Capítulo 01 – Capítulo 01


La mayoría de los acontecimientos históricos no tiene forma de predecirse, el actual rey del reino de Salvatore sabía perfectamente esto. Es por ello que cuando supo la noticia de una repentina y sorpresiva invasión en las fronteras con el país vecino de Estamburg, no se mostró sorprendido, sino que inmediatamente actuó en consecuencia de la noticia. Para saber cómo actuar lo primero era entender la situación, de este modo envió espías e investigadores para reunir información mientras enviaba soldados a posicionarse en lugares estratégicos para defenderse si los invasores avanzaban más hacia el norte, en donde está la capital.

De este modo no tardo en descubrir lo que ya había estimado, la invasión era efectivamente dirigida por altos comandantes del país vecino, y todo apuntaba a que debido a la crisis situación económica del país, el actual rey de Estamburg había iniciado una invasión para apoderarse de la zona este del reino.

¡Ja! ¿Acaso creen que pueden pisotearnos y robarnos delante de nuestras narices a cómo gusten?

El rey se hecho a reír cuando recibió el informe. Su risa resonó en todo el palacio, pero muchos de los altos mandos que se habían reunido para afrontar la situación pudieron distinguir claramente que la risa de su alteza era claramente una risa llena de ira. Algunos pequeños funcionarios se pusieron nerviosos y acudieron a limpiaron el sudor con sus pañuelos.

El rey hizo un bollo el informe en sus manos y lo aventó sobre la mesa. 

Los nobles miraron el bollo de papel por un segundo y luego volvieron su mirada hacia el trono.

El rey no mostraba expresión alguna en su rostro cuando llamó a un nombre.

“Conde Belmoor.”

“Sí, su señoría.” Un hombre alto y de contextura robusta se levantó de inmediato. Vestía un elegante uniforme rojo con varias medallas colgando de su pecho. A primera vista claramente se podía decir que este hombre no era simple. Su rostro reflejaba orgullo, pero al mismo tiempo experiencia. Mucha experiencia en la guerra.

Aunque si habría algo a destacar del hombre era una horrible cicatriz que tenía en su mejilla izquierda el cual, según los rumores, fue producto de una incursión de años atrás en donde la espada de un soldado enemigo casi le abre la mandíbula al atravesar la zona baja de su mejilla.

El rey asintió levemente a la rápida respuesta del hombre, y luego apunto con su dedo al bollo sobre la mesa.

“Quiero que prepares todo, alista a los soldados y…” el tonó del rey se volvió extremadamente frío cuando agrego: “extermina esa peste de Estamburg.”

“A sus órdenes, majestad.” El conde se inclinó.

El resto también le sigue el ejemplo y se inclinaron.

De este modo, la guerra entre el reino de Salvatore y el reino de Estamburg comenzó.


Pero ese mismo día que inicio la guerra, una noticia también se dio a conocer.

La noticia correspondía a la esposa del conde Belmoor que estaría dirigiendo al ejército.

La esposa estaba embarazada.

El Conde Belmoor quería quedarse en casa a acompañar a su esposa y ver el nacimiento de su hijo, pero no podía. Recogió su armadura y su espada, y se marchó a las filas. La guerra pocas veces termina pronto, así que el conde estimo que estaría fuera de casa por una larga temporada. 

Cuando se despidió de su esposa, no se olvidó de darle un beso al vientre y desear que nada saliera mal para su hijo por venir mientras no estuviera. También ese mismo día envió a llamar a sacerdotes de la iglesia para que bendijeran el vientre de su esposa con un sano nacimiento. Los sacerdotes obedecieron las órdenes del conde, y realizaron sus oraciones en nombre de la diosa Grella, la diosa de la fertilidad y la salud.


De este modo el conde se sintió más aliviado cuando se alejó y se dirigió al frente.

Pero… las cosas no siempre salen como se creía.

Nueve meses después.

Una noticia le llego al conde que estaba dirigiendo la guerra en a lejana fronteras del reino. Una noticia que venía especialmente desde su casa.

La noticia era sobre el nacimiento de su hijo.

El nacimiento fue sin problemas, su esposa no tuvo complicaciones a la hora de dar a luz y estaba en reposo mientras que el niño nacido era un varón.

El conde se puso especialmente feliz cuando supo que su hijo era un varón.

Finalmente tenía un sucesor para la familia.

Pero su alegría se vio completamente ensombrecida cuando cinco meses después del nacimiento, una nueva noticia llego a sus oídos.

Y esta vez no la noticia no había venido desde su casa, sino desde rumores de la capital.

El chisme que se rumoreaba era que, el hijo recientemente nacido del conde belmoor resulto ser… un invalido que no podía hablar.


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