Capítulo 01 – Capítulo 01
*Jadeo* *Jadeo*
Cyan se encontraba huyendo.
Cyan se encontraba huyendo desesperadamente por su vida.
Cyan se encontraba huyendo por su vida.
Cyan se encontraba corriendo con su respiración agitada y
entrecortada.
Bajo un cielo despejado con un abrazador sol brillante en
el centro, Cyan estaba corriendo desesperadamente con su cuerpo cubierto en
sudor y agotamiento. Su respiración era ronca mientras jadeaba por aire. Jamás
en toda su vida había corrido tanto tiempo.
Los músculos de sus piernas estaban gritándole de dolor.
Pero incluso así, no se detuvo.
Cyan continúo moviendo sus piernas, corriendo desesperadamente
con todas sus fuerzas.
Guiado por nada más que su instinto de supervivencia, Cyan
se encuentra huyendo en medio de un…
¡Desierto desconocido!
Similar al Sahara que Cyan había visto muchas veces en
documentales, todo a su alrededor era un mar de arena cristalina bajo un sol
caliente.
El calor del desierto era simplemente insoportable.
Cyan sentía que se desmayaría en cualquier momento por el horrible
calor que lo inundaba desde todos los lados. El último verano más caluroso que
recordaba haber experimentado, fue el verano pasado en donde la temperatura de
su ciudad llego a alcanzar los 42° grados centígrados.
Ese día, Cyan sintió verdaderamente que se derretía bajo el
sol.
Pero ahora…
¡Cyan sentía que había sido teletransportado al
mismísimo infierno en persona!
*¡Jadeo!* *¡¡Jadeo!!*
“¡Mal-maldición! ¡Maldición! ¡¡¡Argh!!”
Cyan entre jadeos y llanto, gritó a la cosa que no paraba
de perseguirle por detrás:
“¡¡Por favor, ya deja de seguirme!! ¡No soy
comida!!”
*¡Chihihihihi!*
Detrás de Cyan, un enorme cangrejo de entre 2 a 3 tres
metros de altura le estaba persiguiendo. Similar a una carrera, Cyan huyo por
el desierto mientras el cangrejo lo perseguía violentamente por detrás,
levantando la arena a su paso como si fuese una enorme avalancha que intentaba
devorarlo.
El cangrejo movía sus ocho patas mientras soltaba chillidos
hambrientos. Claramente la bestia se mostraba con mucha hambre, y Cyan era el
bocado perfecto.
Cyan lloraba de lamentación mientras huía por su vida.
Su cuerpo estaba al borde del colapso debido al
agotamiento.
Quería descansar, pero no podía.
¡Al más mínimo momento que me detenga, seré
devorado por esta cosa!
El cangrejo gigante era una bestia enorme, más grande que
cualquier otro cangrejo que haya visto en persona. Su cuerpo era de un color rojizo
con una textura aparentemente rocosa. Su boca estaba repleta de cientos de
dientes con una saliva pegajosa y asquerosa que se desbordaba.
Cyan al ver esos dientes afilados, sintió una completa desesperación.
Si fuese alcanzado, sin lugar a dudas su cuerpo sería
completamente despedazado vivo por esos dientes. El dolor de una muerte tan traumática
como ser devorado vivo por esta bestia seria inimaginable.
Luego están las enormes pinzas que tenía el cangrejo, las
cuales eran como cuchillas enormes que podrían cortar por la mitad un cuerpo
humano.
El terrible miedo a este final doloroso, impulso a que
Cyan, una persona que se caracterizaba por el poco ejercicio físico, moviera
sus piernas como jamás lo había hecho.
¡Maldición! ¡Maldición!
¡Voy a ser comido por esta cosa!
¡No quiero!
¡No quiero morir!
Cyan derramo lagrimas mientras corría.
Decenas de preguntas inundaban su cabeza.
¿¡Porque tengo que pasar por esto!?
¿¡Por qué!?
¿¡Cómo diablos es que llegue a estar en esta situación!?
— Pero para poder explicar como comenzó toda
esta persecución, primero debemos remontarnos atrás.
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My
Magic Space: Capítulo 01
¿Por qué me sucede esto a mí?
¿Seré yo mismo o estoy en una pesadilla?
… No lo entiendo.
¡Maldición! ¡No entiendo nada de todo esto!
***
*Jadeo* *Jadeo*
Con su respiración agitada y entrecortada, Cyan se
encontraba huyendo.
Sus pies se sentían pesados y sus músculos dolían y pedían
a gritos un descanso.
A su alrededor, no había nada más que arena a la vista.
Estaba en medio de un desierto similar al desierto del
Sahara que Cyan había visto muchas veces en documentales.
El cielo estaba despegado, sin nubes aparentes, pero con un
abrazante sol radiante en el centro.
Cyan que jadeaba y se tambaleaba al borde del desmayo
mientras corría, tenía su cuerpo cubierto en sudor de pies a cabezas. El sol
abrazador en el cielo era simplemente insoportable. La temperatura de todo el
lugar era tan alta, que fácilmente podrías coser un huevo crudo en la palma de su
mano.
Cyan todavía no comprendía como es que termino en esta situación.
Hace tan solo pocas horas, él estaba en la escuela.
Pero ahora, se encontraba corriendo en medio de un desconocido
desierto bajo un sol ardiente.
Para una persona como Cyan que no suele correr y hacer ejercicio,
esta situación podría definirse como una tortura.
Todos sus músculos parecían gritarle de dolor.
Necesitaba un descanso.
Cyan estaba al borde del desmayo debido al sobre esfuerzo y
lo único que lo mantenía en pie y corriendo en la arena, era su instinto de
supervivencia y su adrenalina.
No era como si él no hubiera pensado en tomar un leve respiro,
pero no podía hacerlo.
La razón de eso era simple.
Si se detenía… ¡Seria devorado vivo!
*¡Jadeo!* *¡Jadeo!!*
“¡Mal-maldición! ¡Maldición! ¡¡¡Argh!!!”
Entre jadeos y llantos, Cyan giro su mirada borrosa hacia atrás
y al ver que esa cosa seguía persiguiéndole, no pudo evitar gritar:
“¡¡Por favor, ya deja de seguirme!! ¡No soy
comida!”
*¡Chihihihihi!*
La enorme bestia que le perseguía insaciablemente en medio
de este desierto caliente, era un enorme cangrejo gigante. Con una altura de
entre 2 a 3 metros, este cangrejo era la cosa más grande que Cyan jamás había
visto en persona. Su aspecto estaba conformado por un color rojizo con una textura
aparentemente rocosa. Sus ocho patas eran pequeñas y se movían con una increíble
velocidad mientras pisaba la arena.
Desde la boca del enorme cangrejo, había decenas de cientos
de pequeños dientes afilados desde los cuales, una saliva pegajosa y asquerosa
se desbordaba.
La bestia estaba claramente hambrienta.
Sus chillidos de hambre resonaban en el desierto mientras perseguía
a Cyan.
Cyan al ver esos afilados dientes de la bestia, sintió una sensación
de completa desesperación y terror.
¡Voy a morir! ¡Si me alcanza, voy a morir!
Entre lágrimas, Cyan apretó sus dientes y soporto el dolor
de sus músculos mientras continúo corriendo.
El cangrejo gigante también tenía unas enormes pinzas que sobresalían
desde sus costados.
Esas pinzas eran como cuchillas enormes que podrían fácilmente
cortar por la mitad a cualquier cuerpo humanos.
El terrible miedo a sufrir el trágico final de ser devorado
vivo por esos miles de dientes y ser cortado por esas enormes pinzas, provoco
que Cyan, una persona que fácilmente se rendía en todo lo que hacía, esta vez
no durada en seguir moviendo sus piernas sin descanso.
¡Maldición! ¡Maldición!
¡Voy a ser comido por esta cosa!
¡No quiero!
¡No quiero morir aun!
Cyan derramo lagrimas mientras corría.
Decenas de preguntas inundaban su cabeza.
¿¡Por qué tengo que pasar por esto!?
¿¡Por qué!?
¿¡Que mal he hecho yo para recibir este final
tan doloroso!?
¿¡Como diablos es que llegue a estar en esta
jodida situación!?
Cyan gritaba en su interior por respuestas mientras huia
por su vida en medio del desierto.
Pero para poder explicar como comenzó todo esto, primero
debemos remontarnos atrás.
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***
*Jadeo* *Jadeo*
Con su respiración agitada y entrecortada, Cyan se
encontraba huyendo por su vida.
Bajo un sol ardiente y canceroso que se suspendía por encima
de él, siguiéndole a todas partes. Cyan estaba moviendo sus pesadas piernas en
medio de un extenso desierto de arena. Corría sin descanso, pateando la arena y
moviéndose con una dificultad inmensa. Cada paso que Cyan daba, se sentía como
una batalla. La arena se levantaba como una nube de polvo, y el calor intenso de
tanto el sol como la misma arena le provocaba la sensación de estar bajo el
fuego de una hoguera.
El calor era simplemente insoportable.
El sudor inundaba todo su cuerpo.
Su corazón latía acelerado, mientras que sus músculos pedían
a gritos un descanso.
Cyan también quería descansar. Su cuerpo estaba cansado y agotado,
sentía que su vista estaba borrosa y su conciencia amenazaba con desmayarse del
calor.
Él quería descansar.
Pero… eso era imposible.
Si se detenía… ¡Seria devorado vivo por la bestia que le estaba persiguendo!
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