Capítulo 02 - Capítulo 02


No sé exactamente cuándo tiempo estuve sumergido en la oscuridad.

Mis sentidos se sentían desorientados, como si flotada en el espacio. Sin rumbo aparente ni dirección, simplemente flote en la nada misma, siendo absorbido por la oscuridad infinita que me rodeaba.

De pronto, comencé a sentir que mi conciencia estaba regresando.

De alguna forma, sentí que tuve un sueño.

Un sueño extraño que no podía recordar con exactitud.

Solo sentí que mi cuello estaba ardiendo.

Sintiendo que me ahogaba, que no podía respirar, abrí mis ojos abruptamente y comencé a toser.

¡Tos! ¡Tos!

Tosí y escupí saliva.

Mi corazón latía acelerado y mi cuerpo estaba empapado en un asqueroso sudor frio.

También me dolía la cabeza.

Mareado y desorientado, observe el lugar. Era una especie de fabrica enrome abandonada, con altos pilares que sostenían el techo viejo con vigas gastadas y repleta de polvos. La luz del sol entraña como pequeños rayos por los huecos que había en el techo, y a los lados, en la parte superior había ventanas corridas las cuales no permitían el ingreso de la luz debido a que estaban sucias y amarillentas.

El lugar daba un ambiente depresivo y sombrío.

Había olor a suciedad, humedad e incluso olor a orina.

Mi rostro se contrajo al sentir el maloliente olor a esto último mencionado, y luego gire mi mirada hacia un rincón cercano y observo que había varios chicos jóvenes que estaban durmiendo en el suelo. Algunos roncaban y otros simplemente no se movían, parecían sin vida.

La apariencia de los jóvenes era sucia y claramente sus ropas revelaban que eran indigentes. No tenían zapatos y alguno que otro, tampoco tenía ropa superior y solo vestían unos shorts rústicos de tela vieja.

¿Qué diablos es esto? Pensé.

Intente levantarme algo alarmado, pero mi cuerpo se sentía increíblemente rígido y pesado.

Entre los chicos que estaban tirados por el lugar, algunos parecían estar despiertos, pero sus mentes parecían estar en otro lado. Sus miradas estaban vacías y perdidas, mientras que se reían y miraban al aire como si estuvieran viendo algunas maravillas flotar allí.

Aunque no había nada allí.

Sus mentes estaban en otro mundo colorido.

Cuando un ligero aroma a humo dulce ingreso en mi nariz, inconscientemente me percate del lugar en el que había despertado.

¡¡Una cueva de indigentes adictos!!

¿¡Pero como!? ¿Cómo llegue aquí? ¡¿Dónde es esto!?

Aterrado, me intente alejar del grupo, pero una voz me llamo.

“Oye, Eugeo, ¿A dónde vas, hombre?”

Me gire rápidamente para ver que uno de los tipos que estaban roncando, se había despertado. Era un joven de cabello corto y rostro cuadrado que se sentó, tambaleante, y me miro con un leve fruncimiento de ceño.

El tipo aun lucia drogado, pero no tanto como los que se estaban riendo mirando a la nada.

“…”

No le respondí, mi cuerpo se petrifico y mi corazón parecía detenerse.

No olvido que hace tan solo un rato era un gordo hikikomori de 34 años que vivía encerrado.

Al despertarme en este lugar, sin respuestas y confundido, mi mente estaba siendo sobrecargada de información y preguntas.

“… Y-y-yooo solo estaba…” intente responderle, pero mi vos tartamudeo y casi me muerdo la lengua en mi estado de nervios.

… ¡Mierda!

Sentía ganas de golpearme a mí mismo por ser un completo inútil.

¡Tienes 34 años, joder! ¿Cómo diablos te puedes seguir poniendo nervioso al hablar con un mocoso más joven que tú?

Aprete mis dientes y volví a intentarlo.

“Yo… yo desperté aquí, y no sé dónde estoy.”

“¿Eh?” el tipo inclino la cabeza, mirándome con ojos confundidos. “¿Qué diablos dices, Eugeo?”

El tipo me lanzo una mirada llena de dudas.

A su lado, sin que me diera cuenta, otro tipo más gordo también se levantó y había estado escuchándonos.

Este nuevo se rio.

“¡Jajaja! ¿Qué te sucede, Eugeo? ¿Acaso esta maravilla te hizo perder la memoria?” se rio el gordo mientras sacudió fanfarronamente un pequeño frasco de vidrio que contenía una pequeña cantidad de un extraño polvo multi colorido.

“¡Diablos, Gordón! ¡Aun te queda polvo estelar!”

“Sí, pero es lo último que me queda así que no lo compartiré con nadie.”

“Vamos, amigo. No seas mezquino y compárteme un poco.”

El tipo intento convencer al gordo que le compartiera el extraño polvo colorido que estaba encapsulado en la pequeña botella de vidrio, pero el gordo bramo. “¡Te acabaste lo tuyo y ahora vienes a quitarme lo mío! ¡Sigue soñando, no te daré nada!” y escondió nuevamente el pequeño frasco dentro del bolsillo de su ropa.

Note que a diferencia de muchos de los jóvenes que estaban casi sin ropa, había un par de jóvenes que vestían unas ropas de aspecto un poco más caras y lujosas. Aunque debido a la suciedad y las arrugas, dicha ropas habían perdido todo su brillo y parecían trapos mojados grises.

Pero mis sentidos no me engañaban, estos mocosos eran claramente mocosos con dinero.

Esa era la impresión que sentía al ver sus ropas, o las ropas que estaban tiradas en los alrededores.

¿Acaso este lugar no era una cueva de indigentes adictos, sino de mocosos ricos adictos?

“¿Qué sucede, amigo? Has estado callado todo este tiempo.” Luego de que el gordo se negara a compartirle el extraño polvo en el frasco, el tipo regreso nuevamente su mirada hacia mí lado.

El gordo asintió a las palabras del tipo.

“Cierto, normalmente eres el que más bullicio hace, pero ahora…” sus ojos entrecerrados me miraron a los ojos. Inconscientemente intente bajar mi mirada con mi rostro pálido.

“… No puede ser posible.” El gordo murmullo asombrado de lo que estaba viendo. “¿Oye, enserio has perdido la memoria?” preguntó, esta vez en un tono asombrado y sin juegos. Por su tono estaba claro que estaba dudando seriamente.

“¡Diablos, no parece ser el mismo!”  el otro tipo también estaba asombrado, se levantó de un salto y corrió hacia mí para agarrarme de los hombros y mirarme de cerca. Inconscientemente me asuste de un acercamiento tan repentino y quise retroceder, pero el tipo me sostuvo para que no me moviera.

“…”

“…”

Ambos nos miramos a los ojos, su mirada era intensamente seria que me hacía sentir nervios y el deseo de alejarme.

“…  Mierda, parece real.”

“Déjame a mí, hazte a un lado.” El gordo también se acercó y empujo al molesto tipo a un costado. Luego se paró enfrente de mí y me hizo la pregunta.

“Eugeo, dime, ¿recuerdas cómo te llamas? ¿Recuerdas el apellido de tu familia?”

Su pregunta me hizo abrir los ojos.

… ¿acaba de llamarme Eugeo?

Sintiendo unas palpitaciones en mi interior, comencé a buscar en todos lados con desesperación.

“¡Oye, oye, cálmate!”

tanto el gordo como el otro tipo se adelantaron para intentar calmarme.

El gordo noto mi búsqueda desesperada y me pregunto.

“¿Qué estas buscando?”

“… ¡U-Un espejo! ¡Necesito un espejo!”

“¿Espejo?” el gordo y el tipo intercambiaron miradas. ¿Espejo dice? ¿Por qué busca un espejo?

“Mira, allá hay un espejo, aunque está cubierto de polvo y mugre.” Señalo el tipo hacia un tablón de madera vieja que estaba apoyado sobre una de las vigas.

Corrí hacia la viga y me agaché delante del tablón de madera. Aunque no era un tablón de madera, se parecía, pero no lo era. Pase mi mano de arriba hacia abajo y el polvo se despegó y se revelo que debajo era un vidrio. Nomás que el polvo seco encima le hacía parecer a un tablón de madera.

El espejo aún estaba sucio y mugriento, pero fue suficiente para ver el reflejo.

Lo que vi en el reflejo era… un mocoso de unos 14 años.

Un mocoso de ojos rojizos con cabello rubio despeinado.

Sentí que mi cuerpo tembló al ver esta escena.

La loca suposición que había estado en mi mente desde que desperté en este loco lugar, finalmente se hizo real.

He reencarnado en el cuerpo de otra persona.

 

**

Gordon y Spencer se miraron con rostros preocupados.

Ambos podían ver el asombro y preocupación en los ojos del otro.

“No sabía que el polvo de estrella tenía este efecto de hacerte perder la memoria.” Murmuro Spencer, rascándose la mejilla mientras miraba a su amigo, Eugeo Rowling, que estaba mirándose y tocándose la cara delante de un espejo. Como si no se pudiera reconocer a sí mismo en el reflejo.

Ambos conocen a Eugeo desde hace la infancia.

Conocían el típico temperamento rebelde y gritón de Eugeo, siempre que iban a comprar el polvo de estrella a los barrios bajos, Eugeo era el primero en hablar y en comprar.

Debido a su carácter rebelde y problemático, Eugeo se había convertido en una vergüenza para la familia Rowling en los últimos años.

Gordon y Spencer tampoco podían criticar a Eugeo, ya que ambos también eran adictos a las drogas mágicas que llegaban de contrabando desde la capital o al alcohol y al cigarrillo.

La diferencia entre Gordon y Spencer con Eugeo, era que estos dos eran simplemente unos hijos bastardos de unas familias de pocas influencias y poco reconocimiento en el mundo nobilico. En cambio, Eugeo, era nada más ni menos que… ¡El tercer hijo y heredero de la Casa Rowling!

La Casa Rowling era una antigua casa aristócrata de alta nobleza, y si bien en las últimas décadas había estado en continuo declive, no dejaba de ser una casa noble con mucha influencia y reconocimiento en las altas esferas del imperio.

Que un heredero de una casa de tan alto prestigio estuviera metido en las drogas mágicas era una total vergüenza para el apellido de la casa noble.

Eugeo Rowling se había convertido en la vergüenza del apellido Rowling.

Muchos murmuraban que los antiguos ancestros que llevaron al apellido Rowling a la cúspide de la supremacía hacen cientos de años atrás, hoy se sentirían totalmente defraudados con sus descendientes si vieran el estado en el que Eugeo se encontraba.

Gordon y Spencer como los actuales amigos adictos de Eugeo, tenían un leve temor a que la Casa Rowling en algún futuro, algún día, pudieran iniciar una exterminación de malas influencias para alejar a Eugeo de las drogas y las malas adicciones. Si eso sucediera Gordon y Spencer temían ser los primeros en ser eliminados por la Casa Rowling.

Y ese temor no era injustificado, ya que casos similares habían ocurrido en el pasado con otras casas nobles de la capital o de otras ciudades.

Pero al mismo tiempo, Gordon y Spencer se negaban a alejarse de Eugeo por una simple razón.

… ¡El dinero!

Sin Eugeo a su lado, entonces… ¿¡Como diablos podremos pagar más polvo estelar a los traficantes!?

El polvo estelar, una de las drogas mágicas más populares en la actualidad, no era barato. Cada gramo de polvo estelar podría llegar a costar hasta 50 monedas de plata por gramo. ¡Era una cantidad de dinero que ni Gordon ni Spencer tenían!

Allí es donde entraba Eugeo y la poderosísima casa Rowling.

Eugeo tenía un carácter tan fanfarrón y hasta arrogante, que incluso gran parte de las compras de polvo estelar, las pagaba él con el dinero que lograba extraer de su casa Rowling.

Eugeo era el monedero andante de todos los pobres adictos de familiar nobles sin título, que no tenían dinero para comprar el polvo estelar.

Y así querían continuar, pero Gordon y Spencer intercambiaron miradas con preocupación y miedo.

Conociendo el carácter de Eugeo, no creían que él estuviera actuando para jugarles una broma.

Entonces, la única opción que quedaba era que…

¡Eugeo realmente ha perdido la memoria por efecto secundario de consumir el polvo estelar!

Y si esto sucede, entonces, Gordon y Spencer no pudieron evitar estremecerse de miedo.

¡Si realmente Eugeo perdió la memoria, la Casa Rowling no podría ignorar esto!

¡La Casa Rowling estallaría en enojo y se vengaría contra los culpables!

Gordon soltó un gemido como un cerdo asustado, mientras que Spencer tembló de miedo.

Ambos corriendo hacia donde estaba Eugeo para hablar.

“¡Oye, Amigo! ¡Tranquilízate, no necesitamos hacer un escándalo de esto, nosotros dos podemos explicarte todo!

“¡Cierto, así no preocuparemos a tu familia! ¡Te explicaremos todo lo que debes saber, y no habrá necesidad de que tu familia se entere de esto!”

Los dos estaban agitados y con miedo, agarraron a Eugeo y tenían la intención de arrastrarlo hacia atrás para que no saliera de la fábrica abandonada, pero repentinamente… un temblor se sintió en el suelo y ruidos se empezaron a escuchar afuera.

Eran sonidos como si una marea de personas estuviese acercándose a la fábrica.

¿Qué diablos es ahora?

Los demás adictos que habían estado roncando, comenzaron a despertar confundidos por el ruido.

Finalmente, el sonido de un pitido sacudió todo el lugar.

*Piiiiiiiiin*

Gordon, Spencer y el resto de los adictos que había comenzaron a despertar, reconocieron ese pitido.

“¡Oh, mierda, nos han encontrado!”

“¡La policía imperial a encontrado este lugar! ¡Huyamos rápido!”

En un instante, se desato el caos en la fábrica.

Todos los adictos desnudos o con ropa, se levantaron y huyeron desesperadamente hacia todos los lados. Similar a una marea de cucarachas, los adictos comenzaron a correr por sus vidas.

Gordon y Spencer también huyeron, arrastrando con ellos al sorprendido Eugeo que no parecía entender nada de lo que estaba sucediendo.

Gordon se adelantó y levanto una tapa de madera que estaba en el suelo. Debajo de la tapa, era un pequeño túnel que conectaba con un agujero de desagüe abandonado. Gordon salto dentro, Spencer le sigue, pero cuando Eugeo estuvo por saltar, una explosión de fuego hizo estallar una pared cercana.

La onda expansiva hizo volar a Eugeo unos cuantos metros.

Gordon y Spencer vieron el fuego, y aterrados, no dudaron en tapar el agujero de vuelta con la madera y huir solos, abandonando a Eugeo.

**

Mis oídos zumbaban con un aturdidor pitido.

Mi cabeza se tambaleaba y mi vista estaba desenfocada.

Me toqué con mi mano y sentí un ligero liquido caliente en mi frente. Me di cuenta al verlo, que era sangre. Mi frente estaba sangrando y la explosión me había dejado completamente aturdido.

Alce mi mirada hacia el fuego, y observe que la pared que antes estaba allí, había sido completamente destruida por la explosión y dio lugar a un enorme agujero que conectaba al exterior de la fábrica.

El polvo y el humo inundo todo el lugar.

Sacudí mi cabeza, mientras el pitido aturdidor en mis oídos poco a poco se fue aclarando y entonces, noté que el lugar estaba lleno de gritos y gemidos de dolor.

Parece que había muchos que no habían podido escapar antes de que la explosión los derribada.

De alguna forma, mi cabeza se sentía pesada y fruncí el ceño.

Muchas imágenes parecían surgir delante de mis ojos.

No me costó esfuerzo identificar inmediatamente a esas imágenes que pasaban a gran velocidad enfrente de mis ojos, como los recuerdos de este cuerpo.

Eran los recuerdos de la persona que había estado en este cuerpo antes de que yo apareciera.

Cientos de miles de recuerdos surgieron e invadieron mi cabeza en solo segundos.

Eugenio Rowling, tercer hijo de la Casa Rowling.

Ese era el nombre completo de este cuerpo.

El polvo en el aire y el humo poco a poco se fue aclarando, mientras los pocos adictos que aun podían pararse, volvían a intentar escapar de la fábrica.

Pero una figura se acercó del otro lado del polvo y el humo.

Era un hombre alto, de cabello bien peinado y su rostro llevaba una expresión fría mientras se acercaba. Vestía un uniforme militar de color azul oscuro que tenía una pequeña estrella blanca en su lado izquierdo. Los bordes de su uniforme estaban adornados con color dorado y sus botas eran altas de cuero grueso.

Al verlo entrar, pisando los escombros y parándose en ellos.

Super de inmediato quien era esta persona.

Normalmente no lo hubiera sabido, pero los recuerdos que habían surgido en mi cabeza se habían adaptado a mi mente y ahora, podía identificar y reconocer quien era esta persona.

Su nombre eran Roland Mustang.

El actual comandante de la policía imperial en la ciudad de Lizandria.

Y también… era mi tío.

El hombre alzo su mano y esperando unos momentos, ordeno con un grito en voz alta.

“¡Adelante, arresten a todos en este lugar y rastreen a los que huyeron!”

De inmediato, una respuesta fuerte y con múltiples voces bien entrenadas, respondieron todas al mismo tiempo con un: “¡A las ordenes, comandante!”

Entonces, una marea de militares con el mismo uniforme entró y comenzaron a capturar a todos los que estaban en el lugar y los que intentaban huir desesperados.

Mi cabeza se sentía mareada mientras veía este caos desde el suelo.

Sentí mi cuerpo pesado y lo último que vi, fue a los militares de la policía imperial atrapando a los adictos y una figura caminando hacia mí.

Alce con mis últimas fuerzas mi mirada hacia arriba, y vi que era Roland, mirándome con una complicada expresión.

Luego de eso, caí inconsciente.

2810p

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