Capítulo 10 – Capítulo 10
*Ding*
…
………
Odín
estuvo inconsciente por un largo periodo de tiempo, él exactamente no supo distinguir
cuantos días habían pasado. Su cuerpo se sentía doloroso y pesado, no podía
despertar por más que lo intentara. Quiso abrir sus ojos, pero sus parpados no
se movían.
Se sentía
como si hubiese quedado paralizado en medio de esa vacía oscuridad.
Fue
entonces que el sonido de la notificación del sistema sonó en sus oídos.
Un
mensaje de notificación apareció enfrente de sus ojos.
[Notificación:
¡Felicidades! La resistencia en tu cuerpo a la toxina ha generado que obtengas
una nueva habilidad llamada ‘desintoxicación lvl1’]
¿Obtuve
una nueva habilidad?
Odín abrió
sus ojos asombrados.
Recordó
como también anteriormente había obtenido por sí solo la habilidad de Lenguaje
Natural tras pasar meses enteros escuchando y estudiando las conversaciones de
sus padres. La obtención de esta habilidad también la obtuvo de manera natural.
Tomando
en cuenta que el mensaje del sistema había aparecido en medio de su estado inconsciente,
Odín tuvo la intensión de llamar al sistema. Pero antes de poder hacerlo, una sensación
de suspensión lo envolvió.
¡Estoy
despertando!
Su
conciencia fue rápidamente jalada desde esa oscuridad, ascendiendo hacia una
luz brillante y…
¡Sus ojos
se abrieron de golpe!
Lo
primero con lo que se topo fue el ya familiar juguete tipo candelabro que colgaba
por encima de su cuna.
‘…Volví’
Mientras permaneció
observando el movimiento leve del juguete que estaba encima de él, no pudo
evitar fruncir levemente el ceño al sentir su cuerpo incomodo y pesado.
Obviamente él no obviaba el hecho de que todavía es un simple bebé, pero
anteriormente no su cuerpo no se sentía tan incomodo.
Otro
punto también era que su mano, la que recordaba que fue mordida por aquella
maldita rata antes de caer inconsciente, ahora la sentía adormecida e inmóvil.
Sin fuerza alguna.
Por
momento Odín se asustó, pensó que le pudieron haber cortado el brazo para
quitarle el miembro y salvarle la vida, pero dejó escapar un suspiro al ver que
su mano seguía en el mismo lugar. Solo que estaba algo ennegrecida y con
manchas grises bastantes feas, productos del envenenamiento que había sufrido,
supuso Odín.
—Así que
finalmente has despertado, eh.
Una
repentina vos le hablo.
Odín se giró
sorprendido al ver aquel rostro arrugado de cabello canoso sentado en una silla
a un costado de su cuna.
Era la Anciana
baba que no había visto desde hace unos meses.
La
anciana notó la mirada sorprendida en los ojos del bebé, así que sonrió
gratamente y se rio. —Así que puedes reconocer este arrugado rostro eh, pequeño
diablillo. —la anciana mostro una expresión algo feliz y tierna. Se sintió
contenta de que el pequeño la recordase, pese a que tan solo la había visto una
única vez, descontando la vez que ella ayudo a que su madre le diera a luz.
La hizo
sentir agradable, pero al mismo tiempo la sorprendió un poco.
‘¿Acaso los
niños de hoy son capaces de reconocerte con solo verte una vez?’
La
anciana sacudió su cabeza e hizo a un lado esa pregunta, se levantó de la silla
en la que estaba ayudándose con su viejo bastón para pararse y caminar hacia la
cuna.
—Bien,
pequeño. Ahora que estas despierto, déjame revisarte una última vez para
asegurarme de que ese veneno se haya desvanecido por completo. —dijo la
anciana, el bebé se mantuvo observándola fijamente. La anciana se sintió algo
incomoda ante la mirada del bebé. De alguna forma se sintió como si el bebé
estuviera observando cada uno de sus más mínimos movimientos, como si estuviera
vigilándola.
‘Que niño
más raro y curioso…’ pensó la anciana. Luego ella coloco su arrugada mano sobre
la frente del niño. Ella cerro sus ojos y manipulo su mana para hacerlo fruir
lentamente por el cuerpo del pequeño. Su mana se adentró en el pequeño y comenzó
a inspeccionar todo su cuerpo. Ella centro su búsqueda en rastrear cualquier
posible resto del veneno, pero tras un rato de búsqueda, dejo escapar un
suspiro al comprobar que ya no quedaba resto alguno del veneno.
El veneno
parecía haberse disuelto por completo.
A su vez,
esto solo fortaleció la idea de la anciana de que el pequeño debe tener un
cuerpo con naturaleza desintoxicante.
Pero
tristemente ella no podía comprobar si eso era cierto o no, ya que, con su
nivel, era simplemente imposible realizar dicha revisión. Para descubrir esto,
solo existen dos maneras: la natural en donde los niños por sí solo demuestran
esa especialidad a medida que crecen, o una habilidad de inspección que sea
ejecutada por un mago que este por encima del 4 circulo mágico.
Cosa que
era imposible para esta vieja anciana que apenas estaba alcanzando el 3 circulo
mágico.
—Bien, no
parece quedar rastro del veneno. Pero para confirmar, te daré esto.
La
anciana metió su mano en sus bolsillos para rebuscar algo, entre las cosas que
saco hubieron varios pequeños frascos que contenían líquidos de distintos
colores. Odín que no dejo de mantener sus ojos observadores en la anciana, de
inmediato reconoció esos frascos como pociones.
La
anciana eligió un pequeño frasco que contenía un líquido azulado, le quito el
corcho y le dio una pequeña gotita del líquido en la boca al bebé.
—No te
atrevas a escupirlo, pequeño. Tómalo. —dijo la anciana, aunque era difícil
saber si el bebé realmente la entendía, pero el bebé no escupió el líquido,
sino que lo trago.
—¡Bien
hecho!
La
anciana le dio unas pequeñas palmaditas al bebé para felicitarlo.
Odín por
otro lado, sintió como una energía cálida se expandió por su cuerpo y lo envolvió.
Esa energía estaba curando cualquier malestar que tenía, y su mano que se sentía
adormecida rápidamente empezó a retomar su normalidad. Odín observo que esas
pequeñas manchas que quedaban se fueron desvaneciendo para retomar su típica
suave piel de bebé algo enrojecida y suave.
‘Una poción
de salud, eh’
Y como no
faltaría, el sonido del sistema volvió a sonar.
*Ding*
[Mensaje:
se ha utilizado en el usuario una poción de salud lvl 1 ajddja]
**
Mientras
la anciana guardaba de regreso las pociones que había sacado, una pequeña niña
ingreso dentro de la habitación.
—S-señora
Baba, ¿mi hermano ya está bien? —pregunto la pequeña.
La
anciana sonrió al verla.
—Pequeña
Silphy, ya te he dicho que no me llames señora. Deje de ser hace mucho tiempo
una señora. Mejor llámame como Abuela Baba. —dijo la anciana, riéndose y
acariciando el suave cabello de la niña.
Pero Mica
se mostraba algo nerviosa e introvertida, ella dio unos pasos hacia atrás para
escapar de la acaricia de la anciana.
—Yo… no sé,
mamá no me digo qué…
—Fufu, no
soy tu abuela, pero me gusta ser llamado como abuela. Sabes, siempre quise
tener una linda nieta como tú.
—¿Enserio?
—Mica levanto su mirada ante esas palabras.
—Sí, lamentablemente
la vida no me lo permitió. Ahora soy una simple anciana médica.
—Veo…
—Mica asintió, y agacho ligeramente su cabeza. Ella se mostraba algo avergonzada
cuando finalmente con una pequeña vocecita diminuta casi como un mosquito, dijo— …Abuela Baba.
—Jojo, ¡pero
que linda! ¡Luces igual de linda que tu madre cuando era pequeña!
La
anciana acaricio el cabello de Mica con unas suaves palmaditas.
Mica sonrió
con gusto por los cumplidos, pero también se mostró interesada por lo que digo
la anciana.
—¿Señora
Baba, conoció a mi madre de pequeña?
—Hmm…
¿señora?
—¡Ah! ¡Quiero
decir, abuela Baba!
—Fufu,
mucho mejor. —La anciana asintió satisfecha. —Sí, conocí a tu madre de pequeña.
O, mejor dicho, yo soy amiga de su madre.
—¿La
madre de mamá?
—Así es. —asintió
la anciana.
Mica se sorprendió
y preguntó confundida.
—Pero… ¿pensé
que la madre de mamá había fallecido hace mucho?
—Oh, tu
madre no lo ha dicho eh… —la anciana se froto la barbilla, luego volvió su
mirada a los ojos confundidos de la niña. —Escucha pequeña Silphy, la madre de
tu madre, o sea, tu verdadera abuela no ha muerto, pero debido a varias
circunstancias no puede venir a visitarte. Aunque ella te quiere mucho, a ti y
a tu hermanito pequeño.
Mica se sorprendió
por esta información.
Odín que
estaba a un lado, fingiendo estar dormido también se sorprendió un poco por la información.
Parece
ser que hay ciertos conflictos y secretos para su nueva familia.
De igual
modo, siempre sintió cierta sospecha sobre el trasfondo de su nueva madre, ya
que de su padre podía decir que fue en su pasado un aventurero, pero de su
madre no sabía nada. Aunque pudo asociar por la forma de actuar, de vestir y
sus facciones, que su madre tuvo que haber provenido de alguna familia rica y quizás
noble.
Y de ello
también estaba la pregunta de cómo ella termino viviendo en una pequeña casa de
solo dos plantas con una tienda familiar como único sustento. Si bien su nueva
familia no era pobre del todo, tampoco era rica. Esto le hizo dudar a Odín
sobre como termino su madre viviendo en esta situación.
Esta
nueva información solo sirvió para ratificar sus sospechas e ideas.
—Pero…
supongo que no es el momento. —la anciana sonrió al ver los ojos de la pequeña
que parecía querer saber más sobre el pasado de su madre. —Cuando crezcas un
poco más, tu madre te ira revelando las cosas. Por el momento, pequeña Silphy, concéntrate
en esto.
La anciana
repentinamente saco otro tubo pequeño.
Mica se sorprendió
y Odín intento moverse un poco para ver qué era lo que contenía.
La
anciana quito el corcho y una neblina fría se desprendió desde el tubo.
—Abuela
Baba, ¿Qué es eso?
—Fufu,
esto es algo que te puede ayudar más adelante, cuando tu madre comience a
entrenarte.
—¿Entrenarme?
—Así es,
por el momento no lo destapes y guárdalo contigo, ¿entendido? —la anciana volvió
a sellar el tubo con el corcho, y se lo entrego en las pequeñas manos de la
niña.
Mica sostuvo
el pequeño tubo en sus manos con asombro por lo frio que se sentía el tubo.
Dentro del cristal, entre la neblina blanca que estaba contenido dentro, Mica pudo
ver una pequeña piedrita semi traslucida que parecía estar completamente hecha
de hielo.
Ella
ladeo la cabeza sin entender por qué la anciana le daría una piedra de hielo.
Mientras
Mica estaba sorprendida y curiosa por lo que estaba contenido dentro, una voz repentina
apareció por detrás de ella.
—Muchas
gracias, anciana baba.
Mica se sorprendió
al ver a su madre ingresar en la habitación.
—Fufu, no
tienes que agradecerse Silphy. Es lo de menos que puedo hacer por ti. —la
anciana se rio, y luego señalo a la cuna. —Tu pequeño ya se ha despertado y no
queda rastro del veneno.
—¡Ah! ¡Odín!
Silphy de
inmediato corrió para alzar al bebé en sus brazos y abrazarlo entre lágrimas
que se escapaban de sus ojos.
—Perdón… perdóname,
Odín… todo es culpa de esta torpe madre. —Silphy se disculpó con lágrimas y
llantos. El bebé la miro con ojos sorprendidos a los llantos de su madre.
Odín que
estaba viendo el aspecto tan triste de su nueva madre otra vez, no pudo evitar
sentir un sentimiento de culpa nuevamente dentro de él.
Esta era
la tercera vez que hacía llorar a su nueva madre.
Odín se sentía
complicado ante esto.
Su madre
lo abrazo y lloro por un tiempo, liberando toda la preocupación y el miedo que había
estado soportando durante estos días.
Cuando
finalmente Silphy se detuvo, acaricio aún más a su bebé, le dio unos besos en
sus mejillas y sonrió con ternura y felicidad al ver la mirada del bebé que parecía
querer llorar.
—Silphy,
no creo que sea bueno zarandearlo tanto al bebé. Recién acaba de despertar.
La
anciana repentinamente le hizo recordar.
—¡Ah,
dios mío! —Silphy a toda prisa bajo nuevamente al bebé con mucho cuidado en la
cuna. Ella reviso y vio que el bebé estaba bien, suspiro aliviada, pero al mismo
tiempo se mordió los labios. —Soy una idiota, de nuevo.
—Mamá, no
te preocupes.
—Gracias
Mica. —Silphy también le dio un abrazo a su hija antes de volver su atención a
la anciana.
—Muchas
gracias anciana Baba por darle ese regalo a mi hija.
—De
nuevo, no te preocupes. Es algo menor. —dijo la anciana mientras guardaba algunas
de sus cosas que había traído consigo, empajando para marcharse. —Ya termino mi
trabajo aquí, creo que es hora de irme, más gente debe estar necesitándome.
—Oh, sí,
sí, ¡La acompañare a la puerta! —Silphy de inmediato ayudo a la anciana a empacar
sus cosas, y la guio fuera de la habitación para acompañarla hasta la salida.
Sin antes olvidarse de decirle a Mica. —Mica, ya vuelvo. Voy a acompañar a la
anciana baba hasta la salida. Cuida de tu hermano unos minutos.
—Está bien,
yo lo cuido…— dijo Mica con un tono renuente y sin ganas.
**
Mica con
pasos pesados, fue a sentarse en el asiento donde estaba anteriormente la
anciana.
Su madre
y la anciana se habían ido por el momento.
Solo
quedaban Mica y el bebé en la habitación.
Mica
aburrida, comenzó a ver el frasco con neblina blanca que la anciana baba le había
dado e intento descubrir que era. Dentro podía ver una clase de piedra
cristalizada, pero que no se parecía en nada a lo que Mica haya visto. Ella sentía
mucha curiosidad con lo que era esto.
Su madre parecía
saber lo que era, así que Mica tenía planeado preguntarle cuando regrese.
—Hm?
Mica miro
a su izquierda y se topó con los lindos ojos curiosos que la miraban.
—¿Qué me
ves? —pregunto Mica con un tono disgustada. El bebé la estaba mirando
fijamente, no, ¡espera! ¡El bebé no la estaba mirando a ella, sino al tubo que tenía
en sus manos!
—¡Ni lo
sueñes! ¡No te lo daré de ninguna manera!
El bebé
parece dejar escapar un suspiro, y negar con la cabeza.
—¿Qué te
pasa? —Mica no podía entender lo que el bebé estaba haciendo. Pero de alguna
forma, su mirada la hacía enojar. Era como si alguien la estuviera viendo, y
estuviera diciéndole tonta o mensa.
—Tú…
Ella se levantó
de un salto, pero en ese momento sus ojos se abrieron.
—¿Eh?
Ella no sabía
si estaba escuchando ilusiones, pero le pareció escuchar entre los balbuceos sin
sentido el bebé su nombre.
De inmediato
ella se acercó al bebé para escuchar.
—¡Espera!
¿Qué dijiste? ¿Dijiste mi nombre?
Ella miro
con ojos emocionados al bebé.
El bebé también
la miro con unos ojos aburridos y abrió sus pequeños labios para dejar escapar
una palabra con dificultad.
—Mi… ca…
Las
primeras palabras del bebé fueron dichas.
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