansar cada vez que sentía que sus manos se adormecían por el sobre esfuerzo.

Subió al quinto escalón, y se detuvo al encontrarse con una pequeña rajadura en la madera de la pared que tenía a su costado. Era una rajadura de unos pocos centímetros que mostraba del otro lado un vacío oscuro. La pared parece tener un lado hueco.

Odín sintió una mala premonición al ver ese agujero.

¡Siento peligro! ¡Algo se acerca!

Inmediatamente una silueta borrosa de pelaje negro salió desde ese agujero, y salto hacia Odín en un intento por morderlo.

Odín inconscientemente rodo a un costado para esquivar el ataque.

Pero cuando intento apoyar su mano en el suelo, está se hundió al hacer contacto con vacío. Su cuerpo se inclinó, y Odín sintió que se estaba cayendo.

Intento aferrarse para no caerse, pero su mano restante resbalo.

Odín como última acción, quiso ver quien lo ataco.

Y vio a una rata de cola larga negra, parada al borde del escalón mirándolo como caía. La rata parecía estar mirándolo con burla y malicia.

Ese fue el último recuerdo de Odín antes de que su conciencia se oscureciera.

 

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