Capítulo 00
***
Era un día de invierno en el año 865 del calendario solar, cuando en una pequeña aldea remota en las afueras de la ciudad de Valencia, nació un peculiar bebé.
El bebé era un niño, y si bien prometía traer
alegría a la joven pareja casada feliz con su nacimiento, lo que el bebé trajo
fue horror y tristeza.
La partera que ayudo en el parto tomo al bebé en sus
brazos y al verlo, dejo escapar un grito de susto a la vez que, por accidente,
sus manos casi resbalan y deja caer el bebe al suelo. El padre alarmado se acercó a
toda prisa para ver qué demonios sucedía, y cuando vio al bebe su expresión de
igual manera que la partera, se contrajo con horror y luego, se fue relajando para finalizar en una expresión de gran tristeza y pena.
“¿Cariño? ¿Qué sucede…? ¿Mi bebé está bien?”
La joven esposa agotará por el parto, estaba acostada
en la cama de sabanas blanca mientras varias ayudantes le ayudaban a limpiarse
el sudor de la frente. Ella mostró una expresión preocupará al ver la expresión
triste de su esposo. ¿Qué sucede? ¿Sucede algo con mi bebé? Preguntó a su
marido.
“Querida… el bebé está bien, pero…” El esposo puso una
difícil expresión, sin saber cómo explicárselo a su esposa. Pero tras ver la
mirada cada vez más nerviosa y preocupada de su esposa, al final él dejó escapar un triste suspiro y pensó que lo mejor era dejar que su esposa lo viese
con sus propios ojos.
De este modo, el esposo acercó al bebé que estaba
envuelto en unas suaves mantas, y se lo pasó a la agotada mujer para que lo
sostuviese.
La mujer sostuvo con una sonrisa cariñosa y cálida al
bebé, pero cuando hizo a un lado la manta que cubría al bebé y vio el interior,
su expresión también se contrajo en una de horror y luego, de extrema tristeza.
Lentamente las lágrimas se formaron en los ojos de la mujer. El esposo se
sintió apenado al ver a su esposa llorar mientras abrazaba al bebe.
“… Q-quizás exista una forma de curarlo? ¿Quizás haya
una forma de…?” Su esposa empezó hablar de manera apresurada, buscando alguna solución,
pero el esposo negó con su cabeza y dijo:
“María… esto es una maldición de nacimiento, y sabes
que es imposible de curar…”
“¡Eso no está comprobado! ¡Podemos buscar una forma!
¡No podemos dejar que nuestro pequeño viva con esta marca toda su vida! ¡No
podemos…!” Al final, el esposo lo único que pudo hacer es abrazar a su esposa y consolarla
lo mejor que podía. Él también estaba triste y enfurecido con los dioses por el
castigo injusto que recibió su pequeño. ¿Por qué los dioses castigan de esta
forma tan cruel a mi hijo? ¿Qué hizo para merecer esto? ¿Qué hicimos nosotros para
que nuestro hijo naciera con esta horrible maldición?
¡Respóndeme, dios…! ¿¡Porque nos castigas de esta
forma!?
La ira ardía en el corazón del joven esposo, pero no había
nada que pudiera hacer.
Dentro de las suaves mantas que envolvían al bebé, se podía
ver unas pequeñas manitas que jugaban con la los bordes de la manta mientras
soltaba lindos balbuceos de bebé. Todo parecía normal, un nacimiento normal si
no fuese porque el rostro del bebé era posiblemente el rostro más feo que jamás
se hubiese visto.
Así es, la maldición con la cual nació el bebé era una
horrible maldición que parecía afectar específicamente el rostro.
El nombre que los padres le habían puesto al bebe era Galliear
Becker, y desde ese día de invierno que nació, fue conocido, humillado y despreciado como…
…. El niño más feo de todo el reino.
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Atte.: la maldición con la que nació el prota es una
que lo vuelve un chico totalmente feo como un sapo. De eso va la historia, y
como un cambio repentino invierte el sentido de la belleza en el mundo y el
joven atormentado y roto pasa a volverse popular con las chicas y siendo
aclamado como el más bello de todos.
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