Capítulo 0 – Capítulo 0


No era consciente del daño que me estaba haciendo a mí mismo.

O esa era la mentira que quería creer, pero la verdad era otra. En lo más profundo de mí interior, era consciente del daño, pero sentía miedo de enfrentarlo. Sentía miedo de enfrentar al mundo y a la realidad que tenía enfrente. Sentía miedo de… verme en un espejo y darme cuenta de lo que me había convertido.

Un NEET de 35 años.

**

Era otro día más, la luz del día se había escondido y la noche había caído. Como siempre, el viejo poste de iluminación que tenía enfrente de mi cuarto se encendió. Pude ver su luz encendida por las ranuras de mi persiana que estaba bajada.

En mi cuarto totalmente a oscuras, yo, un gordo feo de 35 años que no trabaja ni estudia, me encontraba sentado enfrente de un monitor, jugando a videojuegos.

Mientras movía el ratón de un lado a otro, aprete mis mejillas gordas en concentración. El sonido de explosiones y disparos resonaban en mis oídos por medio de mis auriculares. Este era el nuevo shooter que habia salido hace poco al mercado, tras instalarlo me había pasado toda la semana jugándolo.

Esa era mi rutina, jugar videojuegos desde que despierto hasta que duermo.

Era lo único que hacía en mi vida.

Y cuando sentía hambre, abría sigilosamente mi puerta para recoger un plato de comida que mi madre siempre dejaba a un costado de mi puerta.

Ni bien recogía el plato, cerraba de prisa la puerta como si huyera o me escondiera de algo.

La realidad es que sentía fobia hacia la gente y al exterior en general.

Fuera de este cuarto, sentía nervios y miedo de conocer a la gente.

Al inicio esta fobia solo era hacia desconocidos, pero con el paso de los años desde que me convertí en un NEET, esta fobia también se fue ampliando a familiares, amigos y ahora… hasta mi propia madre.

Cuando termine de comer el plato de cómica, vuelvo a colocar el plato vacío en el mismo lugar.

La noche siempre era mi parte favorita del día, era tranquilo y relajante. Esta parte del día era el momento en donde el mundo entero parecía caer en silencio y oscuridad. Era simplemente lo mejor del día.

A veces deseaba que las 24hs del día fuera siempre de noche.

Cada vez que caía la noche, era un momento en donde yo podía salir de mi cuarto y bajar al comedor para llevarme algunas botellas de agua o ir al baño a pegarme una ducha por oler a sudor oloroso.

La noche simplemente era genial.

Ese miedo interno que solía sentir se aligeraba cuando la noche caía, y podía subir y bajar las escaleras de la segunda planta sin titubear o sentir pánico.

Siempre que caía la noche y me decidía a salir de mi cuarto, mi primer objetivo siempre era confirmar la habitación de mi madre. Mi padre falleció cuando yo era simplemente un mocoso revoltoso, así que mi madre me crio sola. Tras abrir sigilosamente la habitación de mi madre y confirmar que ella estaba durmiendo, dejó escapar un suspiro de alivio y vuelvo a cerrar la puerta sin hacer ruido.

Esa era la rutina.

Fuera de esa rutina no conocía nada más.

El mundo exterior era un desconocido para mí. Con el paso de todos estos años, ya no recordaba cuando había sido la última vez que abrí la puerta de casa para salir afuera, al patio a tomar aire.

Lo último que recordaba era que, un día simplemente ya no podía salir fuera.

Cada vez que daba un paso hacia la puerta con la intensión de salir fuera de casa, mi corazón se aceleraba y mis nervios y sudor aumentaban.

Sentía que me asfixiaba y que mis piernas temblaban.

Sentía… miedo.

Al final, regresé a mi cuarto y volví a cerrar la puerta.

**

¡Victoria!

Alcé mi puño al aire y cante victoria.

En el monito, el anuncio de partida ganada se mostraba con letras grande, parpadeantes y llamativas.

Esta era la decimosexta partida que ganaba hoy.

Me sentí feliz.

Finalmente, mi nombre subió en el ranking del juego y se posiciono en el primer lugar.

Aunque tengo que admitir que esta partida había sido bastante difícil, me seque el sudor grasiento de mi frente y me levante de mi silla. Mi silla hizo un rechinido cuando mi pesado cuerpo se despegó de ella.

Mi estomago gruñía.

Tengo hambre.

Camine y pegue mi oído a mi puerta.

Espere unos segundos.

No hay ruido en el pasillo, madre ya debe haberse ido a dormir. Pensé.

Abrí ligeramente la puerta y observé el plato de comida.

¿Eh? ¿Está vacío?

El plato que mi madre siempre deja con comida al lado de mi puerta, estaba vacío. Era el mismo plato de comida que ayer comí y lo dejé allí.

Qué raro.

Normalmente madre siempre lo cambia por otro plato con comida.

Me frote mi barbilla con ojos sospechosos.

Salí al pasillo y me asomé para ver la planta baja.

El comedor estaba con las luces apagadas y en silencio. No había ruido alguno en toda la casa.

Mientras comencé a bajar las escaleras, recordé que hoy tampoco había visto que las luces del pasillo se hubieran encendido en ningún momento. Madre tenía la costumbre de siempre, encender la luz del pasillo que da a mi cuarto.

Por ello, siempre veía el reflejo de la luz encendida por debajo de mi puerta.

Pero hoy no había visto ninguna luz.

Era extraño.

“… Ma-madre.” Llamé con voz ronca y tartamudeante a la habitación de mi madre.

Nadie contesto.

Mi voz quizás era demasiado baja, así que abrí silenciosamente la puerta y entre a la habitación.

Lo primero que me percate era que había un ligero olor extraño en la habitación.

Madre seguía durmiendo en su cama, tapada con las frazadas.

“… Madre… ¿estas bien?”

Volví a llamarla, pero no me respondió.

Sentí un ligero malestar en mi interior.

Comencé a acercarme a la cama donde estaba mi madre.

Mientras di mis pasos, algo en mi interior me daba un mal presentimiento. Algo en mi interior, me gritaba que no me acercara, me advertía a gritos que, si daba un paso más, lo que vería me dolería mucho.

Ese mal augurio en mi interior me gritaba que no viera lo que tenía enfrente.

Pero con mis manos temblorosas, recogí la frazada que estaba encima de mi madre y las moví hacia un lado.

“…”

Allí lo vi.

Era mi madre.

Después de tantos años, el rostro dulce y juvenil que yo recordaba de mi madre cuando iba a secundaria. Aquel cabello oscuro y resplandeciente, junto con esa piel lisa y cuidada, ahora… tenía arrugas y estaba seca. El rostro arrugado y el cabello con canas de mi madre me hizo estremecerme y me hizo ser consciente del tiempo que había pasado.

Mi madre ya no era aquella mujer joven y hermosa que yo recordaba del secundario, sino que ella era ahora una mujer anciana y con canas.

Su piel ya tenía arrugas y su rostro mostraba un claro agotamiento y cansancio.

Sus ojos abiertos y miraba al techo sin pestañear.

Al ver esto, mi cuerpo se quedó petrificado y sentí como si algo se rompió en mi interior.

“…ma…mamá.” Llamé, pero ella ya no respondió.

Su cuerpo… ya no mostraba signos de vida.

Fue en ese momento en donde me di cuenta del gran error que siempre había estado negándome a enfrentar.

La realidad en lo que me había convertido.

Ese rostro agotado y cansado con el cual murió mi madre, fue el clavo doloroso que penetro en mi corazón, derribando aquella barrera que yo pase todos estos años formando a mi alrededor.

Esa barrera invisible pero presente en mi corazón, era la barrera que mi inconsciente había creado para ocultarme a mí mismo de lo que yo era.

La realidad de que mi vida ya no tenía sentido en este mundo.

Yo ya no servía.

Todos estos años de ser un NEET, me habían arruinado y mi vida social, laboral y educación, estaba dado por muerto.


 1350p

 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Cultivation Technique Incubus Primordial (Novel +18) (del 2019)

el dia que el mundo se volvio loco jaja

Idea para nueva novela isekai