Capítulo 01 – Capítulo 01
Ayer me
quede hasta altas horas de la noche despierto.
Estaba
estudiando para un examen que tendría en unos pocos días.
Este examen
era muy importante para mí, en caso de desaprobarlo podría verme obligado a
tener que recursas la materia.
Llenos de
nervios, estudie hasta que el sol del amanecer comenzó a aparecer en el
horizonte.
Cuando se
hizo las 8 de la mañana, finalmente me desplome sobre mi cama.
Deje puesto
mi alarma para que sonara en la tarde para mi trabajo nocturno y cerré mis
ojos.
Me sumergí
en un sueño…
En donde…
¿estoy flotando en el vacío?
¿Qué diablos?
Flote en el vacío
como si estuviera en el espacio.
Podía ver
miles de estrellas brillantes a lo lejos.
Estoy en
un sueño, ¿cierto?
¿Pero cómo
es que sigo consiente?
¿Acaso
esto es un sueño lucido?
“¡Hola!”
Grité al vacío. “¿¡hay alguien aquí!?”
Pensé que
nadie me respondería, pero un repentino resoplido vino desde algún lado de este
vacío estrellado.
Luego una
misteriosa voz que sonaba a la de un anciano me hablo.
“… Muchacho,
no grites que nadie te escuchara en este maldito lugar.”
“¿Qué?” miré
a todos lados en busca del origen de la voz, pero no pude encontrar nada. La
persona claramente sonaba cerca, pero no podía verlo. “¿Quién eres?” pregunté.
“Soy el
constructor.”
¿Constructor?
Fruncí el
ceño ante la respuesta.
¿Qué diablos
es eso? ¿Un constructor?
“… Con que
un constructor eh…” me froté la barbilla y le pregunté: “¿Y qué construyes?”
La respuesta
vino con una ligera risa.
“Construyo
tu mundo, muchacho.”
“¿¡Eh!?”
La voz parecía
reírse de mi sorpresa.
Qué diablos
es esto.
“¿Eres… eres
dios?” mi voz tembló al preguntar.
No voy a
negar que estaba sintiendo algo de miedo.
Pero la voz negó
mi pregunta.
“No soy
dios, muchacho. Simplemente soy otro constructor más del montón. Hay muchos
como yo construyendo mundos en este multiverso.”
Su respuesta
de no ser dios me alivio, solté un suspiro.
Fui criado
bajo padres evangélicos así que la idea de encontrarme con dios sonaba catastrófica
para mí.
Y eso se debía
a que… bueno, no soy del todo una buena persona.
Basado en la
religión en la que crecí, mi encuentro con dios solo se podría dar bajo una única
situación. El momento en donde dios me enviaba o al cielo o al infierno.
Y basado en
mi historial, supuse que iría abajo.
La respuesta
de la voz alivio mis miedos.
Suspiré, pero
al mismo tiempo sentí curiosidad por lo que digo la voz.
¿Otros constructores?
¿Multiverso?
¡Eso
suena interesante!
La voz soltó
unas carcajadas.
“¿Te
interesan los otros mundos, muchacho?”
“¡Sí! ¡Me
interesan y mucho!” respondí de inmediato.
¿A qué clase
de idiota no le interesaría saber de otros mundos?
¡No existe
persona que no le interese saber de otros mundos!
Mis ojos
brillaban de emoción.
La voz
anciana parecía estar divirtiéndose también.
“¡Jojojo, ya
que te interesa tanto los otros mundos, entonces te daré una oportunidad de
conocerlos!”
“¡Si, me
interesa señor! Me encantaría escuchar sus historias de los otros mundos…” pero
cuando llegue a esta parte, me detuve. “… ¿Eh? Espera un momento, ¿ha dicho
conocerlos?”
“¡Aquí vamos
muchacho, agárrate fuerte que te enviare al otro mundo!”
“¡E-Espera
un segundo!”
Intente detenerlo,
pero un haz de luz enorme emergió desde una distorsión dimensional que apareció
delante de mí.
¡Esa distorsión
se convirtió en un portal!
Y el haz de
luz me envolvió y me succiono hacia el portal.
“¡No, espera
un momento! ¡Yo tengo exámenes pronto! ¡No quiero ir a otro mundo!”
“Jajaja, ¿exámenes?
Buag, eres joven y debes disfrutar la vida, muchacho. ¡Oh, aquí viene,
muchacho! ¡Agárrate fuerte que esta parte es turbulenta!”
“¡No me
estas escuchando!”
Intente
gritar con todas mis fuerzas, pero la voz simplemente no me escuchaba.
Mi cuerpo comenzó
a disolverse al entrar al portal y la voz gritó.
“¡Renacerás
en otro mundo, disfruta mi regalo, muchacho! No siempre permito que un alma consciente
renazca.”
“Nooooo…”
Mi cuerpo se
disolvió y entonces sentí una marea de turbulencia desde todos los lados.
Sentí como
si estuviera siendo arrastrado por una feroz corriente al cruzar el portal.
Lo último
que logré gritar fue…
“¡No hay
nada para agarrarse!”
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