Capítulo 11 –
Capítulo 11
Silphy acompaño a la anciana Baba hasta la puerta para
despedirla. La anciana sonrió y apoyándose de su viejo bastón, se marchó.
Silphy se quedó observando a la anciana con una expresión compleja en su
rostro. Ella no sabía cómo agradecerle, le debía muchos favores a la anciana. Y
esta no era la primera vez, ya desde pequeña esta anciana siempre se había
encargado de tratarla cada vez que se enfermada o le sucedía algo.
Sin saber cómo expresas su agradecimiento, Silphy simplemente
se quedó allí en la puerta hasta que la anciana desapareció de su vista.
Suspiro.
Silphy volvió adentro, cerrando la puerta.
Ella camino por el pasillo de la casa, escuchando los
sonidos de golpes y de martillo.
—¿Cómo vas, Paul? ¿Encontraste algo? —preguntó
Silphy mientras doblo en una esquina y se acercó a su esposo que estaba con una
camisa sudara, trabajando con el mazo y el partillo.
La pared estaba rota, y las maderas habían sido
sacadas del interior.
Dentro de la pared había un hueco, pero estaba vacío.
—No, parece que no hay nada. Ya revisé casi toda
la casa, pero no encontré ningún otro nido.
—¿Estás seguro? —Silphy todavía
se sentía insegura sobre lo que ocurrió. Su pequeño fue envenado por la mordida
de una rata topo mágica. Casi murió a causa del veneno, pero la anciana baba
logro salvarlo. Silphy no podía imaginar lo que hubiese pasado si la anciana
baba no hubiera estado en la ciudad para venir al rescate. La tan sola imaginación
provocaba temblores en todo su cuerpo.
Es debido a este miedo, que ella tras lo sucedido, decidió
hacer una revisión completa en la casa.
No quería que sus hijos volvieran a estar en peligro,
así que junto con su marido empezaron a revisar el interior de las paredes. Había
claros rastros de que la rata topo que fue encontrada muerta por causas
desconocidas en la habitación de su pequeño había salido del interior hueco de
las paredes.
Si había una rata topo mágica escondida en la casa sin
que ellos no se hubieran dado cuenta, entonces, ¿¡No podría haber más de una!?
Silphy y Paul se pusieron manos a la obra, y
comenzaron a romper las paredes huecas para revisar.
Pero por más que buscaron, aparte de encontrar un par
de nidos de ratas comunes escondidos, no encontraron ninguna otra rata topo mágica.
Esto hizo suspirar a la pareja.
—¿Cuánto nos costara rellenar los huecos? —pregunto
Silphy, observando el agujero en las paredes. Paul se levantó y se secó el
sudor de la frente con un trapo.
—Y aproximadamente un mes de salario, o quizás un
poco más para rellenar el interior. —contesto
Paul.
Silphy dejo escapar un suspiro agotado.
Un mes de salario era bastante estrujador para las
financias de la familia, pero no imposible. Aunque ella tendría que hacer
varios ajustes antes de empezar.
Mientras Silphy se froto las cejas, pensando, unos
pasos apresurados vinieron repentinamente.
—¡Mamá, mira! ¡Tienes que ver esto!
Mica llego corriendo hacia su madre.
Silphy se apresuró a preguntar. —¿Qué sucede? —ella
sintió un leve miedo de que algo grave pudiera ver pasado al ver la agitación
de su hija. Pero al observar la fervora emoción en los ojos de su hija, se sintió
confundida.
—¿Q-Que pasa, Mica?
—¡Mamá, no creerás esto! —Mica
no se detuvo y de inmediato estironeo la mano de su madre para arrastrarla a
mostrarle algo. Silphy intercambio mirada con un Paul igual de sorprendida que
ella.
—¿Mica, que quieres que vea?
—¡Tu solo ven! ¡Te quiero mostrar algo super increíble!!
—grito Mica con emoción.
Silphy suspiro y se dejó arrastrar por Mica de regreso
a la habitación de Odín.
**
—Ya estoy aquí, ¿Qué pasa?
Habiendo traído a Silphy de regreso a la habitación,
Mica la soltó y corrió hacia el centro de la habitación. Silphy siguió con la
mirada a su hija, y se sorprendió al ver que el bebé estaba jugando en el
centro de la alfombra.
—¿Mica, tú lo sacaste de la cuna? —pegunto
Silphy, algo preocupada ya que no veía a su hija de apenas 6 años pudiendo
cargar al bebé con cuidado y responsabilidad. Tenía miedo de que se le cayera
el bebé. Pero al ver que el bebé estaba tranquilamente jugando, se sintió
aliviada.
Mica se paró al lado del bebé y luego con una barbilla
alzada en alto, ella clamo.
—¡Mamá, Odín recién hablo!
—¿Eh?
Silphy se quedó pasmada con las palabras de su hija.
—El bebé… ¿hablo? —preguntó
ella creyendo haber escuchado mal.
—¡Así es, el bebé recién hablo y digo mi nombre!
¡No es increíble! ¡Soy su primera palabra! —Dijo Mica
juntando sus manos y dando un brinco de emoción.
Silphy todavía no pida digerir la emoción de su hija.
—Pero… Cariño, eso no es posible. El bebé todavía
es muy pequeño para hablar. —Silphy se adelantó para calmar a su
hija e intentar explicarle que el bebé apenas tenía 7 meses. Los bebés no
empiezan a decir sus primeras palabras hasta luego de los 9 o 10 meses de
nacimiento. Todavía era muy pronto para que Odín dijera alguna palabra.
Silphy quiso explicarle esto a su hija de la mejor
manera para no desilusionarla, pero Mica se negó a rendirse.
—¡Pero lo escuche! ¡Digo MI-CA! ¡Lo escuche bien
claro cuando el bebé lo digo! —protesto Mica.
Silphy no sabía qué hacer.
Observo al bebé y vio que este simplemente seguía
jugando con el juguete sin prestarles atención alguna.
¿De verdad hablo? Dudó Silphy.
Pero rápidamente negó esa idea. Es imposible, todavía es muy temprano para que
el bebé hable.
‘Aunque… esta podría ser una oportunidad’ pensó
Silphy mientras observaba a su hija emocionada que estaba sentada delante del
bebé intentando que el bebé hablase de nuevo. ‘una buena oportunidad para
que estos dos se lleven bien’
Silphy sonrió y decidió sentarse al lado de su hija.
—¿Y que tal?
—No sé porque no quiere volver a decir mi nombre.
Recién lo digo. —dijo Mica con frustración, ella vio al bebé con
el juguete en sus manos. Ella frunció sus labios.
—Vamos, dilo de nuevo… Di Mi-Caaaa. Mica.
Silphy sonrió suavemente al ver a su hija intentándole
enseñar al bebé a hablar.
Mica no se rindió y continúo intentando que el bebé
volviera a decir su nombre. Ella repitió su nombre muchas veces para que el
bebé le copiara, pero el bebé no parecía prestarle atención alguna. El bebé
solo estaba centrado en continuar jugando con su juguete, esto hizo enojar un
poco a mica ya que no le gustaba ser ignorada. Por momento tuvo la intención de
arrebatarle el juguete de las manos para que pusiera atención a lo que ella
estaba intentando que dijera, pero no lo hizo ya que eso generaría que el bebé
llorase y fuese regañada por su madre que estaba sentada a su lado.
Cuando finalmente el bebé despejo sus ojos del juguete
y la miro, Mica se emocionó, pensó que el bebé iba a repetir su nombre, pero el
bebé simplemente inclino sus ojos con aburrimiento.
Esto la enojo.
—¡Vamos, ni lo estas intentando! ¡Ya lo dijiste
una vez, puedes volver a decirlo!
Silphy se acercó y froto los hombros de su pequeña
niña para calmarla y que no gritase tan fuerte.
—Cariño, Odín aun es muy pequeño. Todavía no
entiende lo que le decimos. —explico Silphy, intentando que su
hija no se pusiera triste. Pero la niña frunció aún más su ceño y arrugo sus
cejas en reflexión. Silphy simplemente la miro en silencio. Pero al momento siguiente,
los ojos de Mica se abrieron de golpe.
—Tuve una idea. —anuncio
Mica.
—Hm? ¿Qué idea?
—Quizás… —Mica centro
su mirada en el bebé. —Quizás es como los perros que para que te entregue la
pata necesitas darle algún dulce. —dijo Mica con una mirada fascinada.
—*Tos* Tos* ¡Mica! ¡Odín no es un perro, es tu
hermanito! —Silphy casi se atraganta al escuchar los
pensamientos de su hija.
¿¡Como diablos se le ocurre a esta niña decir que
Odín es un perro!?
Silphy ya no sabía que decir a todo esto.
Pero Mica una vez que tiene una idea, es muy difícil
de convencerla de lo contrario.
Ella se volvió a sentar de rodillas cruzadas delante
del bebé, con una sonrisa.
—A ver, Odín. —Mica metió
su mano en su bolsillo más pequeño y saco una pequeña barra de chocolate que había
estado comiendo. —Te daré esta barra de chocolate si vuelves a decir Mi-CA.—dijo
mientras movió la barra de chocolate delante de los ojos del bebé. De un lado
al otro, los ojos del bebé se habían despegado completamente del juguete en sus
manos y tenía sus ojos cautivados por el chocolate.
El desinterés anterior del bebé cambio totalmente a
unos ojos deseosos por el dulce.
Mica se rio frívolamente ante eso.
—Jejeje, te interesa, ¿cierto? Entonces di Mi-Ca.
Repite conmigo… Miiii-Caaaa
—Cariño, ya te dije que tu hermanito aun no
puede…
—Mi…ca.
—………¿Eh? —Silphy de
inmediato se quedó petrificada a lo que estaba a punto de decir. Esas pequeñas
palabras la habían dejado en total shock, su mirada se dirigió hacia el lindo
bebé que tenía enfrente.
—¡Sii, digo mi nombre! ¡Viste mamá, yo te dije
que el bebé digo mi nombre! ¡Woaa!
Mica brinco de la alegría y emoción.
—Espera, como…… ¡eeeehh! ¡Pero si todavía es muy
pequeño! ¿Qué? ¿Qué acaba de pasar? —Silphy
entro en completo caos con lo que acababa de presenciar. Ella no podía creerlo,
pero sus ojos rápidamente cambiaron del caos y confusión, a un brillo increíblemente
sorprendido y emocionado.
Odín, mi bebé, ¡Acaba de hablar!
—¡Arthur, ven pronto! ¡Mira esto!
Silphy no dudo en levantarse en medio de los brincos
felices de su hija, y salir corriendo en busca de su marido.
**
Paul estaba sentado,
descansando mientras bebía agua fría de una jarra en sus manos cuando
repentinamente su esposa vino corriendo.
—Silphy,
¿qué pasa--- ¡Wah! ¡Espera!
Su esposa no
digo una palabra antes de agarrarlo y llevárselo a toda prisa.
**
El bebé
estaba comiendo felizmente el chocolate que Mica le había entregado como
premio, cuando Silphy arrastro a su esposo para que viera esto.
—¡A ver,
cariño! ¡Di mamá! ¡Ma-má!
—¿Silphy,
que sucede? —Paul que estaba parado detrás, estaba mirando confundido a su esposa.
—¡Cariño el
bebé acaba de decir el nombre de Mica hace unos segundos! ¡Acaba de decir sus
primeras palabras!
Silphy
explico emocionada lo que había sucedido.
Pero Paul la
miro con unos ojos pocos creíbles.
—Silphy, el
bebé aun es muy pequeño para que hablé…—Paul intento explicarle a su esposa.
Silphy frunció sus cejas con enojo, ahora la situación se volvía a repetir. Anteriormente
ella no le había creído a su hija cuando le conto que Odín había hablado, y ahora
ella se encontraba en la misma situación con su esposo.
Interiormente
ella se sintió un poco mal por su hija y se prometió que más tarde le compraría
algunos de esos dulces que le gustan como disculpa.
—¡Pero yo
misma lo acabó de escuchar! ¡Escuche bien claro cuando digo el nombre de Mica!
—Silphy protesto enojada ante la mirada no creíble de su esposo. Ella volvió su
mirada hacia su hija y agregó. —¡Incluso mica estaba conmigo, ella también estuvo
presente!
—Mufu mufu
¡es cierto papa, el bebé digo mi nombre! ¡Es genial, ¿no?! —Mica al ser
nombrada, dio un paso delante y sintiéndose presumida, levanto su nariz en alto
y resalto su pecho plano.
Mica se sentía
increíblemente orgullosa, como si el hecho que el bebé hablase fuese todo gracias
a ella.
¡Merezco
aplausos, ¿cierto?! ¡Sin mí, el bebé jamás habría hablado!
De todos
modos, bajo la insistente mirada tanto de su esposa como de su hija, Paul se
vio obligado a creerles por más sorprendente que fuera.
¿Un bebé
de apenas 7 meses hablando? ¡Qué tan sorprendente seria eso! ¡A quien engañas,
eso no es posible! Pero…
La familia
se reunió alrededor del bebé que termino de comerse el chocolate y tenía su
boca marrón y sucia por el dulce. Silphy sonrió y le limpio la boca con un
pequeño pañuelo.
—Bien,
cariño. Ahora que terminaste de comer el chocolate, veamos si puedes volver a
repetirlo.
Silphy intentó
convencer al bebé para que esta vez en vez de Mica, dijera mamá.
Pero
tristemente por más que ella intentara, el bebé de alguna forma parecía negarse.
Sus pequeños ojos inocentes y lindos miraban a su alrededor con total desinterés
y aburrimiento hacia los intentos de su madre por hacerlo hablar.
—¿Qué sucede,
porque no dice nada? —Silphy bajo sus hombros algo frustrada y desanimada.
—Mamá, quizás
tengas que volver a darle chocolate. Ya sabes, como a los perros.
—¡Mica, ya
te dije que el bebé no es un perro! —Silphy volvió a reprender a su hija por
sus palabras. Pero al ver la actitud desinteresada y aburrida del bebé, ella
mostro dudas en sus ojos. ¿Podría ser eso verdad? Frunció sus cejas, y al final
se rindió y se volvió hacia su hija para preguntarle. —¿Te queda otra barra de
chocolate?
—¡Si, aquí tienes!
—la niña traviesa saco de inmediato otra barra de chocolate desde sus
bolsillos.
Silphy tomo
el chocolate.
—Bien,
ahora… —Silphy se sentía algo incomoda, pero sostuvo el chocolate y lo mostro
delante del bebé. Copio la misma manera en que Mica lo había hecho
anteriormente, paso el chocolate por enfrente de los ojos del bebé para que lo
viera, y cuando el bebé quiso arrebatarlo, ella lo alejo.
El chocolate
volvió a captar el completo interés del bebé.
—Cariño, si
dices Ma-má, te daré este chocolate.
Los ojos
aburridos y desinteresados del bebé, ya habían cambiado a unos lindos ojos llenos
de interés y codicia. El bebé parecía lamerse los labios ante el dulce que tenía
delante.
Silphy no
pensó que a su pequeño le gustarían tanto los dulces.
—Hm, parece
que reconoce los chocolates. Pero de igual manera, no creo que esto funcione
Silphy. Como dije, el bebé aun es muy pequeño para… —Paul seguía sin ser convencido
del todo, intento disuadir a su esposa, pero al momento siguiente las palabras
que estaba por decir se quedaron atoradas en su garganta.
El bebé abrió
sus pequeños labios y dijo.
—Ma… má…
—¡Kyaaaa!
¡Me digo mamá! ¡Cariño, lo escuchaste, me digo mamá! —Silphy chillo y sintió una oleada de
ternada, amor y emoción. ¡Su pequeño le digo mamá! ¡Este era uno de los días más
felices!
Emocionada,
Silphy corrió a alzar en sus brazos al bebé y comérselo a besos en sus suaves
cachetes.
Paul por
otro lado, se quedó estupefacto.
—¡Viste
mamá! ¡Yo jamás mentí! —Mica también se sumó a la emoción y felicidad de su
madre. Ella se unió a su madre, intentando hacer que el bebé volviera a decir
Mica.
El único que
estaba parado, tieso fue Paul.
Él casi no podía
creerlo.
—Dios mío, ¡Ni
siquiera en las antiguas leyendas se ha escuchado de un bebé con solo 6 meses
haya aprendido a decir sus palabras! ¡Qué clase de monstruo hemos criado!
2500p
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