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Version1
Hace 20 años el continente se estremeció con el descubrimiento de unas antiguas ruinas que parecían datar de una época desconocida.
La noticia no tardo en provocar temblores en todos lados, decenas de magos deseosos de descubrir los misterios que se escondían en esas ruinas, se aventuraron dentro. Todos buscaban los tesoros increíbles que podían estar sepultados entre esa marea de ruinas polvorientas y lúgubres.
Y como algunos ya estimaban que sucedería, no paso mucho tiempo antes de que estallara una batalla campal dentro de las ruinas. Los magos y su codicia llevo a que se desatada una guerra total entre distintas facciones de magos que venían por lo mismo; los tesoros ocultos.
"¡Ni sueñes con robarme mis tesoros, bastardo! ¡Te asesinare!"
"¿¡Tus tesoros!? ¡Jajaja! ¿Desde cuándo son tuyos?"
La batalla que se desato entre los magos se cargó con una innumerable cantidad de vidas. Magos que eran ampliamente conocidos por todo el mundo, terminaron convirtiéndose en meros cadáveres sin vida en medio de esta lucha. La lucha dentro de las ruinas se extendió por casi un mes completo.
Ninguno de los magos estaba dispuesto a rendirse y marcharse por más peligroso que fuese el lugar. Nadie estaba dispuesto a marcharse, dejándole el camino libre a sus enemigos para que obtengan fácilmente los tesoros ocultos.
Y entre todos estos magos, había un viejo anciano de cabello gris y cuerpo escuálido que se arrastraba entre los escombros de las ruinas, buscando por el lugar.
"¡Hmm! ¿¡Qué diablos estas buscando, anciano!? ¿¡Acaso planeas robarme mi tesoro!?"
Para desgracia del anciano, un mago de alto grado que estaba sobrevolando la zona lo descubrió. El anciano intento rápidamente escabullirse, pero el alto mago hizo vibrar el aire, y de inmediato apareció delante del anciano como si se hubiese teletransportado.
"¡No, espera! ¡Yo solo...!"
El anciano intento defenderse, pero su poder ni siquiera era comparable al de un alto mago.
"¡Cierra la boca, y muere!"
Con un movimiento, el alto mago le arranco el brazo izquierdo y le dio una patada feroz que hizo que el anciano escupiera una marea de sangre mientras fue enviado a volar como un meteorito hasta estrellarse con una pared. Derrumbándola, y creando una explosión de polvo y tierra.
Tan solo basto una patada el alto mago, y el anciano estaba casi muerto.
Tosía sangre mientras intento arrastrarse.
"¿Todavía no mueres?"
El alto mago frunció el ceño con disgusto, tuvo la intensión de acabar con este ladron, pero sus sentidos de repente detectaron una perturbación en la distancia.
"¿¡Qué es eso!? ¡Esos malditos encontraron algo, tengo que apresurarme...!"
Creyendo que podria ser algun tesoro encontrado, el alto mago salto, haciendo vibrar el aire y despejo a toda velocidad hacia la distancia.
El anciano que vio al mago marcharse, dejo escapar un suspiro de alivio y al mismo tiempo apretó sus dientes ante el dolor de la extremosidad faltante.
"¡Maldición...! ¡Agh, mi brazo!"
El anciano lamentaba su terrible mala suerte. Termino topándose con un pez gordo, y ahora se había quedado sin un brazo. Sus heridas internas tambien eran graves. Terminaría muriendo si no se trataba pronto. Haciendo uso de su única mano, se arrastró e intento ponerse de pie, pero sus piernas fallaron y cayo nuevamente entre los escombros.
El dolor era estremecedor, su sangre no paraba de brotar y su cuerpo apenas podía permanecer consciente.
¿Moriré aquí?
Se preguntó el mago.
Justo cuando estaba por volver a intentar levantarse, notó algo debajo de él.
Entre las rocas, el polvo y los escombros, notó unas peculiares inscripciones en el suelo. El anciano tenía algo de conocimiento sobre las lenguas del continente, así que inmediatamente se sorprendió.
¡Estas son letras antiguas desconocidas!
El anciano inmediatamente retomo sus fuerzas, y comenzó a limpiar y correr a un lado las rocas y el polvo que estorbaban, para tener una mejor visión de lo que tenía enfrente. Una vez termino de correr a un lado los escombros, sus ojos se abrieron de par en par con lo que tenía enfrente.
No había duda alguna, ¡Era una formación mágica antigua!
"¡Oh, dios mío! ¡Encontré un tesoro!"
El anciano se puso inmediatamente a inspeccionar la formación mágica. Estaba nervioso y algo aterrado de que aquel alto mago pudiese volver pronto, o que se topara con otro pez grande y que le robaran este descubrimiento. ¡No podía perder el tiempo, tenía que descubrir cual era la función de esta formación mágico lo más pronto posible!
Para su suerte, no tardó mucho en descubrir la función de la formación mágica y como activarlo.
Siguió el procedimiento, y tras tocar en varios puntos especiales de la formación, un brillo comenzó a formarse a su alrededor. Una sensación de ingravidez rápidamente lo envolvio y al momento siguiente, su campo de visión habia sido remplazado de unas ruinas antiguas a una oscura habitacion.
Las paredes del lugar parecían estar hechas de un material oscuro que no podía identificar, y el suelo tenía otra tanda de inscripciones antiguas. El anciano intento leer lo que decía las inscripciones en el suelo, pero se sorprendió al descubrir que este lenguaje no era el mismo de la formación mágica. Tampoco se parecía a ningún lenguaje que haya visto. Era imposible entenderlo, así que volvió su atención a la habitación.
La habitación no era muy grande, y estaba repleta de polvo en todos lados.
El aire tambien se sentia muy comprimido.
Fácilmente el anciano podía decir que este lugar estaba totalmente sellado del mundo exterior y parecía que no había sido visitado en mucho tiempo. Quizás miles de años, tomando en cuenta la antigüedad de las ruinas descubiertas.
"¡Tiene que haber un tesoro en este lugar!" clamó el anciano: "¡Debo encontrarlo!"
El anciano comenzó a inspeccionar el lugar, pero se desilusiono al no encontrar nada. El lugar parecía vacío. Sin nada de interés a la vista.
"¿¡Qué diablos!? ¡Acaso casi muero y perdí un brazo por nada! ¡Mierda!"
El anciano apretó sus dientes con odio.
Pateo el suelo, y entonces...
*¡Tum!*
"¿¡Qué sucede!?"
Un violento temblor sacudió todo el lugar.
El anciano casi tropieza debido a la repentina sacudida. Alzo la mirada hacia el techo, y cuando el temblor volvió a sacudir el lugar, polvo y pedazos de rocas se desprendieron del techo. El anciano podía sentir claramente que algo estaba golpeando desde arriba.
¡Esos tipos descubrieron este lugar!
Si las suposiciones del anciano no se equivocaban, esta habitación debería estar debajo de las ruinas antiguas. Esos temblores eran claros golpes de alguien intentando romper el suelo para ingresar. Y los únicos que estaban inundando todas las ruinas, eran los magos.
Por el temblor provocado por esos golpes, era claro que quien estaba intentando romper el suelo era otro pez gordo.
El anciano palideció ante esto.
Tuvo la intención de escapar de inmediato por donde ingreso. Pero justo antes de activar la formación que lo regresaría a la superficie, se percato que detrás de un pedazo de roca que, con el temblor, se había desprendido, habia un extraño agujero a la vista.
Claramente el agujero era mucho más profundo que la misma roca que se había desprendido, así que llamo la atención del anciano. El anciano se acercó y lanzo un hechizo de iluminación.
Para su asombro, descubrio que detrás del agujero había un pequeño libro de tapa negra.
"Esto es... ¡Un grimorio! ¡Oh, dios, acabo de descubrir un grimorio antiguo!"
El anciano tembló de la fervora emoción.
*¡Pum!*
El golpe de arriba volvió a sacudir las paredes, el polvo y tierra cayó al suelo.
Estaba claro que este lugar no soportaría por más tiempo, así que el anciano no dudo en introducir su mano dentro del agujero, sacar el grimorio y huir.
Activo la formación mágica de regreso.
Al momento siguiente, volvió a la superficie en donde había estado. Suspiro aliviado al ver que no había nadie en los alrededores. Oculto el grimorio debajo de su ropa, y huyo de las ruinas antiguas.
**
El anciano para escapar, tuvo que atravesar varios campos de batallas sangrientos que estaban llevándose a cabo por todos los alrededores de la antigua ruina. Fue golpeado por uno que otro hechizo, tosiendo sangre y tambaleándose a punto de caer. Pero logro escapar.
Tres meses después.
El anciano estaba caminando bajo una intensa nevada fría. Llego hasta una peculiar montaña cubierta de nieve, en donde se adentró hasta encontrar un peculiar hueco de pocos metros que parecia introducirse hacia abajo.
"¡Ábrete!"
El anciano hizo un par de hechizos de desbloqueo con sus manos, y desde el agujero de pocos metros de profundidad, comenzó a abrirse una brecha entre las rocas. Al segundo siguiente, unas escaleras que bajaban quedaron a las descubiertas.
El anciano bajo por las escaleras y llego hasta una guarida personal donde había estantes con libros, maquinaria, materiales para alquimia, y todo lo necesario para pasar un largo periodo de tiempo aislado del mundo externo.
Tiro el grimorio sobre la mesa, y se sentó.
Los ojos del anciano brillaban con emoción y entusiasmo mientras miraba el grimorio.
¡Bien, ahora veamos! ¡Que secretos descubriré de este grimorio!
¡Quizás con este grimorio en mis manos, logre finalmente romper el nivel en el que me he quedado estancado durante años!
**
El tiempo transcurrió.
La nieve de la región comenzó a derretirse, las hojas y flores crecieron de los árboles, para luego volver a marchitarse y caer. Nuevamente la región fue cubierta de nieve fría y blanca. El siglo entre descongelamiento, verano, otoño, y frio se repitió una y otra vez.
Cuando el anciano volvió a salir de su guarida, 20 años habían pasado.
El anciano tenía su cabello sucio y revoltoso, su cuerpo estaba más delgado y sus ojos estaban enmarcados por unas terribles ojeras grisese lugubres que lo hacían lucir como un zombi andante. El estado del anciano sin duda lucia terrible, similar al estado que tendria alguien que que no ha podido conseguir el sueño por un largo tiempo.
Agregado a su aspecto lúgubre y deprimente, los ojos del anciano ya no mostraban el brillo entusiasta y emocionado que tenía anteriormente, sino que fue remplazado por un color tenue que parecía reflejar la desesperación, perdida y enojo.
Sus cejas estaban fruncidas, y sus dientes se apretaban.
"¿¡Por qué...!?"
El anciano escupió esas palabras como si lo hubiera tenido guardado dentro de su garganta durante un largo tiempo.
"¿¡¡Por qué diablos no puedo descubrir nada de este maldito grimorio!!?"
Su feroz grito fue tan fuerte, que resonó e hizo eco entre las montañas congeladas de la región.
**
El anciano paso 20 años encerrado, investigando el misterioso grimorio que había obtenido en aquellas ruinas. Todos los días, paso sentado frente a su escritorio con el grimorio en manos. Revisándolo e investigándolo. Para su sorpresa, la primera vez que abrió el grimorio se topó con que las hojas estaban en blanco. Sin inscripción alguna. Eran unas simples hojas en blanco, y tampoco había título ni nada en la tapa del grimorio. Esto hiso que el anciano se sintiera perdido.
Normalmente los grimorios tenían rastro de maná que lo identificaban como grimorios de magos.
Pero este grimorio no desprendí ni una pisca de maná.
Era como si fuera un simple libro vacío de tapa negra.
El anciano investigo el grimorio, pero se frustro y se enfadó al no tener resultados. Mirase por donde mirase, el grimorio parecía un simple libro. ¿¡Qué diablos!? ¿¡Acaso perdí un brazo por un simple libro vacío!?
El anciano negaba esta posible realidad.
Y un día de furia y enojo, el anciano descubrió que no estaba equivocado. En su enfado, el anciano termino rompiendo el grimorio en pedazos con un fuerte aventón. El grimorio partido en pedazos, cayó al suelo. Pero al momento siguiente, los ojos del anciano se abrieron en shock al ver como las partes separaras del grimorio parecían cobrar vida mientras se arrastraban por el suelo para unirse entre ellas y restaurar el grimorio a su estado anterior, sin rasguño alguno.
"¿Qué diablos fue eso?"
Se preguntó el anciano.
El conocía una gran variedad de magia existente, pero ninguna se parecía a lo que había visto.
O, mejor dicho, ¡era imposible lo que había visto!
"¿¡Cómo hiso eso!? ¿¡Por qué no sentí maná alguno cuando ese grimorio se restauró solo!?"
Así es, el anciano no sintió nada de maná.
El maná era la energía esencial para cualquier tipo de hechizo o magia. Sin el maná, era imposible la existencia de la magia misma y de los magos. Se podría decir que el maná conformaba la existencia de la magia misma, sin ello, la magia era imposible de existir.
Pero ahora mismo... había visto algo mágico creado sin maná.
¿Qué era eso?
El anciano todavía no salía de su shock.
¡Este era un descubrimiento que podía sacudir el mundo! ¡Algo capaz de crear magia sin necesidad de recurrir al maná del mundo! ¿Qué podría ser eso? ¿Acaso es un nuevo tipo de energía que jamás se había visto?
El anciano no podía saber la respuesta, pero estaba deseoso de descubrirlo.
Retomo su investigación, pero aparte de romper y dejar que el grimorio se auto repare, no tenía forma de investigar esa nueva energía. No tenía forma, simple y llanamente porque no podía detectarla. Del mismo modo que los no-magos no pueden detectar el maná en el ambiente, el anciano se sentía frustrado al no tener forma de detectar esta nueva energía.
¡Maldición! ¡Maldición! ¡Maldición!
Si no podía detectar esta nueva energía, entonces el grimorio era totalmente inútil para el anciano.
¡¿De qué mierda me sirve un grimorio antiguo con una nueva energía, si no sé cómo caragos utilizarlo!?
Tras 20 años de investigar el grimorio, el anciano se había quedado sin ideas.
Se sentía frustrado y derrotado.
Salió de su guarida para tomar un poco de aire fresco.
Miro a las estrellas en el cielo nocturno, y una pequeña idea surgió en su cabeza.
"Espera... Quizás yo no pueda descubrí como utilizar este grimorio, pero nada me asegura que otros también fracasen."
Los ojos del anciano recuperaron su brillo.
Pero al mismo tiempo tuvo sus dudas sobre esto, ya que de seguir adelante podría terminar exponiéndose a un gran peligro.
Aunque tampoco tenía otras opciones.
"¡Mierda, no queda de otra! ¡Probare con esto!"
*
El anciano se embarcó en un largo viaje, recorriendo por varias ciudades del continente. Busco a los investigadore mágicos más destacados, y le entrego el grimorio. Esperaba que estos investigadores lograran descubrir la forma de utilizar este grimorio, pero todos esos investigadores se toparon con su mismo problema.
No tenían forma de detectar y controlar esa nueva energía.
Aunque el descubrimiento de esa nueva energía ya por sí dejo asombrado a los investigadores mágicos.
"¿¡Señor, podría decirme donde obtuvo este grimorio!?"
Los investigadores estaban muy interesados en el origen del grimorio, pero cada vez que estos investigadores mostraban un comportamiento fuera de lugar, el anciano tomaba el grimorio y se marchaba de la ciudad para dirigirse a otra ciudad antes de meterse en más problemas.
Al cabo de un par de meses, el anciano no pudo evitar lamentarse por la estúpida idea que tuvo.
El rumor de que tenía en su posesión un grimorio antiguo y muy poderoso se había comenzado a esparcir por las ciudades en las que había estado.
¡Pues claro! ¿Qué diablos esperabas?
Inmediatamente el anciano trato de regresarse a su guarida lo antes posible, pero la situación ya estaba salida de control. En su camino, un par de magos lo emboscaron. Venían por el grimorio que traía consigo. Por suerte, este grupo de magos eran débiles y el anciano pudo lidiar fácilmente con ellos.
Pero luego llego otro grupo de magos, lidio con esos también, pero llego otro, y otro, y otro.
Para cuando se percató, ya estaba siendo perseguido por una marea de magos codiciosos que buscaban hacerse con el grimorio.
En su huida, incluso pudo reconocer entre la marea de magos a varios que había visto en aquellas ruinas.
El anciano quería llorar por estúpidamente haberse metido en este lio.
Paso huyendo con todas sus fuerzas durante semanas.
La persecución se había vuelto caótica, y en medio de su huida por las ciudades, una noticia lo dejo paralizado. Sus pasos se detuvieron en un viejo callejón, y su rostro palideció.
La noticia involucraba a un par de amigos muy queridos que tenía en este mundo.
Sus perseguidores aparentemente no solo lo habían rastreado a él, sino que de alguna forma la información de sus amigos también había sido rastreada. El anciano tembló cuando escucho esto. Sus amigos que se encontraban en otras ciudades, viviendo sus vidas tranquilas cuando llegaron los magos para emboscarlos. Tenían la intención de utilizar a sus amigos como amenaza para que él entregara el grimorio. Pero sus amigos se resistieron, y la marea de magos que lo perseguía los termino matando.
Una noticia que género en el anciano una explosión de ira.
¡Todo es tu maldita culpa! ¡Si no fuese por ti, entonces...!
El anciano apretó con todas sus fuerzas el grimorio en sus manos, quería despedazarlo, romperlo en mil pedazos. Pero sabía que por más que lo rompiera, el grimorio volvería a recuperar su forma. Era indestructible, y eso lo había comprobado durante su investigación del mismo.
Totalmente impotente, el anciano derramo lágrimas de sangre desde sus ojos.
Lloro al no poder destruir la fuente de todas sus desgracias; el grimorio.
Pero al mismo tiempo se negaba a entregar el grimorio a esos malditos magos que se cargaron a sus amigos.
El anciano tomo la decisión de que buscaría la forma de vengarse de esos magos.
Volvió a huir.
Corrió y huyo de la marea de magos que lo perseguían.
En su camino, mato y masacro a cuantos perseguidores pudo.
Al final de la persecución, termino llegando a uno de los lugares más mortíferos de todo el continente.
Conocido como la Boca del Diablo, se trataba de un gigantesco acantilado que tenía una profundidad desconocida. Era un abismo en su totalidad. Ningún mago, sin importar cuan fuerte fuesen, había logrado regresar una vez cayeran al abismo de este acantilado.
Muchos también llamaban a este lugar como el cementerio del diablo. O de la parca.
Durante los innumerables años desde que este lugar había existido, la cantidad de vidas que este abismo se había tragado era incontables. La cantidad de magos que jamás regresaron era incalculable. Reyes, monarcas, magos que podían sacudir todo el continente, sin distinción alguna, todos aquellos que cayeron en este abismo, no regresaron.
Tras toda esta persecución, termino llegando a este lugar.
Se detuvo justo en el borde, y volteó su mirada hacia la multitud.
Una multitud de magos lo rodeaban con ojos llenos de inquietud y nervios.
Algunos pensarán que estos magos estaban preocupados por su seguridad, pero nada más lejos de la verdad. Estos malditos no lo miraban a él, sino que miraban al grimorio en sus manos. Sus miradas no se habían despegados del grimorio, y temían que el anciano pudiera hacer alguna locura.
—Quieres esto, ¿verdad? —preguntó el anciano mientras levanto el grimorio que sostenía. Los ojos de la multitud parecían moverse con el movimiento del grimorio en su mano. Una sonrisa se alzó en los labios del anciano al ver esto.
Si pudiera, él mataría a todos estos bastardos sin dejar ninguno con vida. Los decapitaría, descuartizaría y daría sus partes de comer a los perros para vengar la muerte de sus amigos. Pero sabía que eso era imposible. Era imposible para él solo enfrentarse a tantos magos, sin olvidar que entre esta multitud de magos había muchos que incluso le superaban en nivel de magia.
—¡Odín, ya estas arrinconado! ¡No sigas huyendo y entrega el grimorio que sacaste de aquellas ruinas! ¡Si lo entregas, podemos prometerte que te perdonaremos la vida! —un mago dio un paso al frente, destacándose para lanzar aquellas palabras.
El anciano se sorprendió al ver quien era ese mago.
¡Tú, hijo de puta...!
Este mago era el alto mago que le había arrancado el brazo aquella vez en las ruinas. Y no solo conforme con eso, lo dejo medio muerto y ahora tenía el descaro de venir a decirle estas cosas. La sed de sangre en los ojos del anciano ardía con el deseo asesino.
Quería matar a este bastardo.
Pero supo contenerse, notó una sonrisa burlona en el rostro de este alto mago que parecía estar instándolo a enojarse y atacarlo. Pero el anciano sabía que atacarlo era simplemente lanzarse a la boca del lobo. Este alto mago era mucho más fuerte que él, no podía vencerlo.
—... se a que estas jugando. —dijo el anciano. —estas intentando enojarme para que te ataque y de ese modo, puedas arrebatarme el grimorio, ¿cierto?
La sonrisa burlona en el mago se desvaneció, remplazado por una mirada fría y afilada.
El anciano sonrió y dio un par de pasos atrás, teniendo un pie dentro y fuera del borde. Esta simple acción, hiso que todos los magos temblaran, y los ojos del alto mago cambiaron de esa mirada fría y afilada, a una mirada de ansiedad y nervios.
—Jajajajajaja
El anciano se hecho a reír con fuerza.
—Quieres esto, ¿verdad? —hiso la misma pregunta de nuevo, alzando el grimorio en alto para que toda la multitud de magos pudiera verlo bien claro. Lo sacudió enfrente de ellos con burla.
—¡Espera, no intentes hacer una locura! ¡Podemos discutirlo...! —un mago que tenía una túnica brillante y parecía ser otro pez gordo, salto adelante para intentar calmar la situación.
Le siguieron de inmediatos otros magos.
—¡No! ¡Espera un segundo! Piénsalo, ¿realmente vale la pena morir en este lugar por un grimorio que no sabes cómo utilizarlo? ¡Entrégamelo, y prometo protegerte de todas de todos los presentes!
—¡Cierto, no vale tirar tu vida! ¡Y no tiene que entregar el grimorio especialmente a alguien de nosotros, solo debes aventarlo a la muchedumbre! ¡Solo eso!
Varios magos saltaron adelante para intentar persuadirlo.
Todos parecían ser peces gordos.
Pero lejos de convencerlo, provocaron que la locura en los ojos del anciano se profundizada mientras su sonrisa de amplio en sus labios. La vista ridícula de esos magos rogándole le hacía sentir increíblemente satisfactorio.
¡Esos bastardos me han estado cazando durante semanas, pero ahora me están rogando para que no haga locuras! ¡Jajajaja!
El anciano se rio de nuevo.
Luego miro de un lado al otro, viendo a toda la muchedumbre observando cada una de sus acciones. Su mirada se detuvo en el alto mago que le había arrancado el brazo, y con una sonrisa, mostro el grimorio delante de sus ojos y le preguntó: —¿Quieres escuchar algo interesante?
El alto mago frunció el ceño.
—¿Qué cosa? —respondió el alto mago
—En este grimorio antiguo se encuentra algo que todos ustedes han estado buscando con desesperación durante los últimos milenios. En este grimorio se encuentra la fórmula que ustedes siempre han buscado.
Con esas solas palabras, el anciano provoco que la multitud reaccione con gritos de shock
—¿¡¡Qué!!?
Los altos magos o peces gordos presentes, tampoco fueron la excepción. Sus ojos se abrieron de par en par, y no pudieron evitar estremecerse ante lo mencionado.
Un alto mago con los brazos temblorosos, señalo al grimorio y preguntó.
—Acaso... acaso te refieres a... ¡No! ¡Eso es imposible! ¡Estas mintiendo!
—Jajajaja, no, no estoy mintiendo. ¡Aunque dependerá de ustedes si decidir creer o no mis palabras! —El anciano se burló y alzo más alto el grimorio y grito con todas sus fuerzas.
—¡En este grimorio se encuentra la fórmula para superar el nivel más alto conocido en este continente, y ascender hacia los cielos! ¡La fórmula para ascender a la inmortalidad!
Todos estaban en shock.
Temblaban de emoción, y sus ojos parecían brillar con la codicia extrema y el deseo.
Varios de los altos magos en el lugar apretaron sus dientes, y se decidieron. Sin importar si fuese verdad o no las palabras dichas por el anciano, ¡no podían arriesgarse a perder esta oportunidad! ¡Tenían que obtener el grimorio a como dé lugar, incluso si eso significara bañar de sangre toda la montaña!
El anciano sonrió al ver las miradas codiciosas de los magos.
Esto era lo que más quería ver.
¡Si, si, eso es! ¡Emociónense! ¡Emociónense más!
Ahora
¡Les hare sufrir!
El anciano bajo el libro y lo coloco junto a la zona de su corazón.
Su sonrisa desapareció y con una voz helada y llena de frialdad, dijo a la multitud.
—¡Lastima! ¡Jamás podrán obtener este grimorio y jamás sabrán la fórmula para alcanzar la inmortalidad!
—¡¡No, detente!!
Dejando esas palabras como si fuese una maldición desde lo más profundo de su corazón, el anciano saltó del acantilado.
Los altos magos se movieron con una increíble velocidad para intentar atraparlo.
Pero no lo lograron.
El cuerpo del anciano cayo al vacío.
Sintió como el viento aullaba al pasar por sus oídos.
¡Jamás tendrán este grimorio, me lo llevare conmigo a la muerte!
De este modo, el anciano cerro sus ojos y se hundió en la profunda e interminable oscuridad del abismo....
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Otra Version N°2
En el extremo norte del continente, existía una antigua montaña que se alzaba por encima de las nubes, pareciendo tocar los cielos. Muchos apodaban a esta antigua montaña como la divina creación de los antiguos dioses de este mundo. La montaña parecía conectar con uno de los lugares más mortíferos del mundo. El llamado Acantilado Del Fin Del Mundo, o también conocido como El Cementerio De La Parca.
Un acantilado que tenía una extensa y mortífera historia en este mundo.
Nadie sabía cuántas vidas se había llevado este acantilado exactamente, pero todos estaban seguros que durante los innumerables años, la cantidad de personas que jamás habían logrado regresar una vez caían del otro lado, al abismo aparentemente sin fondo, era incontables. Algunos creían que debajo de este acantilado, se encontraba el fondo del núcleo del mundo.
Otros creían que quizás era el lugar donde algún dios había muerto en el pasado.
Otros acreditaban el abismo como el lugar en donde duermen los titanes gigantes que se extinguieron hace millones de años.
Pero la realidad era que nadie sabía exactamente lo que había abajo.
Nunca nadie había logrado regresar para relatar que se ocultaba dentro de ese abismo de oscuridad y muerte.
Incluso la historia narraba que varios seres poderosos, que en su época sacudieron el continente y aplastaron montañas a su paso, tampoco habían logrado regresar.
Esto convirtió a este acantilado y el abismo debajo de ello como una de las regiones más peligrosas del mundo.
Cualquier persona se sentiría renuente a mantenerse cerca de este lugar.
Pero sorprendentemente, hoy el lugar estaba abarrotado por una marea de magos que rodeaban de lado a lado a un joven de cabello negro que se encontraba descansando justo en el borde de este precipicio.
El joven tenía sangre por toda su ropa, y había claras manchas de heridas abiertas en todo su cuerpo. Su pecho se agitaba y por el ritmo de su respiración agitada y exagerada, cualquiera podría decir que este joven estaba exhausto y muy malherido. El charco de sangre carmesí que se había formado debajo de él haría palidecer a muchos.
Cada uno de sus músculos temblaban del extremo cansancio y la perdida de fuerza.
Pero incluso estando en este estado deprimente, con un cuerpo que parecía estar al borde del colapso, el joven no es inmuto ante la mirada de los incontables magos que lo rodeaban. Sus ojos permanecían fríos y helados, observando a la muchedumbre con una mirada afilada como una espada.
Los magos que estaban rodeándolo no eran simples magos inexpertos, todo lo contrario, eran magos con amplia famas y experiencia en el mundo cruel y sádico de la magia. Ellos eran experimentados, y justamente por esta razón es que inmediatamente se dieron cuenta que los ojos del joven que tenían delante eran unos ojos peligrosos.
Oculto detrás de esos ojos fríos y calmados, brillaba una loca ferocidad similar a la de los lobos arrinconados al borde de la muerte.
Un lobo encerrado y arrinconado siempre era lo más peligroso que te podías encontrar.
Los magos en el lugar lo sabían.
"Joven, no necesitamos llegar a estos extremos. Si nos obedeces y entregas el Grimorio de los Arcanos podríamos perdonarte la vida."
"Estoy de acuerdo, ¡Yo, bajo mi nombre como el gran mago del fuego prometo perdonarte la vida y protegerte de esta muchedumbre si me entregas ese grimorio!"
Dos magos dieron unos pasos delante para intentar calmar al joven malherido.
Sus sonrisas lucían amigables y carismáticas, pero el joven podía ver la clara codicia y malicia oculta detrás. En el borde de sus labios, una sonrisa de burla apareció.
"¿Me protegerás?" preguntó el joven, mostrando un claro desdén de burla en sus labios. "¿Me protegerás luego de haberme arrinconado a este lugar?"
"Yo..." los dos magos fruncieron el ceño.
Estaban intentando darle una oportunidad al joven.
Pero lo único que recibieron fue desdén.
Esto genero un fruncimiento de enojo.
"¡Mocoso, estas arrinconado! ¡Deja de ser terco!"
Otro mago salto enfrente, gritando unas crueles y feroces amenazas.
"¡Tu única salida es entregar el Grimorio de los Arcanos! ¡Con tu nivel de talento, eres indigno de poseer semejante tesoro!"
Siguiendo a las tercas palabras del mago anterior, olas de rugidos y amenazas llovieron desde la multitud. Se utilizaban palabras de amenaza, soborno, promesas de protección y de salvación, pero nada parecía afectar en lo más mínimo al joven.
Para el joven, todas esas palabras de estos magos que lo habían arrinconado a este extremo no eran más que palabras vacías y sin sentido.
¿Perdonarme la vida? ¡Jaja! ¡Luego de matar a mi maestro, piensan que les creeré esas absurdas promesas!
El joven había perdido a su maestro a manos de esta gente.
Un intenso odio y deseo de venganza ardía como feroces llamas dentro de su corazón.
Su maestro fue quien descubrió el antiguo grimorio arcano en unas viejas ruinas.
Haciendo uso del grimorio, su maestro creció y se volvió mucho más fuerte como para ser ampliamente reconocido en el continente como uno de los grandes nigromantes de la era. Muchos lo respetaban y lo admiraban. Era temido por los magos de la luz, mientras que elogiado por los magos oscuros.
El joven sabía que su maestro no era del todo una buena persona, ya que en su recorrido no eran pocas las veces que había realizado actos cuestionables y que muchos categorizarían como malvados. Pero incluso con ello, el joven seguía viendo a su maestro como su mentor, y casi como su padre.
Fue quien lo recogió a él, un simple huérfano pobre y enfermizo para convertirlo en su sucesor.
Y ahora que su maestro había sido asesinado a manos de estos magos que tenía enfrente, el grimorio que poseía su maestro paso a sus manos.
Los magos codiciosos querían robar el grimorio a toda costa, así que el joven se vio obligado a pasar días huyendo sin descanso ni sueño. Fue atacado desde todos los lados, recibiendo sangrientas heridas y su cuerpo se fue debilitando por las toxinas y maldiciones que sus mismos perseguidores le habían infligido en su huida.
Ahora, todos estaban reunidos en esta montaña por este joven que había sido empujado hasta el borde de este precipicio, en conceto, estos magos estaban aquí por el grimorio arcano que el joven aún tenía en sus manos.
Ese grimorio arcano había logrado que un vejestorio se convirtiera en una de las personas más conocidas en todo el continente. Con esa simple descripción, ya se podía deducir el nivel del tesoro que los magos tenían enfrente de ellos. Nadie estaba dispuesto a dejar que este preciado tesoro siguiera en manos de un mocoso.
Todos los magos veían el grimorio con unos ojos llenos de codicia y deseo.
¡Tengo que obtener ese grimorio a cualquier costo! ¡Incluso si tengo que bañar esta montaña de sangre, tengo que obtenerlo! ¡Ese grimorio podría ayudarme a romper mi nivel actual y convertirme en un dios inmortal! ¡Seré el más fuerte de este mundo!
Luego de una cacera de cuatro días completos, los magos en los alrededores no podían esperar la hora para cosechar los frutos de su arduo esfuerzo.
Frente a ellos, estaba la oportunidad de volverse los más fuertes del continente.
Ante semejante tentación, los magos no se marcharían hasta hacerse con el grimorio.
El joven se rio con frialdad, levanto el grimorio arcano que tenía en sus manos y lo mostro delante de los codiciosos ojos de la multitud.
"Ustedes... desean este grimorio, ¿cierto?"
En el momento en que apareció el grimorio, la multitud sintió como la temperatura del lugar parecía defender varios grados. El grimorio a simple vista no parecía muy diferente a un libro viejo cualquiera, de tapa negra carbónica con hojas viejas y arrugadas. Pero el aura fría que emanaba el grimorio parecía crear un vacío en cualquiera que lo mirase por primera vez. Todos sintieron como sus almas de alguna forma parecía verse perturbadas, inquietas, como si pidieran escapar de sus cuerpos para correr desesperadamente hacia el grimorio.
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Otra Version N°3
Capítulo 00: ¡Si yo no lo tengo, nadie lo tendrá!
La lluvia caía torrencialmente, los truenos tronaban y relámpagos danzaban a través del cielo. El mundo era una combinación de oscuridad y luz, lleno de estruendos ensordecedores y el sonido de las gotas de agua golpeando el suelo.
A la distancia, todo parecía cubierto por la lluvia, completamente sombrío y desolado.
Nelldir Victorius temblaba mientras seguía adelante con toda la velocidad que podía usar. Avanzo volando, sus pies golpeaban el suelo ocasionalmente para tomar impulso o esquivar obstáculos. Volando entre los árboles, Nelldir estaba dándolo todo de sí para escapar.
Su cuerpo era como una flecha soltada de un arco, silbando por el aire.
Detrás un grupo de magos le estaban persiguiendo.
"Nelldir, es inútil que sigas huyendo. ¡Estas arrinconado!"
"¡Entréganos el grimorio de los inmortales, y tal vez podamos permitir que sigas viviendo!"
Nelldir observo que alrededor de doce a quince figuras estaban acelerando hacia él desde varias direcciones. La sombra de la muerte lo asechaba con fuerza, fusionándose con la lluvia y haciendo que todo pareciera incluso más frio de lo normal.
"Maestro..." Murmuró. "... no merezco su perdón. ¡Yo, su discípulo Nelldir, le ha fallado!"
Nelldir solo podía apretar sus dientes con todas sus fuerzas. Sus pensamientos estaban abrumados por el sentimiento de arrepentimiento, tristeza, ira y un odio extremo que parecía quemar su corazón, haciéndolo sangrar. ¡Odio! ¡Los odio a todos ustedes!
Un intenso brillo de sed de sangre se mostraba en los ojos de Nelldir, pero sabia dentro de sí que, si se detenía para enfrentar a sus perseguidores, seria capturado y asesinado. La muerte no era una de sus preocupaciones, ya hace tiempo Nelldir se había dado por muerto a sí mismo. Desde que le fallo a su maestro, consideraba que no merecía seguir con vida.
Hubiera acabado con su vida hace bastante tiempo si no fuese por un problema.
Nelldir observo el viejo grimorio negro que tenía apretando contra su pecho, y sus ojos se tiñeron de rojo sangre.
¡No voy a entregárselos! ¡Cómo último intento de redención, no permitiré que el grimorio inmortal que descubrió mi maestro caiga en sus manos sucias e inmundas!
Este grimorio era el motivo por el cual estaba siendo perseguido.
"¡Nelldir, deja de ser tan terco! ¡No tienes forma de escapar!"
Nelldir sintió un cosquilleo en su nuca y de inmediato su cuerpo inconscientemente se movió hacia un costado. Un brillo veloz cruzo donde anteriormente estaba, la lluvia fue cortada por la mitad revelando una figura brillante que estaba rodeada por un campo de maná.
Uno de sus perseguidores lo había alcanzado.
"¡Mierda!" Inmediatamente giro en el aire y utilizo el tronco de un árbol cercano para cambiar de dirección. Nelldir sabía que no tenía mucho tiempo. Sus sentidos cada vez resonaban más fuerte, advirtiéndole de que estaba siendo rodeado desde todos los lados. También sentía que el maná en el ambiente estaba siendo alterado, una formación mágica estaba siendo levantada.
"¡Le falle a mi maestro una vez, no voy a fallarle una segunda vez! ¡Debe haber una forma! ¡Una forma de escapar de esto!"
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Otra Version n°4
Capítulo 00: Prólogo
Para Nelldir, su maestro fue como su padre adoptivo.
Nelldir jamás había conocido a sus padres reales, era huérfano y vivía entre la basura y el mal olor de las zonas pobres de la ciudad. Muchas veces tuvo que escarbar entre la basura para encontrar su comida del día. No sabía leer, y apenas podía articular palabras. Tanto tiempo comiendo de la basura había generado una grave infección en su boca que casi no le permitía hablar. El dolor constante era insoportable, intento robar medicamentos con un pequeño cuchillo sin filo que guardaba en su bolsillo, pero termino siendo apaleado a golpes por los guardias.
Tuvo suerte de que los guardias se sintieran satisfechos con solo darle una paliza y no enviarlo tras las rejas. Aunque Nelldir estimo que quizás simplemente le tuvieron un mínimo de lastima. Enviar a un mocoso sucio y maloliente de apenas 11 años tras las rejas no parecía muy humano que digamos.
Aunque tampoco era muy humano apalear a golpes a dicho mocoso de 11 años.
Nelldir no comprendió porque los guardias tras atraparlo, no lo enviaron a la prisión. Pero tomando en cuenta su situación, Nelldir estimo días más tarde que hubiese sido mejor si lo hubieran enviado tras las rejas. Al menos, de ese modo tendría una comida al día.
Con un cuerpo flaco, con sus huesos de las costillas visibles debido a su desnutrición y hambre, Nelldir continúo vagando por los callejones. Sobreviviendo de lo que encontraba.
No fue hasta un día de fuerte tormenta con relámpagos en el cielo, que se arrastró entre los charcos de agua para refugiarse bajo un pequeño techo de madera en un callejón oscuro. Permaneció allí, temblando del frio y acurrucándose con sus piernas y brazos apretados para conservar el poco calor que le quedaba a su cuerpo. Sus labios estaban agrietados y su rostro pálido.
Sus ojos estaban vacíos mientras observaba el aguacero de la lluvia que inundaba las calles al otro lado del callejón.
Dentro de su mente seguía preguntándose a sí mismo cual era el motivo de su existencia.
¿Por qué sigo viviendo? ¿Vale la pena continuar?
Lo mire por donde lo mire, su destino no parecía nada agradable.
Podría morir en cualquier día debido al hambre o a las enfermedades e infecciones que estaba acumulando en su cuerpo.
Se preguntaba muchas veces porque no tenía padres como el resto de los niños.
También se preguntaba porque era tan pobre y sin hogar, ¿Cuál es su pecado? ¿Acaso en el pasado fue alguien lo suficientemente malo como para merecer este castigo?
Muchas dudas estaban en su cabeza.
Mientras observaba con una expresión vacía y sin sentido a las gotas de la lluvia chocar contra el asfalto de la ciudad, unos pasos se escucharon.
Nelldir alzó su mirada hacia un costado.
Notó que un misterioso hombre que vestía una extraña túnica larga de color blanco se acercaba hacia donde él se encontraba. Sus pasos eran lentos, pero fijos hacia su dirección.
¿Eh?
Nelldir se sorprendió al notar que el misterioso hombre de alguna forma no parecía mojarse, las gotas de la lluvia parecían evaporarse antes de tocar cualquier parte del hombre. El ambiente que rodeaba al hombre generaba una impresión mística e ilusoria. Nelldir creyó estar viendo una especie de ilusión soñadora e hipnotizadora.
Despertó cuando el misterioso hombre se detuvo delante de él.
"Hola," saludo el hombre con una sonrisa. "Eres justo lo que he estado buscando."
El hombre le dijo esas palabras.
Los ojos del pequeño Nelldir se abrieron de la sorpresa y confusión.
Fue de este modo que Nelldir conoció a quien sería su maestro.
Un mago.
Desde aquel día, su maestro lo trajo consigo y lo adopto como su discípulo. Le dio un lugar al cual llamar hogar que era una academia de magia, le curo sus heridas e infecciones y lo introdujo en el místico mundo de la magia. También le regalo mucha comida. Nelldir probó por primera vez el sabor de una comida rica sin el gusto agrio y asqueroso de la comida podrida de los basureros. Se deleito con el dulce sabor y miro fascinado a su maestro.
Su maestro solo le sonrió amablemente.
"Nelldir, te traje conmigo porque tengo una misión para ti." Dijo su maestro, mirándolo fijamente a los ojos. Sus ojos reflejaron un tono serio y afilado. "Tengo una misión muy, pero muy importante."
"¿Una misión?"
Los ojos de Nelldir se abrieron. Apretó sus manos y se levantó firmemente de donde estaba sentado.
"Dígame lo que desea maestro, ¡Peleare con uñas y dientes para cumplir sus órdenes!" Clamó Nelldir con un alto vigor de resolución y decisión. Nelldir le debía demasiado a su maestro como para defraudarlo. Cumpliría cualquier misión que su maestro le diese. Incluso si su maestro le ordenaba matar a algunas personas, también lo cumpliría.
Antes de conocer a mi maestro mi vida era una miseria y una ruina, mi maestro le dio sentido a mi vida, ¡no puedo defraudarlo!
Nelldir estaba lleno de determinación.
Su maestro sonrió al verlo, y saco un extraño libro de tapa oscura desde su ropa.
"Nelldir, escucha con atención."
"Quiero qué cuando yo muera, tú seas quien te encargues de.................."
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Otra Version N°5
Capítulo 00 – Capítulo 00
La lluvia caía torrencialmente, los truenos tronaban como si hiciesen temblar el mundo y relámpagos danzaban a través del cielo. El mundo era una combinación de oscuridad y luz, lleno de estruendos ensordecedores y el sonido de las gotas de agua golpeando el suelo.
A la distancia todo parecía cubierto por la lluvia, completamente sombrío y desolado.
En medio de este feroz clima, un joven de rostro pálido con ojos y cabello oscuro se encontraba rodeado al borde de una enorme montaña que desembocaba en un profundo precipicio. El agua de la lluvia había convertido el suelo de la montaña en un lugar lodoso y resbaloso, el joven respiraba con dificultad mientras abrazada con su única mano restante un pequeño libro de tapa oscura antiguo. De la otra extremidad solo quedaba un muñón sangriento que no paraba de gotear sangre. Su extremidad denotaba que había sido arrancada con una brutalidad fuerza.
Pero aquí no acababa todo, había sangre por todos lados sobre su ropa y tenía una innumerable cantidad de heridas abiertas. Había estado parado en ese mismo lugar por unos pocos minutos, intentando recuperar el aliento, sin embargo, bajo sus pies ya se había formado un charco de sangre que era llevado por la lluvia colina abajo.
Cualquiera que viese su estado no podría evitar palidecer de miedo.
Su pecho se agitaba y su respiración estaba descontrolada y lo suficientemente pesado como para causar miedo en las personas. Cada musculo de su cuerpo temblaba, indicando el extremo cansancio y perdida de fuerzas.
Nelldir Grimmier podía sentir que su vida se estaba escurriendo desde sus heridas sangrientas.
No le quedaba mucho tiempo.
Nelldir había estado huyendo por más se seis días completos, sin descanso ni sueño. En su huida recibió múltiples golpes, heridas e incluso uno de sus brazos fue brutalmente arrancado. Pero gracias a la feroz tormenta que inundo la región al cuarto día, logro utilizar la tormenta lo suficientemente bien como para lograr llegar a esta montaña.
La montaña era conocida como el punto del fin del mundo.
Detrás de esta montaña se ubicaba uno de los lugares más mortíferos de todo el continente. Un precipicio. Un abismo tan profundo que nadie podía decir con certeza que es lo que se ocultaba debajo de esa siniestra oscuridad.
Rodeada por historias y mitos antiguos, el acantilado era popularmente llamado como el cementerio de la parca. Muchas historias abundaban con respecto a cuál era el origen y que era lo que había allí abajo. Nadie sabía exactamente cuantos miles o millones de años lleva existiendo este precipicio. La cantidad de vidas que este abismo se había llevado en los últimos cientos de años era innumerable.
Cualquier persona que se adentrada en este abismo jamás lograba regresar. Sin importar si fuesen reyes, emperadores, o incluso seres mágicos con abundante poder capas de sacudir los mares y montañas; todos, sin importar quienes fuesen, una vez se adentraban a este abismo, no regresaban jamás y eran dados por muertos.
De este modo finalizo la vida de muchas de las figuras heroicas y legendarias más antiguas del continente.
Entre las historias y mitos, algunas personas creían que debajo de este acantilado se encontraba el llamado núcleo del mundo que hacía posible la existencia de la misma magia en el continente.
Otros creían que quizás era el cementerio de alguna clase de dios antiguo.
Otros de los mitos más populares y conocidos decían que allí abajo, estaba el cementerio de la parca.
Y otros acreditaban el abismo como el lugar donde yacen dormidos los titanes que se dicen haber existido hace millones de años.
Pero la realidad es que nadie sabía exactamente lo que había debajo.
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Bajo la intensa lluvia, Nelldir escupió un cuajo de sangre al suelo. Frente a él había una multitud de personas poderosas que habían bloqueado toda posible ruta de escape. No había formas de seguir escapando, estaba acorralado al borde del abismo.
"Nelldir, es inútil que sigas huyendo. ¡Estas arrinconado!"
"¡Entréganos el grimorio de los inmortales, y prometemos perdonarte esa sucia y miserable vida que tienes!"
Nelldir frunció el ceño ante los gritos y rugidos de la multitud.
Todas estas personas eran magos de alto nivel.
Sus enemigos.
Aquellos que provocaron la muerte de su maestro.
Nelldir solo podía apretar sus dientes con intenso odio en sus ojos al ver a estas detestables personas acorralarlo y exigirle que entregue el tesoro que su maestro le confirió antes de morir.
El llamado grimorio de los inmortales.
Hace 20 años atrás, su maestro quien lo adopto cuando él apenas era un huérfano sucio y hambriento, en una excursión a una antigua ruinas, su maestro descubrió un pasadizo que jamás había sido explorado. Se adentro y allí dentro, descubrió un extraño grimorio de tapa oscura.
El grimorio a simple vista tenía una apariencia mucho más simple y sencillas que el resto de los grimorios normales que estarían adornados con diamantes y tapas de oro puro, o cristales de maná. El grimorio parecía un simple libro común, no se podía sentir maná alguno desprendiendo de él.
Su maestro aquella vez incluso llego a preguntarse si el libro que encontró era realmente un grimorio.
Las ruinas parecían datar de la antigua era mágica conocida como la era de los inmortales, una era prehistórica de la cual casi no se tenía registros aparte de los mitos antiguos.
El grimorio no desprendía energía de ningún tipo, pero su maestro hizo un descubrimiento sorprendente. El grimorio de alguna forma...
Era indestructible.
No importa que tanto lo quemadas, lo despedazada en miles de pedacitos, el grimorio retomaba su forma mágicamente al segundo siguiente. Esto era impresionante. Su maestro no podía descubrir como el grimorio que parecía no desprender maná alguno, podía restaurarse por sí solo sin importar que tanto daño recibiera. Tras ver esto, su maestro acepto que el grimorio venia de la época de los inmortales.
Pero tristemente... el grimorio estaba en blanco.
Sus viejas y rasposas hojas estaban en blanco, sin inscripción alguna.
Su maestro paso los siguientes años investigando el grimorio.
Pero lamentablemente la noticia del grimorio se esparció al exterior.
Al cabo del poco tiempo, una marea de magos proveniente de todas partes del continente comenzó a perseguirlos. Nelldir y su maestro huyeron de su antiguo hogar, pero ante la marea interminable de magos enloquecidos que creían que si lograban obtener el grimorio superarían al resto de magos y se alzarían como los máximos expertos del continente, su maestro termino siendo abrumado por los ataques y dio su vida para lograr una oportunidad para que su único discípulo, Nelldir, lograra huir con el grimorio.
Nelldir todavía podría recordar lo que su maestro le dijo en aquel último momento.
"¡Nelldir, escúchame!" Le gritó su maestro mientras luchaba por resistir los ataques que golpeaba desde todos los lados. "¡El grimorio es real, funciona, pero está sellado! No logró hacer que el grimorio me reconozca como su dueño. Ahí un requisito que el grimorio pide, pero que no se cual es."
Su maestro apretó los dientes mientras agitaba sus manos ensangrentadas para crear un campo mágico que retuviera los cientos de hechizos que llovían sobre ellos dos.
Su maestro le lanzo una sonrisa al ver el rostro aterrado de Nelldir.
"Escúchame Nelldir, voy a abrir un pasaje entre ellos para que escapes."
"¡No! ¡Maestro, no voy a correr y dejarlo morir!"
Nelldir al escuchar las palabras de su maestro, se levantó del suelo y mostro las llamas de determinación en sus ojos ensangrentados. Se negaba a huir mientras su maestro moría. No podía traicionarlo de esta manera. Su maestro le dio todo en la vida, él no podía huir como un maldito cobarde.
¡Peleare hasta que mis huesos sangren si es necesario! ¡No huiré dejando detrás a mi maestro!
Nelldir reunió el maná en sus manos y se preparó para pelear.
Su maestro sonrió gratamente al verlo.
"Nelldir, te equivocas. No te estoy pidiendo que huyas como un cobarde."
"¿Entonces?"
"A este paso moriremos los dos, ¿sabes? No voy a poder resistir por mucho tiempo, esos bastardos son demasiados para mi viejo y cansado cuerpo. Es por ello que quiero que te lleves el grimorio lejos."
Nelldir abrió sus ojos al escuchar las palabras de su maestro.
¿Llevarme el grimorio... lejos?
"Nelldir, pase lo que pase, el grimorio no puede caer en sus manos. ¡El grimorio es nuestro, nos pertenece! Es por ello que quiero que huyas con el grimorio, descubras una forma de que el grimorio te reconozca como su dueño y cuando logres obtener el poder de los inmortales... ¡Mátalos a todos! ¡No dejes a ninguno de esos bastardos con vida!" su maestro escupió con furia esas últimas palabras.
"¡Nelldir, obtén el poder del grimorio y mátalos a todos! ¡Baña este continente con su sangre!"
Los puños de Nelldir estaban apretados con fuerza, goteando sangre desde sus palmas.
Él sabía que, de quedarse, morirían los dos y no solo eso, el grimorio caería en manos de sus asesinos.
Entonces...
**
"¡He abierto el camino, Nelldir! ¡Escapa ahora!"
Su maestro grito esas palabras cuando una oleada de fuego exploto entre la marea de magos. Sangre y cuerpos despedazados volaron por los aires. Nelldir de inmediato salió disparado como una flecha soltada de un arco, silbando por el aire, Nelldir disparo lejos del lugar.
Esa fue la última vez que Nelldir vio a su maestro.
Luego de esto, paso cuatro meses escondidos en los bosques al norte del continente.
Fue descubierto por los magos una mañana y se vio obligado a retomar la huida.
De ese modo, paso los seis días huyendo desesperadamente hasta que llego a esta situación.
Rodeado al borde del abismo.
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Otra Version N°6
Capítulo 00 – Capítulo 00
Nelldir todavía podía recordar aquella noche en donde la conoció.
Similar a la imagen de una polilla de alas oscuras que baja de las estrellas, una hermosa mujer de largo cabello que vestía un peculiar uniforme descendió ante él desde los cielos.
Una figura hermosa y delgada, con curvas bien delineadas y con un rostro pálido, pero de cejas firmes y ligeramente fruncidas. A los ojos de un pequeño Nelldir de apenas doce años, el descenso de esa bella mujer se asemejaba a la ilusión del descenso de una clase de diosa.
"¿Eres una diosa?" preguntó el ingenuo muchacho.
La mujer levantó una ceja con sorpresa ante la pregunta.
"¿Una diosa?" se rio la mujer. "No, pequeño. No soy una diosa, soy un mago."
La hermosa mujer sonrió con picardía ante los ojos llenos de curiosidad e intriga del pequeño. Ella lo miro de arriba abajo, y asintió con satisfacción.
"Y estoy en busca de un discípulo."
"¿Un discípulo?" murmulló el pequeño.
La mujer sonrió y desde ese momento, el mundo del pequeño Nelldir cambio para siempre. Fue acogido por la hermosa mujer que se hacía llamar como una maga, y fue entrenado como su único discípulo.
Nelldir descubrió que la mujer se llamaba Beatriz, y era una de las magas de alto nivel del continente.
Pasaron los años, y ese pequeño de doce años se convirtió en un joven de piel pálida, delgado y unos cuantos centímetros más alto que su maestra Beatriz.
Ambos vivían en una pequeña casa en el interior de un bosque.
Sus vidas eran tranquilas, el aprendizaje de Nelldir en la magia progresaba a niveles extraordinarios que denotaban su gran talento. Su maestra Beatriz lo había elogiado varias veces ante esto, y ella asentía con satisfacción cada vez que Nelldir lograba un nuevo progreso. Ante esto, Nelldir tendía a mostrar una expresión calmada y sin alteraciones. A medida que fue creciendo, el antiguo comportamiento infantil de Nelldir había madurado.
Esto de alguna forma no parecía gustarle mucho a su maestra que se quejaba de que ya no sonreía tanto como antes. Pero ante los berrinches y quejas de su maestra, Nelldir dejaba escapar un suspiro y continuaba con su entrenamiento.
La vida de ambos hubiera continuado de la misma manera, si no fuese por un incidente.
Una mañana mientras Nelldir estaba sentado en medio del patio, regulando su respiración y sus latidos mientras mantenía sus ojos cerrados para centrar su atención en controlar el maná interno dentro de su cuerpo, su maestra Beatriz repentinamente interrumpió su práctica rutinaria con pasos caóticos.
"¡Nelldir, prepárate de inmediato!" ordenó su maestra.
Nelldir se sorprendió por la repentina orden.
"¿Qué sucede, maestra?" preguntó.
"¡Las noticias son ciertas! ¡Se ha descubierto unas nuevas ruinas inmortales en el norte del continente!"
Los ojos de Nelldir se abrieron de golpe.
La noticia que trajo su maestra era sin lugar a dudas, una noticia enorme que pronto se extendería por el mundo y provocaría temblores en todo el continente.
¡Unas nuevas ruinas inmortales fueron descubiertas!
Nelldir se estremeció al imaginarse el caos que pronto se extendería con el descubrimiento de estas nuevas ruinas.
Innumerables magos monstruosos que se mantienen ocultas, saldrían de sus guaridas cuando les llegue la noticia. Una oleada de magos de todas partes del continente sin duda buscaría ser los primeros en buscar los tesoros escondites dentro de las ruinas, y este furor de codicia y deseo barrera por todas partes.
Su maestra no dudó en tirar abajo el candado que mantenía el viejo almacén cerrado. Abrió las puertas de par en par, y comenzó a recoger todas las pociones de salud y enérgicas que tenía acumuladas en varios estantes dentro del almacén.
Nelldir había visto muchas veces a su maestra Beatriz sacar pociones del almacén para utilizarlas durante una misión, pero jamás vio a su maestra cargar todas las pociones en una mochila enorme. Esto revelaba la importancia que su maestra le estaba dando a estas ruinas descubiertas.
Su maestra Beatriz al igual que el resto de magos del continente, buscaba ser la primera en ingresar a las ruinas y hacerse con los tesoros escondidos.
Nelldir sabía que su maestra se había quedado estancada en su nivel desde hace mucho tiempo, sin poder avanzar. Así que estas ruinas descubiertas podían significar una posibilidad de avance para su maestra. Y Nelldir como su fiel discípulo, no dudaría en acompañar a su maestra para ayudar en todo lo que pudiera.
Los puños de Nelldir se apretaron con fuerza, y sus ojos que habían estado calmados hasta hace un momento, se volvieron fríos y con un afilado resplandor de determinación.
Nota:
la idea seria que el protagonista aparte de haber vivido una vida como discipulo-maestro con Belatriz, tambien hayan tenido una relacion de amantes no oficila. O sea, Belatriz es una hermosa mujer madura tipo milf con un toque altamente sensual en su rostro y cuerpo. Ella fue quien le enseño a ser hombre a su discipulo, acostandose con él una vez entro en la adolescencia.
Es por ello que Nelldir no solo ve a Belatriz como su maestra, sino tambien como la mujer que le enseño a ser un hombre.
Alto similr a la relacion de Yuuji con la oficial del fbi que lo acogio en el anime Grisaia series~
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Otra forma de inicio N°7
Capítulo 01
¡Doloroso!
¡Qué doloroso!
¡Me duele mucho la cabeza!
Una nebulosa y casi inentendible escena de ensueño en donde podía ver lo que parecía ser mucha sangre derramada en un suelo de tierra y un carruaje volcado prendido fuego en la distancia, se hizo añicos en un instante. Mis pensamientos parecían regresar desde la oscuridad a mi cuerpo. Rápidamente me desperté alarmado y asustado debido al increíble dolor anormal de cabeza que sentía.
Agh... Con mis manos sostuve y me estiré mi cabello en un intento de aliviar el dolor. Pero no dio resultado, el dolor se asemejaba a algo punzante incrustado dentro. Era tan insoportable, que caí desde la silla en la cual estaba sentado.
Mi cuerpo se desplomo, y estuve tembloroso y sin moverme por un largo rato.
Estando en el suelo, note que piso era de madera vieja y sucia, claramente no se había limpiado bien, ya que podría ver el polvo seco juntado entre las ranuras de la madera. Pero no solo era polvo, sino que también había botellas vacías de licor y cerillas de tabaco o hasta, alcohol derramado en pequeños charcos.
Cuando el punzante dolor empezó a desvanecerse, dejé escapar un suspiro mientras me senté mareado en el suelo y al observar el lugar y ver las mesas, algunos ebrios que estaban dormidos sobre sus sillas o roncando en el mismo suelo sucio sin más mínimo escrúpulo, recordé donde estaba.
Estoy en el Hormiguero.
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