Capítulo 01
***
Desde aquel feliz, pero a la vez triste invierno del
año 865 han pasado más de quince años.
La ciudad de Valencia como siempre, en pleno verano
caluroso se encuentra totalmente atestada de tiendas abiertas y carruajes
lujosos que van y vienen de la ciudad. Las calles que hace un año habían sido renovadas,
está totalmente nueva y junto a las lujosas tiendas de la ciudad crean una
maravillosa escena que en pocas ciudades se puede ver.
Cómo la ciudad se encuentra en pleno verano caluroso
con más de 35° grados de calor, se hizo popular las paletas heladas entre los
niños que corrían y jugaban por las calles de la ciudad. Los granjeros que han
finalizado su temporada de cosecha, también con el dinero embolsado en sus
bolsillos se dirigen a las tabernas para beber cerveza fría y tomarse un
respiro del caliente sol.
Toda la ciudad estaba acalorada y bastante activa
entre los comerciantes que gritaban y anunciaban sus productos nuevos de
verano, y la situación parecería totalmente normal y cotidiana si no fuese por…
… Los soldados de la ciudad que se estaban movilizando
por las calles.
Desde temprano en la mañana se empezó a notar la
extraña movilización de una gran cantidad de soldados que iban y venían por las
calles de la ciudad. Muchos comerciantes que veían ir y venir a los soldados
armados con sus espadas de punta no pudieron evitar fruncir el ceño algo
preocupados por lo que estaba sucediendo. Los soldados de alguna forma, parecían
estar buscando algo en la ciudad.
Pero esto no solo incómodo a los comerciantes, sino a
los propios habitantes de la ciudad que se acercaban a las ventanas para ver que
estaban haciendo los soldados al ir y venir de un lado a otro.
“¿Qué está pasando con los soldados?” Se preguntó un
viejo posadero que administra una vieja posada cercana a la calle principal de
la ciudad. El viejo ya había visto pasar a los soldados más de tres veces por la
calle de enfrente.
“Parecen estar buscando a alguien.” Respondió uno de
sus ayudantes que estaba sentado a un lado, comiéndose una manzana recién
comprada mientras miraba a la calle de enfrente por medio de la ventana.
“Quizás sea un prisionero prófugo, ¿cierto? Escuche
que hace uno o dos meses hubo mucho revuelo en la prisión del reino y parece
que hubo varios muertos entre los guardias.” Comento el viejo posadero mientras
se llevó una mano al mentón, acariciando su vieja barba canosa.
El ayudante asintió levemente con la cabeza, estando
de acuerdo con la suposición del viejo. Y mientras comía la manzana, el
ayudante recordó algo.
“¡Oh, cierto viejo! ¿Qué paso con eso?”
“¿Hmm? ¿Con eso qué?”
“Con eso que me dijiste hoy en la mañana, eso del muchacho
feo caminando con una chica.” El ayudante se sentó recto en el asiento, bajando
sus pies de la mesa y le lanzo una mirada curiosa al viejo.
El viejo se llevó una mano a la frente al recordar.
“¡Ah! ¡Ya recordé!” Clamo el viejo para luego soltar
una carcajada. “No imaginarás lo que vi esta mañana cuando estaba abriendo la
posada.”
“¿En serio viste a ese tipo caminar con una chica?”
“Jajaja, sí, vi a ese feo caminar con una chica
bastante linda por la calle de enfrente. Parecía que le estaba guiando el
camino o algo así, jajaja” El viejo se rio con una sonrisa de clara burla hacia
la mención de ese ‘chico feo’. Tan solo recordar el rostro de ese muchacho hacía
que la sonrisa de burla en el viejo anciano se ampliaba más. “El rostro de ese
mocoso es sin duda, el más feo que he visto en mi vida. Nunca vi un muchacho
tan feo como ese mocoso maloliente. Tiene que tener bastante suerte para que
esa chica que lo acompañaba no haya salido corriendo al verle la cara jajaja.”
“Jajajaja viejo, eres cruel jaja…”
Tanto el ayudante como el viejo posadero se echaron varias
risas mientras charlaban sobre ese chico feo y se burlaban de la pobre
desgracia ajena.
Pero mientras se divertían burlándose y diciendo groserías,
la puerta de la posada repentinamente fue abierta de un fuerte golpe que hizo
saltar del susto al viejo y al ayudante. Ambos se sorprendieron por el
repentino golpe, y cuando voltearon al ver la entrada, sus rostros palidecieron
al ver un pequeño pelotón de casi seis soldados armados ingresar al interior.
“… ¿Viejo, que está pasando? ¿Acaso robaste algo?”
“¡Cállate mocoso, yo no hice nada malo como para que
los soldados interrumpan en mi posada! ¡Debes ser tu culpa! ¿¡Alguna fechoría
hiciste, verdad!?”
Entre los dos comenzaron a lanzarse insultos y a
echarse la culpa.
Uno de los soldados que llevaba una gran espada en su
cintura y vestía una armadura más pulida y limpia que el resto de los soldados,
se acercó a los dos y con un sonido sordo, coloco un dibujo enfrente del viejo
y el ayudante.
“Estamos buscando a una persona, ¿lo has visto?” Preguntó
el soldado con una voz que sonaba más a una amenaza que una pregunta.
El viejo y el ayudante bajaron lentamente su mirada
hacia la mesa, y al ver a la persona dibujada en el papel, gritaron al mismo
tiempo.
“¡Es el tipo feo!”
***
Al final, el viejo posadero forzando la mejor sonrisa
cordial y servicial que pudo hacer, paso varios minutos explicando al soldado
todo lo que había visto en la mañana.
El soldado que lo miraba con un ceño fruncido
provocaba escalofríos y miedo en el viejo posadero, así que con temor a traerse
problemas a sí mismo, explico con el mayor detalle que pudo recordar todo lo
que había visto.
Cuando llego a la parte de mencionar que el chico feo
estaba guiando a una chica bastante linda y que no conocía, el soldado mostró
un claro cambio de expresión. Luego con un chasquido de dedos, otro soldado ya preparado
le acercó un lápiz y una hoja al posadero y le ordenaron con una voz gruesa e
intimidante que dibujara como se veía la chica que acompañaba al chico feo.
El viejo posadero tenía ganas de llorar, él no era buen dibujante en lo más mínimo,
pero al estar bajo la intimidante mirada de los soldados, logro hacer un dibujo
bastante decente y entendible tras varios intentos fallido.
“… La chica se veía parecida a esto, señor.” El viejo
le entrego con inquietud el dibujo al soldado. Por dentro, el viejo estaba
temblando de nerviosismo y temía que el soldado se enfureciera con su pésima
capacidad de dibujo y lo arrestaran. Pero tras esperar en silencio y con la
cabeza gacha varios segundos, noto que no había respuesta.
Con cuidado, levanto la vista y vio al soldado mirar
fijamente el dibujo que había hecho.
Por su expresión podía decir claramente que había
obtenido algo del dibujo.
Y entonces, de la nada el soldado abrió su boca y dio
una orden con una atronadora voz que hizo temblar las paredes del lugar.
“¡¡¡Prepárense, armen los caballos y afilen sus
espadas!!!”
El soldado agitó su manga y con una patada derribo la
puerta y salió afuera, mientras grito.
“¡¡Le daremos caza a la cabeza de este bastardo que se atrevió
a secuestrar a la hija del general!!”
“¡Recibido, capitán!”
De igual modo como llegaron, los soldados se marcharon
como si fuese una marea feroz que ocasionaba temblores en la tierra.
En la posada, solo quedo el viejo que se había
tropezado y caído al suelo del susto y el ayudante que se había escondido detrás
de una de las mesas.
Ambos intercambiaron miradas con sudor frío corriendo
por sus espaldas, y dijeron al mismo tiempo.
“… Ese mocoso feo está muerto, ¿cierto?”
“Eso creo, cuando los soldados lo atrapen no hay duda
que lo decapitaran.”
“... ¿D-dijeron secuestro de la hija del general?”
Pregunto el viejo posadero con un leve estremecimiento y voz tartamudeante.
El ayudante asintió en silencio mientras trago saliva fría.
Ambos ya se podían imaginar el grave castigo que caería
sobre el chico feo que se atrevió a secuestrar a la hija de un general del ejército,
y no podían evitar sentir que sus piernas perdían fuerzas del miedo.
Que suerte que no estamos involucrados en este lío, era lo que ambos pensaban en sus mentes mientras dejaban escapar suspiros de alivio.
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