Cap2 (borrador sin editar)
_Capítulo 02
Luego del evento de la aparición del
monstruo en el distrito 7 y de la pelea de Saitama-sensei contra el monstruo, logré
tomar unas geniales fotos y volví en bicicleta. Debido a la distancia que
quedaba entre el distrito 7 y mi departamento, llegue recién por la tarde a
casa totalmente sudado y cansado. Mis piernas temblaban del cansancio, y mi espalda
dolía al igual que mi cuello. Este día sí que había sido una locura, había
logrado ver en persona a Saitama y de tanto esfuerzo que puse en pedalear, ya
casi no sentía mis piernas.
Logre arrastrarme hasta mi departamento,
la cacera que estaba cerca soltó un grito del susto al ver mi estado totalmente
demacrado, cansado y pálido como un zombi.
“¿¡Válgame, William, estas bien!? ¿¡Pero
que te ha sucedido!?” La cacera corrió a ayudarme. Yo le agradecí con una sonrisa
y le expliqué lo que había sucedido. La cacera luego de escuchar mi explicación
de haberme ido en bicicleta hasta el distrito 7 para lograr ver la pelea del héroe
Saitama, me lanzo una mirada extraña. ¿A qué se debían esa mirada? No lo sé,
¿acaso hice algo mal? Sacudí mi cabeza y subí por las escaleras hasta mi habitación
que se encontraba en el cuarto piso del departamento.
Saqué mi llave y abrí la puerta.
Ni bien ingrese, me quite los zapatos, la
camisa completamente sudara y me desplome sobre mi cama, cayendo rápidamente en
un sueño profundo debido al agotamiento excesivo.
***
En la mañana siguiente, me despertó el sonido
de la alarma de mi despertador.
Ni bien levantarme, me frote mi cabello
despeinado y que quite una lagaña del borde de mi ojo. Deje escapar un largo
bostezo mientras estire mis brazos. Dormí más profundo que nunca. El cansancio
de ayer me hizo dormir desde la tarde hasta hoy en la mañana, más de 8 horas dormí.
Increíble.
Mis fuerzas se han recuperado, y mientras desactivé
la alarma, recordé el mensaje que mi jefe me había enviado ayer.
“Hoy quiere verme en su oficina temprano
para hablar…” murmuré con unas cejas algo fruncidas y preocupadas. “¿De qué querrá
hablarme? ¿De las fotos que tome de la pelea de Saitama-sensei o de…?” Una suposición
surgió en mi cabeza, pero rápidamente negué con mi cabeza.
“No, no, no… eso no va a pasar, no creo
que mi jefe me despida. Siempre he trabajado duro para la revista, no creo que
me despida por un simple error. Aparte de que las fotos de Saitama-sensei
seguro se venderán más fácilmente que las fotos de la señorita Marylin” Asentí
varias veces, reafirmando mi idea. “¡Así es, no hice ningún error! ¡Por el contrario,
se podría decir que incluso le traje veneficios a la revista al haber logrado
capturar la pelea de Saitama-sensei! ¡Quizás este llamado a la oficina sea para
premiarme!”
Me convencí de ello, y dejé escapar un
suspiro aliviado.
Luego salí de la cama y fui a darme una
ducha en el baño para quitarme el sudor seco de ayer.
Me bañé temprano, me puse unos pantalones
nuevos, unas medias, mis zapatos y una nueva camisa lavada y limpia.
¡Estoy listo para un nuevo día!
Enérgico, me hice un desayuno rápido y
salí de mi departamento para ir a tomar el tren y dirigirme a mi trabajo. Mi bicicleta
estaba estacionada a un lado del estacionamiento de autos, y cruce cerca de
ella. Podía haberla utilizado para llegar más rápido a mi trabajo y ahorrarme tener
que tomar el tren, pero luego de lo de ayer, no quería volver a montar una
bicicleta al menos por varios meses.
De ese modo, llegue temprano a la oficina tal
cual como mi jefe me digo.
Saludé al portero, y fui a tomar asiento
en mi escritorio. Allí ordené mis cosas, mi portátil y entonces, volví a
levantarme y ajustándome mi corbata para estar ordenado, me dirigí hacia la
oficina del jefe.
No voy a mentir. Estaba nervioso.
Muy nervioso.
Me asegure de tener las fotos que tome
ayer conmigo para mostrárselas al jefe.
Cuando llame a la puerta de la oficina del
jefe, unos pasos ligeros y que no parecían a los típicos pasos pesados del jefe,
corrió y abrió la puerta. Para mi sorpresa, se trataba de una hermosa chica de
cabello castaño claro caído con hermosos ojos celestes y una tez saludable. La
chica parecía rondar entre los 19 a 22, mi edad posiblemente, y era tan linda
que por momentos me quedé totalmente hipnotizado y paralizado que no supe cómo
actuar.
“¿Hmm? ¿No vas a entrar?” Me pregunto la
chica.
“Eh? ¡Ah! ¡Si, voy a entrar!” Volví en sí,
y me di cuenta de lo tonto que fui. Rápidamente entre a la oficina y cerré con
cuidado la puerta. Me sentí un poco avergonzado por lo que había pasado, pero
me recompuse rápidamente al ver al jefe sentado en su escritorio manejando el teclado
de la computadora. Parece estar en medio del trabajo.
La chica camino con sus zapatos de tacón
hasta una de las sillas para sentarse y sonreírme. Yo no entendí esa sonrisa, ¿Quién
es ella? De alguna forma me parece haberla visto, pero no recordaba quien era.
El jefe que es un viejo anciano canoso y con
las cejas algo arrugadas, ajustó su viejo anteojo y al mirarme y verme
confundido, me pregunto.
“¿No la reconoces, Will?”
“N-no, señor.” Negue con mi cabeza.
El jefe dejo escapar un suspiro y negó con
la cabeza.
Yo trague saliva, sintiendo que mis
nervios aumentaron varios grados.
“Esta chica es la señorita Marylin a quien
deberías de haber tomado las fotografías ayer. Le pedí el favor de que viniera
hoy para que le tomes las fotografías.”
“¿A-Ahora mismo?” Pregunté nervioso.
“¡Ahora!” Me respondió el jefe con un ceño
fruncido.
Por mi mente paso la idea de mostrarles
las fotografías que había tomado al jefe de la pelea de ayer, pero al notar su
mirada y tomar nota del ambiente, me di cuenta que no era el momento. Lo mejor
era obedecer en silencio, así que corrí de regreso para tomar mi cámara a toda
prisa y volví con mi cámara en mano a la oficina del jefe.
“Bueno, entonces… comenzamos la sección de
fotografía.” Dije con un torpe tartamudeo.
Luego de ello, la hermosa chica estuvo
posando en la misma oficina utilizando los lujosos asiento d terciopelo que se
encontraban en la misma oficina. Las fotos de ella salieron muy bonitas, pero
posiblemente no sea debido a mis habilidades de fotógrafo, sino que ella ya de
por si era increíblemente hermosa. Cualquier fotografía que le tomara pareciera
que se vería bien.
Luego de una sesión de fotografía de casi
unos 30 minutos, finalmente terminaos.
Le pase la tarjeta de memoria al jefe para
que el la conectada a su computadora y viera las fotos. Luego de verlas asintió
con un “Bien, parece que las fotos quedaron bien y serán útiles para la portada
de esta semana.”
El jefe se levantó de su asiento, y se inclinó
para agradecer a la señorita Marylin.
“Le agradezco Sra. Marylin por darnos una
segunda oportunidad.”
“No tiene que ser tan cortes, ha sido mi
honor ayudar a un amigo de mi padre.” Dijo la hermosa chica con una sonrisa.
Por lo visto, esta chica es la hija de algún amigo del jefe. Me sorprende que
una modelo tan linda como ella conozca al jefe.
Luego de este intercambio de saludos, la
hermosa chica tomo el bolso que había apoyado en la silla de al lado, y lanzándome
un lindo guiño de despedida salió de la oficina y se marchó.
Trague saliva, y me quede deslumbrado al
verla irse.
No me di cuenta que me quedé por demasiado
tiempo mirando por donde la chica se había ido, que mi jefe fingió toser para volver
al asunto.
“Lo siento, yo solo…”
“No me importa eso, ¿trajiste las fotos?”
“¡Si, jefe, aquí tiene!” A toda prisa
saque desde mi maletín las fotos ya impresas para mostrárselas al jefe, y se
las entregue.
El jefe miro las fotos una por una, inspeccionándolas
una a una de manera detallada.
Luego de un rato, el jefe asintió con la
cabeza murmurando “Bien. Son buenas fotos”.
Al escuchar esa aprobación, yo me emocioné
y sonreí.
“Vera jefe, ha sido un placer para mi
presenciar la pelea de Saitama-sensei que…”
“Estas despedido.”
De repente, mi jefe dijo unas palabras
cortas y concisas que interrumpió mi discurso. Yo por un momento creí estar
escuchando mal.
“¿Perdón?” pregunté.
“Ya lo he dicho, Will. Estas despedido.”
“¿Eh? Pero… pero, ¿Por qué? Tiene ya las
fotos, ¿Por qué me esta…?” Mi mente no parecía lograr encontrar una respuesta. No
podía entender. No podía entender lo que estaba escuchando. Lo único que
abundaba en mi cabeza era la pregunta… ¿Por qué?
¿Por qué me está despidiendo? ¿Qué hice
mal? ¿Por qué? ¿¡Por qué!?
Mientras mi cuerpo se estremeció, una sensación
de enojo comenzó a surgir en mi interior. Quería respuestas. ¡Quería una respuesta
ya!
“… ¿Por qué me esta… despidiendo?”
pregunté con mis hombros temblando del enojo.
El jefe no parecía prestarle atención a mi
enojo. O, mejor dicho, me miraba como si ya hubiese supuesto que sucedería.
Entonces inesperadamente el jefe me lanzo
una pregunta.
“William, ¿cuál es tu trabajo?” Me
preguntó, mirándome a los ojos.
Yo temblé y por un momento me sentí
confundido, pero logré responder.
“Sacar fotos, soy fotógrafo.”
El jefe asintió con la cabeza; “No estas
mal, pero tampoco bien. Tu oficio es sacar fotos, William. Pero tu trabajo, tu
principal trabajo es simple y llanamente… Obedecer órdenes.”
“…” me quede paralizado al escuchar las
palabras del jefe.
El jefe no se detuvo y continuo.
“Lo sucedido ayer me confirmo que no estas
calificado para este trabajo. No solo faltaste a la sesión de fotografía con la
señorita Marylin que te encargué, sino que te fuiste al otro lado de la ciudad,
al distrito 7 para tomarle fotografías a un héroe del cual yo no te pedí ni te encomendé
ninguna fotografía.”
“P-pero… pero las fotografías están…”
“No voy a negarlo, Will. Las fotografías
que tomaste están muy buenas, y nos serían útiles si tuviéramos una sección especializada
en los superhéroes. Pero no tenemos nada de ese tipo. Te has olvidado Will, que
nosotros somos una simple revista de ropa y maquillaje. Nuestro público son
viejas que buscan verse jóvenes, no buscan fotos de superhéroes.”
“…”
“Toma.” El jefe me entrego de regreso las
fotos de Saitama-sensei.
Yo los tome sin decir nada.
“Te pagare por las fotos que le acabas de
tomar a la señorita Marylin. Pero a partir de hoy ya no es necesario que vengas
mañana, ¿entendido?”
“…Si.”
De ese modo, el jefe me dio el pago por mi
trabajo hasta ahora y con mi maletín y las fotos de Saitama en mis manos, salí de
la oficina totalmente decaído. Había sido despedido. Me quede sin trabajo.
Y lo peor no era solamente quedarme sin
trabajo, sino que el pago del alquiler de mi departamento se tenía que hacer en
unas dos semanas y no tengo el dinero para ello.
Cuando volví a casa, intente explicarle a
la casera que me habían echado pero que estaría buscando trabajo para pagarle.
Intente explicarle y prometerle que le pagaría, pero la casera sacudió la
cabeza y no acepto.
Al final, no solo perdí mi trabajo, sino
que sería desalojado.
El inicio de la ruina de mi vida estaba
comenzando.
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