Capítulo 1:
“Supongo que… he reencarnado, ¿cierto?”
Ese fue el murmullo que repentinamente dejo escapar un pequeño
niño de 12 años que estaba parado delante de una ventana, observando el
increible paisaje de una ciudad medieva que parecia sacado de libros de la
historia media o de peliculas.
Su nombre era Philip, y era el hijo menor de la Casa
Belmoor.
En una situacion normal, Philip no se hubiera sorprendido
por el paisaje de la rustica ciudad medieval si no fuera porque hoy temprano en
la mañana, se desperto sobresaltado y con su cuerpo bañado en un asqueroso
sudor frio. Al principio no se percato de la situacion. Simplemente habia tenido
una extraña pesadilla.
No podia recordar con exactitud lo que habia visto, pero una
sensacion ardiente se habia quedado en su cuello. Esa sensacion le hizo
palidecer, de inmediato toco con sus dedos temblorosos su cuello y lo
inspecciono. Dejo escapar un suspiro al notar que la suave piel de su cuello
estaba totalmente sana. No habia herida alguna, pero esa ardiente sensacion que
aun parecia sentir desde su pesadilla le dio la impresión como si algo hubiera
atravesado su cuello. Algo aterrador y escalofriante.
Sacudio su cabeza para hacer a un lado el creciente miedo
en su interior y se dispuso a levantarse.
Cuando hizo a un lado las sabanas para ponerse de pie, lo
notó.
La habitacion estaba a oscuras, pero incluso así la silueta
de los muebles, la cama, y el mismo tamaño de la habitacion no era la misma que
su habitacion.
Sus ojos se abrieron de la sorpresa.
“¿Qué diablos es esto? ¿Sigo en una pesadilla?” Se
preguntó.
***
Luego de eso, casi deja escapar un grito cuando encendio
las luces y vio que estaba en una habitacion completamente diferente a como la
recordaba. Su cama pequeña fue reemplazada por una enorme cama con docel de
aspecto caro, lo mismo ocurrio con sus muebles que pasaron de ser unos muebles
viejos y gastados a ser muebles enormes que parecian recien sacados del
emboltorio. Lo mire por donde lo mire, esta era la habitacion de alguien rico.
¡Espera un segundo!
Miro sus manos, y noto algo que lo habia estado
incomodando.
Sus manos… ¿no eran muy pequeñas?
¡Imposible! ¡Eso es…!
A toda prisa corrio hacia el espejo que estaba en la pared.
Debido a la prisa, casi se tropieza pero logro pararse frente al espejo.
Lo que vio reflejado era…
Un niño.
Un hermoso niño de cabello castaño revoltoso con piel
palida y unas lindas pecas.
Los ojos del niño eran grandes y de color azulado, mientras
que sus orejas de alguna forma parecia algo alargado y estirado. Tenia que admitirlo,
este era el niño más hermoso que habia visto jamas en persona. Las señoras
mayores sin duda soltarian un Kya~ al ver lo tierno y lindo que era este mocoso,
y no durarian en correr y envolverlo en sus brazos.
Pero…
Sigo soñando, ¿cierto?
Esto no puede ser real, ¿cierto?
Mi cuerpo se estremecio con el mocoso que tenia enfrente.
Mi mente se negaba a aceptarlo.
¡Esto no puede ser posible! ¡Es simplemente imposible que
suceda algo así! ¡Santo dios!
Pero ante las evidencias frente a mis ojos, no me quedaba
de otra que aceptar la nueva realidad.
“Eh… reencarnado.”
***
“Todavia me cuesta creerlo.” Dije, mientras estaba parado
observando el increible paisaje medieval desde la ventana. Ya habia transcurrido
un rato desde que desperte. Luego de confirmar que me he convertido en un
mocoso, estuve buscando pistas para descubrir de quien era este cuerpo en el
cual desperte. Tras fruncir el ceño y jalarme el cabello en frustracion, de
alguna forma mi cedebro hiz un click y decenas de recuerdos vinieron a
mi mente.
Philip Belmoor, 12 años de edad.
El hijo menor del Conde Belmoor.
Esa era mi nueva identidad.
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